«El eje de la salud pasa por el cerebro y el intestino»

Gerardo Rodríguez Polo, en un momento de su ponencia en el Aula de Cultura. / MARIETA
Gerardo Rodríguez Polo, en un momento de su ponencia en el Aula de Cultura. / MARIETA

El doctor Gerardo Rodríguez Polo llena el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS | Suprimir el agua embotellada en plástico y sustituir el zumo matinal por un licuado vegetal fueron algunos de sus muchos consejos

J. F. GALÁN AVILÉS.

No beber agua embotellada en plástico, sustituir el zumo de naranja matinal por un licuado vegetal, reducir o, mejor aún, suprimir los alimentos refinados en favor de los integrales e incluir verduras, a ser posible ecológicas, en todas las comidas fueron algunos de los consejos que ofreció ayer el doctor Gerardo Rodríguez Polo en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS. El acto se celebró en el Centro de Servicios Universitarios y no dejó indiferente al publico, que cubría el aforo en su totalidad. Como presentadora, Mercedes de Soignie, responsable del Aula de Cultura.

Médico, cirujano y odontólogo, Rodríguez Polo es experto en nutrición celular activa. «El ejercicio físico moderado y adecuado a las circunstancias personales, el equilibrio emocional y la alimentación activa son las bases de la salud», concepto que hay que entender «no solamente como la ausencia de enfermedad, también como un estado de bienestar físico y social. Hay que controlar las emociones», añadió.

Sin renunciar a ella, Rodríguez Polo dio a entender que a su juicio la medicina convencional puede ser insuficiente e incluso en algunos casos poco aconsejable. «Yo tenía migrañas. Me atiborraban a fármacos y nada, hasta que encontré la medicina celular activa. Desde entonces nunca me duele la cabeza. Tampoco es nada nuevo. Pitágoras ya hablaba de la importancia de la alimentación y del equilibrio físico y mental».

El eje de la salud «pasa por el cerebro y el intestino, el órgano que tiene más células nerviosas. Y si no funciona, malo. Un problema intestinal puede llevar a uno de corazón o en el caso de un deportista a lesiones musculares. Messi hace nutrición activa, y desde que la práctica a Djokovic le va mucho mejor».

La salud empieza en el supermercado. «Hay que poner más atención a lo que se quita que a lo que se pone. Solo con eso a veces ya se mejora. En las estanterías hay mucho veneno, muchos aditivos tóxicos», subrayó. El número uno es el plástico. «Yo solo bebo agua embotellada en cristal o del grifo, en este caso solo debidamente filtrado. Le echan muchas cosas». Las verduras ecológicas, los frutos secos, los cereales integrales, la carne blanca y el pescado, siempre que no sean especies de gran tamaño, tienen que ocupar gran parte de la cesta de la compra.

También la fruta, aunque no cualquiera. «Yo nunca he visto un árbol en el que las manzanas sean exactamente iguales. Hay que tomar la ecológica y, si no es posible, al menos lavarla bien y quitarle la piel», aconsejó. Tampoco se debe tomar a cualquier hora. Lo mejor, «a media mañana y a media tarde», recomendación que extendió al agua. «En las comidas poca, mejor fuera de ellas».

El jamón cocido también puede ser un alimento saludable, pero cuidado. «Hay marcas que de los 140 gramos que trae el paquete cuarenta son aditivos. Luego vienen las diarreas y el insomnio». El pan, integral y a poder ser no de harina de trigo, «mucho mejor de centeno, de espelta (escanda) o de sarraceno», y la carne «de ave o de conejo de calidad. Roja poca. La gente que la toma a diario se está matando».

En la cesta también hay sitio para los huevos, «la mejor fuente de proteínas que hay siempre que sea de calidad, para lo cual el primer número de la etiqueta ha de ser un cero o un uno. Y eso de que son malos para el colesterol es mentira». La leche, «mucho mejor si es de cabra y más aún si es fermentada, léase yogur o kefir», y en cuanto al aceite, nada de girasol para freír y un hueco para el de coco, «que es muy sano. Yo me tomo una cucharada todas las mañanas»

A la farmacia hay que ir lo justo. «Hay unos 20.000 medicamentos registrados y solo unos trescientos son realmente efectivos. El resto solo sirven para engordar las cuentas de la industria farmacéutica y de algunos políticos». Capítulo aparte dedicó a uno muy utilizado para combatir el colesterol, la estatina. «Eso es veneno. Tengo pacientes con el colesterol en trescientos y no les doy ningún medicamento. Tener el colesterol alto no es necesariamente malo, lo malo es que esté oxidado, y eso no tiene nada que ver con los niveles. Y si por alguna circunstancia hay y que reducirlo que sea a través de la alimentación».

También aconsejó tener cuidado con los antibióticos, con los anticonceptivos orales y con las sartenes. Tienen que ser «de acero inoxidable de calidad. Quizá se pegue algo, pero no metales nocivos».

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