Encuentran pidiendo trabajo en una sidrería de Gijón a la niña desaparecida el viernes

Enrique Tomás Fernández, encargado de la sidrería la Farola, de Gijón, donde ayer apareció Natalia. / PALOMA UCHA
Enrique Tomás Fernández, encargado de la sidrería la Farola, de Gijón, donde ayer apareció Natalia. / PALOMA UCHA

Agentes de la Policía Local trasladaron a Natalia Ramos, de trece años, a un centro de salud antes de devolverla junto a su familia

J. F. GALÁN AVILÉS.

Natalia Ramos ya está en su casa, junto a su familia y en perfecto estado. La joven, de trece años, fue localizada ayer por la mañana en Gijón gracias a las pistas ofrecidas por un camarero de una sidrería de la calle San Bernardo, La Farola, a la que acudió a solicitar trabajo. Aunque en un primer momento no la identificó, minutos después de su marcha cayó en la cuenta. La joven con la que había hablado era la que se encontraba en paradero desconocido desde la madrugada del viernes.

«Serían las diez y media de la mañana. Era una chiquilla con buena pinta, más bien calladina, y cuando el jefe le dijo que no podía darle trabajo se marchó sin más. Cuando nos dimos cuenta de que era la que había desaparecido en Avilés llamamos a la Policía Local y poco después tres agentes pasaron por aquí delante con ella. Parecía que estaba tranquila», explicó el camarero, Sancho.

Los agentes la trasladaron a un centro de salud y una vez comprobado que estaba en buen estado fue entregada a su familia. Era el final feliz de una historia que había comenzado la madrugada del viernes, cuando su tía, con cuya familia vive a raíz del fallecimiento de su madre, hace seis años, se percató de que no estaba en casa. La noche antes se había ido a su cuarto, por lo que ya desde el primer momento todo apuntaba a que se trataba de una fuga voluntaria producto de una 'rabieta' tras una discusión familiar.

La búsqueda comenzó al instante, tanto por parte de la policía como de familiares, amigos y compañeros del colegio Salesianos Santo Ángel, donde estudia, y del club de baloncesto Avilés Sur, al que pertenece. Juega en el equipo infantil. Su foto corrió por las redes sociales y a medida que transcurrían las horas cada vez eran más quienes se lanzaron por su cuenta a buscar a Natalia.

La policía, por su parte, distribuyó su foto por las comisarías de Avilés y de otros concejos y comenzó a batir tanto el entorno del domicilio familiar, en El Pozón, como los lugares frecuentados por la joven. También se puso en contacto con su círculo cercano con el fin de encontrar alguna pista que pudiese llevar a su paradero e indagó en estaciones de medios de transporte público ante la posibilidad de que intentase desplazarse a otro lugar, como así fue.

Ya por la noche unas cincuenta personas se concentraron en la plaza de La Merced en respuesta a la convocatoria de la Asociación de Madres y Padres del Colegio Salesiano Santo Ángel, y tras organizarse en grupos recorrieron durante horas la ciudad y su entorno en busca de Natalia. Ya está en casa, y tanto su tía como su cónyuge y sus dos hijos respiran con alivio. «Agradecemos de corazón toda la ayuda que recibimos», manifestó la tía.

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