Fallece el empresario José Luis Vallina

José Luis Vallina Suárez. / LVA
José Luis Vallina Suárez. / LVA

Llevó las riendas de Embutidos Vallina junto a sus hermanos Carlos y Prudencio desde los años noventa hasta su jubilación

J. F. GALÁNAVILÉS.

José Luis Vallina Suárez, 'Pepe Vallina', falleció ayer domingo a los 83 años de edad. Era uno de los miembros de la familia propietaria de Embutidos Vallina y junto a sus hermanos Carlos y Prudencio, este último difunto, llevó las riendas de la centenaria empresa, heredada de sus padres, Carlos y Esperanza, desde los años noventa hasta su jubilación y la de su hermano Carlos. Desde entonces el testigo ha quedado en manos de la que ya es la quinta generación de los Vallina, formada por nietos y biznietos del fundador, José Vallina.

Pepe Vallina estaba casado con María del Carmen Valdés Blanco y tuvo cuatro hijos, Esperanza, Carlos, Carmen y Lucía Vallina Valdés. La capilla ardiente ha quedado instalada en la sala número seis de el Tanatorio Avilés y el funeral se celebrará a las cinco de la tarde de hoy lunes en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari.

Embutidos Vallina es una de las empresas punteras del sector agroalimentario asturiano. Con sede en Avilés inició su andadura en 1902 y actualmente cuenta con un centro de producción en La Laguna (Castrillón), delegaciones en Galicia, País Vasco, Castilla León y Madrid y una flota de camiones propia. Emplea a más de cien trabajadores.

Su historia comenzó a hilarse antes de su fundación, a finales del siglo XIX, cuando José Vallina y su esposa, Josefa Infiesta, que procedían del concejo de Siero, decidieron abrir un pequeño establecimiento dedicado a la venta de productos cárnicos en lo que entonces era la plaza del Pescado, el mismo edificio de la plaza de Santiago López del que parte la pasarela que conduce al Niemeyer.

Su hijo Carlos Vallina Infiesta y su esposa, Esperanza Suárez, trasladarían años después el negocio al Carbayedo, una tienda de ultramarinos especializada en productos cárnicos en la que comenzaron a desarrollar a gran escala un proceso industrial incipiente que Carlos Vallina conocía a la perfección desde su infancia, la elaboración de embutidos, de chorizos.

Fue el germen del moderno Embutidos Vallina. A mediados de los años cuarenta la familia decidiría abrir el negocio a la parte alta de la calle de Galiana, una carnicería que fue testigo de los profundos cambios que ha sufrido la ciudad y que mantuvo su actividad hasta hace dos años. Otro año clave en la historia de la empresa fueron 1965, cuando falleció Carlos Vallina y su mujer y sus cinco hijos se situaron al frente de la Embutidos Vallina, 1976, con la apertura del centro de producción de La Laguna.

Su producto estrella es la longaniza, la sabrosa y reconocida longaniza de Avilés, elaborada de forma artesanal a partir de una cuidada selección de carnes de cerdo y especias y embutida en tripa natural. También comercializa una amplia gama de productos que se han convertido en extraordinarios embajadores de la gastronomía asturiana, tales como embutidos, carnes, fiambres, quesos y jamones.

Su extenso catálogo también recoge preparados, entre ellos su exitoso compango, que reúne en un mismo envase ingredientes como chorizo, morcilla, panceta e incluso las propias fabas. Se comercializa en todo el territorio nacional y se exporta a países como la República Dominicana, Inglaterra o Alemania.

«La longaniza de Avilés es nuestro producto estrella. La producimos en La Laguna, y la llevamos con mucho orgullo fuera de la ciudad», manifestó Jesús Vallina, director comercial de la empresa, durante una reciente visita que realizó la alcaldesa, Mariví Monteserín, al centro de producción. Entonces confesó que uno de los secretos del éxito de Embutidos Vallina consiste en «trabajar materia prima fresca cien por cien nacional. El producto asturiano está muy bien valorado fuera de nuestras fronteras», añadió.

Entre los premios que atesora la empresa figura el de LA VOZ DE AVILÉS a la Iniciativa Empresarial, concedido en 2013, y el Industria de la Cámara de Comercio de Avilés, el año pasado, en reconocimiento a su «firme compromiso por la innovación y la calidad, que se han convertido en su seña de identidad». Durante el acto de entrega Carlos Miguel García Vallina, director de compras de la firma, tuvo palabras de recuerdo para todos sus antepasados y para ratificar su compromiso con la empresa y con el entorno. En la misma gala también fueron galardonados otras dos empresas histórica de la comarca, Quesos La Peral y el Real Balneario de Salinas, en las categorías de Comercio y Servicios.