Los expatronos del Niemeyer declaran que nunca fueron informados de problemas en las cuentas

Fernando Díaz Rañón, Manuel Docampo y Santiago Rodríguez Vega, ayer, a su llegada a la Audiencia Provincial. / PABLO LORENZANA
Fernando Díaz Rañón, Manuel Docampo y Santiago Rodríguez Vega, ayer, a su llegada a la Audiencia Provincial. / PABLO LORENZANA

Díaz Rañón cree que «tenían complicado controlar a Natalio» y Rodríguez Vega traslada que no quiso justificar 160 facturas

CRISTINADEL RÍO OVIEDO.

Los cuatro expatronos que ayer testificaron en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial coincidieron en señalar que recibían cumplida información sobre la programación y la contabilidad del centro en los diferentes patronatos de la Fundación por parte tanto del director general del centro, Natalio Grueso, como del secretario, José Luis Rebollo, pero nunca fueron advertidos de desfases o problemas de ningún tipo ni los vieron en los documentos facilitados. Más bien al contrario, como señaló el que fuera teniente alcalde de Avilés, Fernando Díaz Rañón, «los presupuestos eran muy sencillos, no eran cuestión de muchos números» y «se señalaban más las aportaciones, había superávit», especialmente en los primeros años.

Díaz Rañón, concejal de Izquierda Unida y miembro del patronato desde su constitución hasta 2011, defendió su labor como patrono y recalcó que su trabajo era la concejalía y «no el día a día» de este organismo, de ahí que considere que «el patronato tenía complicado controlar a Natalio», algo que supone que debía ser obligación de la presidenta de la fundación, tanto por su cargo como por su relación, más «estrecha y directa» con el gestor cultural que la del resto de patronos. En su opinión, la obligación del patronato era aprobar o rechazar las cuentas y, en ese sentido, lo que se exponía en las reuniones parecía correcto.

A pesar de ello, él sí se interesó en varias ocasiones por el coste de algunas actuaciones, en concreto por el coste de la visita del actor Brad Pitt a Avilés y por el gasto en publicidad. En ambos casos quedó satisfecho con la explicación, dado además que «en ningún otro documento figura nada que no sea eso». Según le trasladó Grueso, Brad Pitt no cobró caché, tan solo se le pagó el viaje.

Aunque aseguró haber visto las cuentas, no tuvo conocimiento de que se estaba contratando a crédito con Viajes El Corte Inglés, nunca vio facturas y tampoco preguntó por los viajes al extranjero. «Había algunos que podían comentarse», aunque no era algo habitual. Tampoco se trató nunca en los patronatos, según su versión, las supuestas «tensiones» por la equipación del equipamiento, que como habían declarado los acusados había supuesto un 'agujero' en las finanzas del centro porque no estaba contemplado en su presupuesto.

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En su condición de alcalde entre 1999 y 2007, Santiago Rodríguez Vega participó en los primeros patronatos, en el de constitución de diciembre de 2006 y en el de febrero de 2007. Después se reincorporó a la actividad privada en Cajastur y regresó como patrono en 2012 al ostentar la presidencia de la Autoridad Portuaria. Rodríguez Vega confirmó que el nombramiento de Natalio Grueso fue una propuesta del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que nadie discutió y se le aplicó el mismo sueldo que percibía en la Fundación Príncipe de Asturias «que era lo que él exigía y me pareció razonable». Atribuyó al director la responsabilidad sobre la gestión tanto cultural como económica del centro y afirmó que «el resto de personas de la fundación teníamos otras dedicaciones».

Financiación

En su regreso a la actividad privada, negó haber tenido responsabilidades directivas en el comité de riesgos de Cajastur, la entidad que concedió varios préstamos a la Fundación entre 2010 y 2011. Rodríguez Vega regresó al patronato en 2012, cuando la situación ya no tenía nada que ver con la que había dejado. En primer lugar, indicó que como presidente de la Autoridad Portuaria, dio la orden de abonar los 100.000 euros comprometidos a la financiación de la fundación y otros 50.000 que no se habían transferido en 2011, cuando Raimundo Abando (Foro) había ocupado la presidencia del puerto.

Explicó que entonces conocieron que el secretario se había subido unilateralmente el sueldo sin informar al patronato y que fueron informados por la presidenta de la Fundación de la decisión de no recurrir la revocación de las subvenciones decretada por la consejería de Cultura (2,7 millones entre 2007 y 2010). Lo asumieron a la vista de que previamente Natalio Grueso no había justificado 160 facturas. Algo que, según afirmó, le dolió «especialmente».

El único de los testigos que declaró ayer que no fue patrono fue Carlos Aparicio que, como director general de Economía entre 2007 y 2011 autorizó un «adelanto de caja» de 500.000 euros a la fundación en febrero de 2011. Se concedió porque el compromiso de financiación del Principado ese año con el centro cubriría ese gasto en caso de déficit, lo que garantizaría que no se retraería de otras partidas. No se autorizó un segundo gasto de dos millones de euros.