Enfermeras en busca de la excelencia

Una de las profesionales que realiza el EIR en Sabugo practica una cura a una paciente. / MARIETA
Una de las profesionales que realiza el EIR en Sabugo practica una cura a una paciente. / MARIETA

Ocho residentes realizan en el área III su especialización en atención familiar y comunitaria

EVA FANJUL AVILÉS.

Desde 2011, el Área Sanitaria III imparte la formación de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria a los residentes de enfermería (EIR). Estas prácticas tienen una duración de dos años y son el equivalente en enfermería al curso MIR en medicina.

En el área sanitaria de la comarca se forman cuatro residentes de enfermería por promoción en los centros de salud de Sabugo, en Avilés; Las Vegas, en Corvera; y el de Pravia. «Este año, tenemos ocho EIR en los diferentes centros del área, cuatro residentes de primer año y cuatro de segundo», explica la coordinadora de enfermería de Sabugo, Ana González Fernández, que además es la presidenta de la subcomisión de docencia de enfermería familiar y comunitaria de Asturias, encargada de la coordinación de la formación de enfermeras de la especialidad.

Durante los dos años de estancia, los residentes deben adquirir todas las competencias recogidas en un programa muy amplio y que requiere formarse en muchos dispositivos diferentes. Entre otras materias deben adquirir experiencia en «cuidados avanzados en cualquier etapa de la vida, salud pública y en calidad y gestión. Además, tienen que hacer un trabajo de investigación de fin de especialidad», explica la coordinadora.

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Para ello, a cada residente se le asigna un tutor que le acompañará durante los dos años que dura la formación EIR y se encarga de coordinar todo el proceso formativo y las distintas evaluaciones que se le practican. La mayor parte del tiempo, las futuras enfermeras permanecen en el centro de salud que les haya correspondido. «El centro de salud es el ámbito donde se relacionan mejor con la especialidad que están cursando que es, como su nombre indica, de familia y comunitaria», asegura González.

Para completar su preparación, a lo largo del curso también «realizan numerosas rotaciones por los diferentes servicios como el de cuidados paliativos, salud mental, UVI móvil o en la Consejería de Sanidad», enumera Fernández.

Hay unas once rotaciones cuya duración varía. «Las más extensas son en los centros de salud y luego están cuatro semanas en Salud Mental o tres en UVI móvil. Elaboramos un plan ideonizado para cada residente con los dispositivos y los colaboradores con los que van a trabajar en cada destino», detalla la responsable de formación.

En cada una de ellas, los EIR reciben una intensa formación práctica y teórica que incluye cursos, talleres y entre 40 y 70 horas de guardia mensuales. «Los EIR trabajan muchísimo. En el primer año hay más rotaciones que en el segundo. Todas ellas garantizan que los residentes se formen de manera excelente en todas las competencias».

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