Un estudio determinará la procedencia de los malos olores en el entorno de Maqua

El jefe de explotación de Cadasa y un técnico de la empresa Tragsa, en el exterior de la cúpula que cierra la depuradora de Maqua. / MARIETA
El jefe de explotación de Cadasa y un técnico de la empresa Tragsa, en el exterior de la cúpula que cierra la depuradora de Maqua. / MARIETA

Una empresa analiza las partículas captadas en el perímetro de la depuradora para delimitar la responsabilidad de agentes externos

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

No todos los malos olores que son motivo frecuente de quejas de vecinos, empresas y conductores en el entorno de Maqua proceden de la depuradora. Las sensaciones olfativas son muy subjetivas y cada cual aventura el origen del olor en función de su propia perspectiva. Pero la estación de tratamiento de aguas residuales está rodeada de muchos agentes externos, industriales y climatológicos, que también podrían tener su responsabilidad en los malos olores. Por primera vez un estudio olfatométrico fijará unos criterios para establecer qué responsabilidad tiene cada uno de esos agentes en las partículas causantes del hedor que condiciona, sobre todo, la calidad de vida de los vecinos y de los trabajadores de la depuradora.

Cadasa, consorcio que se encarga de la gestión de la estación de tratamiento de aguas residuales de Maqua, se ha puesto manos a la obra y ha encargado un estudio olfatométrico que ya está en marcha y que tendrá varias fases. En primer lugar, entre finales de julio y principios del mes de agosto, una empresa acreditada instaló cuatro captadores de partículas en el perímetro de la depuradora. El objetivo es analizar qué tipo de partículas están llegando por aire a los alrededores de Maqua.

Esas partículas ya están siendo analizadas, aunque habrá una segunda captación de muestras prevista para el próximo mes de diciembre. Mientras, el estudio de las partículas se centra en hacer una simulación que tiene en cuenta las distintas condiciones climatológicas que se pueden dar en el perímetro de la estación depuradora de Maqua. Sobre todo, el viento y la temperatura, ya que el entorno de la planta de tratamiento tiene unas peculiaridades que complican el análisis al ser marino, con la ría y el mar al lado, a lo que hay que sumar la existencia de varias industrias, algunas de ellas dedicadas a la fabricación de productos químicos.

¿Quién es el causante de todos los olores? Es la ecuación que quiere descifrar Cadasa para disponer de datos objetivos una vez que concluya el estudio olfatométrico. En un principio la empresa contratada, que superó un proceso de selección entre dos ofertas recibidas, se centra en las partículas que llegan desde agentes externos al entorno de la depuradora de Maqua. Se quiere determinar qué cuota de responsabilidad tiene cada uno de esos agentes en las emisiones que puntualmente generan el olor molesto. Pero el objetivo de los gestores de la estación de tratamiento de aguas residuales es más ambicioso, porque una vez que se determine esa procedencia se va a estudiar el alcance de las emisiones desde la planta hacia el exterior.

Cadasa ha emprendido hace tiempo una lucha para determinar el origen de los malos olores, no solo por las denuncias vecinales, sino también para garantizar las condiciones de salud de los trabajadores de la estación de tratamiento. Además de abordar inversiones en la sustitución de elementos afectados por la corrosión del gas sulfhídrico, que es el principal enemigo de la depuradora, y de proteger la propia cúpula, el consorcio ha puesto en marcha otras iniciativas para intentar rebajar al mínimo las emisiones que puedan producirse, siempre bajo la premisa de la idiosincrasia de una depuradora y del entorno industrial y marino en el que se encuentra. En este sentido, tal y como avanzó este periódico al principio del verano, también se abordaron experimentos con un reactivo para conocer si se podían reducir ese ácido sulfhídrico. Aunque los malos olores se han reducido en los últimos meses, el ácido no se ha enmascarado en el proceso, por lo que se achaca la mejora en cuanto al mal olor a las condiciones climatológicas, que no han sido las mismas que el año pasado, sobre todo en el mes de julio.

Pendientes de Confederación

Estas pruebas se realizan en espera de la gran inversión prevista y que depende del Ministerio de Medio Ambiente para prácticamente construir una planta de tratamiento nueva que solvente los graves problemas estructurales desde su puesta en marcha. Muchos de ellos son causa de la emisión de malos olores al exterior.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, avanzó en Avilés a mediados de agosto su intención de incluir en el proyecto de presupuestos generales del Estado para el próximo año la partida de 40 millones de euros para la reforma de la Estación Depuradora de Maqua (EDAR), cuando su inversión inicial rondó los 23,4 millones de euros.

Los técnicos de la Confederación Hidrográfica explicaron el coste por las nuevas exigencias en materia medioambiental que, en la práctica, obligan a construir una nueva estación. De hecho, el gobierno central y los diferentes ejecutivos autonómicos abordan en la actualidad proyectos similares en toda la costa cantábrica. En el caso de Avilés, se introducirán nuevos tratamientos, se rehará completamente la cúpula, y se eliminarán los problemas con los sulfhídricos que tantas molestias han generado a los vecinos de Maqua. También se modificarán las bombas, que pasarán a estar en seco y en superficie, cuando actualmente son subterráneas.

Hugo Morán explicó que, actualmente, se gestiona una ocupación de dominio público marítimo terrestre para poder hacer la obra y el objetivo del gobierno es licitarla a lo largo del próximo año.

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