Ganas de cerveza en La Exposición

Aspecto que presentaba ayer la carpa del festival en La Exposición desde el momento de su apertura. / PATRICIA BREGÓN
Aspecto que presentaba ayer la carpa del festival en La Exposición desde el momento de su apertura. / PATRICIA BREGÓN

El público llena la carpa desde primera hora para disfrutar del comienzo del festival

MARINA MARTÍN AVILÉS.

Un año más, y ya van veinticuatro, el Festival de la Cerveza se ha instalado en Avilés para llenar el centro, durante casi una semana, de cañas, pintas y tercios. Esta edición se vuelve a celebrar en La Exposición, en Las Meanas, que acoge una enorme carpa con escenario, veintiocho stands de bebida y comida, caballitos y zona de ludoteca para los más pequeños.

Diecisiete son los puestos de cerveza en los que, ya desde prácticamente su apertura a las seis de la tarde, los asistentes se apelotonaban para pedir su consumición, que muchas veces podría no ser la que se espera. «Sin alcohol y con limón, es lo que más vendemos», sonríe David Franqueira desde el puesto del MOMA y el Filan. «Pero sí que es verdad que a las personas que la quieren con alcohol, les gusta probar, se atreven con cervezas diferentes», aclara. Y es que en el festival se pueden encontrar desde las cervezas típicas y más comerciales hasta opciones tradicionales y artesanales. Con limón, tostadas, negras, de trigo, busque lo que busque el visitante, lo encontrará en Las Meanas. Aunque no siempre hace falta vender opciones novedosas para que funcione. Le Garage lleva poniendo puesto desde «hace doce o trece años», cuenta Marcos Álvarez y explica que «solamente tenemos cervezas normales, que te puedes encontrar en cualquier bar, no hay nada especial». Las ventas, cuenta, no son tan espectaculares como pueda parecer. «Hay mucha gente, pero la venta es más complicada, muchas personas sólo se pasan a ver el ambiente», concluye. Opinión que no comparten todos sus compañeros cerveceros. Andrés Torre, de 'El lúpulo feroz', lleva poniendo puesto desde 2014, vienen desde Oviedo y afirma que están «muy satisfechos». «La gente viene con inquietud, le apetece probar cervezas distintas, y aquí tenemos cerveza artesana y tradicional». Y si alguien le pone problemas con el precio (las cervezas artesanas son siempre más caras) responde que «hay dos tipos de público, los que vienen a beber barato y los que vienen a beber bien. Nosotros nos llevamos al segundo».

El certamen oferta diecisiete puestos de bebida, once de comida, ludoteca y música en directo

Sea para beber bien o para beber mucho, a las ocho de la tarde el festival ya tenía La Exposición llena de personas. En las mesas a los lados de la carpa ya era imposible coger sitio. «Venimos a estas porque debajo de la carpa la música está demasiado alta, no se puede ni hablar» comenta Carla Gutiérrez, que disfruta del festival cada año «desde que fue en El Muelle». La queja por la música alta no es exclusivamente suya. Tan sólo unas mesas más allá, Diego Tibia opina igual. «Entiendo que luego, más de noche, pongan la música alta para que sea más festivo» comentaba, «pero los que venimos a las ocho no queremos bailar, queremos poder oírnos de un lado a otro de la mesa». Aunque es verdad que los sitios de debajo de la carpa se notaban quizás más vacíos, el balance seguía siendo de muchísima gente.

La música solamente es tapada por los gritos y el jaleo de los niños, que disfrutan de los caballitos y en la zona de ludoteca, novedad de este año. Pintacaras, juegos tradicionales, talleres y globoflexia son algunas de las actividades que se realizan en este nuevo espacio. De esa forma, los padres pueden disfrutar un rato de su cerveza favorita sin preocupaciones. Y, aunque se pueden ver muchos padres con hijos, lo que más abunda son jóvenes y adolescentes. «Para evitar que los menores beban tenemos ese cartel» dice Manuel Barriada, del puesto de Primator, mientras señala la cartulina. «Y cuando nos pide una cerveza un chaval que creemos que puede ser más pequeño, sí le pedimos DNI», aunque admite que «solo lo hacemos si nos parece menor a simple vista, con la aglomeración que hay es imposible pedir el carné a todos los jóvenes que vienen». Y, efectivamente, mirando alrededor, resulta abrumador pensar en exigir documentación a todos los chicos y chicas que disfrutan del festival: son demasiados. Y para asegurar que no se generan conflictos el festival se ha sumado por primera vez a la campaña 'Por unas fiestas libres de agresiones sexistas', de la Concejalía de Igualdad. En el recinto se ha instalado un 'Punto Morado', en el que se podrá obtener información y asesoramiento acerca de las agresiones sexistas, y que contará con dos personas cualificadas en el protocolo de actuación por si se produjese alguna incidencia.

Todas esto no es más que la prueba de que el evento funciona y atrae a mucho público y de diversas edades. Se pueden adquirir, en la caseta de la organización, vasos y camisetas de recuerdo del Festival de la Cerveza. Un festival que seguirá llenando La Exposición hasta el miércoles.

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