«Si al final nos ponen aquí la perrera eso nos abrasará toda la zona»

David Butrón, Lidia Linera y Jesús Solla, tomando algo en Miranda. /  FOTOS: OMAR ANTUÑA
David Butrón, Lidia Linera y Jesús Solla, tomando algo en Miranda. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Vecinos de La Curtia y de Miranda se muestran preocupados tras conocer que una finca de la zona obtuvo la mejor valoración técnica

EVA FANJUL AVILÉS.

«Como un jarro de agua fría», así han recibido los vecinos de la Curtia, en Castrillón, la noticia de que una finca de la zona es la mejor valorada técnicamente por la mesa de contratación para acoger el albergue mancomunado de animales. El proceso sigue abierto y aún queda mucho por determinar pero, por el momento, la puntuación otorgada por los técnicos a la finca presentada en la zona ha superado a las otras parcelas presentadas al concurso.

«Si la ponen aquí, no traerá nada bueno para nosotros, eso nos abrasará toda la zona», asegura Orlando Villar, cuya finca dista a penas 150 metros al terreno mejor puntuado para acoger la perrera. «No quiero pensar el ruido que van a hacer los perros, si cuando tiran un volador los cuatro que hay se ponen a ladrar como locos, imagínate doscientos o más que dicen va a acoger el centro», plantea.

De la misma opinión es su vecino Raúl Menéndez que confía en que la decisión final señale otro lugar como destino definitivo del albergue de animales, «en el que no se moleste a ningún vecino, porque sobran sitios donde ponerlo y no aquí en medio, que está tan poblado», asegura.

Además de ruidos, olores o cambios en el paisaje, a los vecinos les preocupa que la posible instalación de la perrera devalúe el valor de casas y fincas en su parroquia. «Es que si la construyen aquí, el terreno perderá valor porque no es lo mismo tener al lado una pomarada como hay ahora que una perrera como esa», aseguró.

Se da la circunstancia de que una de las vecinas más cercanas a la finca que opta a ser sede del albergue canino es criadora de canes. «Soy una amante de los perros y no creo que este lugar sea el idóneo para tener animales en acogida, ya bastante estresados, que pueden verse muy afectados por el ruido de los aviones que pasan por aquí a diario», apunta Gemma Fernández.

Ahora, estos vecinos de La Curtia creen que «es el momento de que la Asociación de Vecinos tome cartas en el asunto, primero para pedir una solución y, si no se puede evitar, al menos habrá que ver qué tipo de contraprestación puede ofrecernos», comenta Villar.

En Miranda los vecinos también miran con recelo la posible cercanía del albergue mancomunado, «sobre todo la zona de los chalés cerca del campo de fútbol de Santo Domingo, que lo tienen enfrente», comentan. «En algún lado tiene que estar, pero lo primero es no perjudicar a los vecinos, porque por lo que sabemos puede llegar a ser insoportable», comenta Mariano Mancebo.

Otros, en cambio, ven en la posible ubicación la oportunidad de dotar a la zona de un servicio de atención veterinaria más accesible. «Deberían incluir un hospital para animales con precios económicos para los vecinos, porque es algo prohibitivo», asegura David Butrón.