La flota prevé que la costera del bonito se cierre la próxima semana

Marineros descargando bonito en el puerto de Avilés. / MARIETA
Marineros descargando bonito en el puerto de Avilés. / MARIETA

A día de ayer ya se había consumido un 88% de la cuota, y si el ritmo de capturas se mantiene se agotará en cuestión de días

J. F. GALÁNAVILÉS.

El bonito no tardará mucho en desaparecer de los mostradores de las pescaderías. A día de ayer ya se había consumido el 88% de la cuota y si el ritmo se mantiene -y todo indica que así será- el Ministerio podría decretar el cierre a lo largo de la próxima semana.

No obstante la campaña está resultando positiva. La abundancia de pescado, propiciada por la de carnada y por la temperatura del agua, y su cercanía a la costa han impulsado las capturas. Solo en julio se subastaron en la lonja de Avilés 874.197 kilos, mil más que en toda la costera de 2017, una de las peores de los últimos años, y un 28% más que en el mismo mes del año pasado, uno de los mejores pese a que la pesquería se cerró provisionalmente a mediados de agosto, lo nunca visto.

Entonces la flota había consumido un 85% de la cuota, para reabrir fugazmente unos días después. El balance final fue de 1.253.385 kilos, volumen que se superará con creces al término de la presente costera, en la que la cuota asignada a las flotas del Cantábrico y del Atlántico ha crecido un 10% hasta situarse en las 16.600 toneladas

La práctica totalidad de las capturas que se desembarcan en Avilés se realizan a cacea, el arte más selectivo y sostenible. Sin embargo la mayor tajada de la abundancia de bonito se la lleva la flota de tanqueo, barcos de gran capacidad que faenan con cebo vivo cuya entrada está prohibida en Avilés, y muy especialmente los grandes pelágicos franceses e irlandeses, barcos que desarrollan su actividad a unas veinte millas de la costa, en el límite de las aguas jurisdiccionales, y venden sus capturas en sus países de origen al estar prohibido en España tanto el uso de este arte como el desembarque de bonito capturado con él.

Según explica el gerente de Nueva Rula de Avilés, Ramón Álvarez, «aprovechan la localización de los bancos por la flota artesanal, lanzan sus redes para realizar sus capturas indiscriminadamente y arrasan con todo».

Mientras la actividad continúa. La lonja de Avilés inició la semana con la subasta de 25.000 kilos de bonito, el martes la cifra se redujo a 4.000 como consecuencia del mal estado de la mar y ayer miércoles fueron otros 18.000.