El Gobierno central no ejecutará la reforma de la depuradora de Maqua hasta el año 2020

El Gobierno central no ejecutará la reforma de la depuradora de Maqua hasta el año 2020
Imagen interior de la cúpula que cubre la estación depuradora de Maqua. / MARIETA

Los presupuestos del Estado dejan fuera los cuarenta millones de euros estimados porque la redacción del proyecto y la obra no se adjudicarán hasta finales de este año

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

El calvario que sufren los vecinos y trabajadores del entorno de la depuradora de Maqua con los malos olores derivados de sus fallos estructurales no finalizará este año. El proyecto de presupuestos generales del Estado para 2019 arroja un jarro de agua fría a sus expectativas, alimentadas con el inicio el año pasado de la redacción de un anteproyecto para la reforma integral de la planta de tratamiento. No hay, por tanto, rastro de los cerca de cuarenta millones de euros que serán necesarios para prácticamente construir un nuevo edificio.

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, confirmaba ayer que la adjudicación de la redacción del proyecto y las obras de reforma no se producirá hasta finales de año. Por tanto, en los presupuestos del Estado no hay más partida económica que la genérica dentro del apartado de saneamiento en Asturias, en la que no se contemplan obras concretos.

La hoja de ruta del ministerio pasa por acometer en los próximos dos meses la declaración de impacto ambiental del anteproyecto de reforma de la depuradora, tras una fase de consultas previas en las que está inmerso. Si todo sale según lo previsto, esta declaración de impacto ambiental será por el procedimiento simplificado.

El siguiente paso sería abrir el proceso de licitación de la redacción y ejecución de las obras de construcción de un nuevo edificio que sustituirá a la fallida cúpula que cubre desde su inicio la estación de tratamiento y depuración de aguas residuales de Maqua.

La licitación debería desembocar en la convocatoria de un concurso público que, según confirmó ayer a este periódico un portavoz de Confederación, sería de proyecto y obra. Es decir, que la empresa ganadora recibiría el encargo de redactar el proyecto y de ejecutar a su vez las los trabajos. Si se cumplen los plazos previstos, en el mejor de los casos la adjudicación sería a finales de este año 2019, por lo que tan solo sería necesaria una pequeña partida económica que saldría del citado epígrafe de saneamiento en los presupuestos generales del Estado. Por tanto, el grueso de la inversión para ejecutar la obra quedaría pendiente de futuros proyectos presupuestarios del Gobierno central a partir de 2020.

El secretario de Estado de Medio Ambiente, el asturiano Hugo Morán, había avanzado a mediados de agosto del año pasado en Avilés su intención de incluir en el proyecto de presupuestos generales del Estado de 2019 la partida de cuarenta millones de euros necesarios para la reforma de la Estación Depuradora de Maqua (EDAR), cuando su inversión inicial rondó los 23,4 millones de euros.

Los técnicos de la Confederación Hidrográfica justifican el coste por las nuevas exigencias de la Unión Europea en materia medioambiental que, en la práctica, que obligan a construir una nueva estación. De hecho, el gobierno central y los diferentes ejecutivos autonómicos abordan en la actualidad proyectos similares en toda la costa cantábrica. En el caso de Avilés, se introducirán nuevos tratamientos, se rehará completamente la cúpula, y se eliminarán los problemas con los sulfhídricos que tantas molestias han generado a los vecinos y trabajadores de Maqua. También se modificarán las bombas, que pasarán a estar en seco y en superficie, cuando actualmente son subterráneas.

Mientras llega esa inversión, el Consorcio de Aguas de Asturias (Cadasa) ha emprendido hace tiempo una lucha para determinar el origen de los malos olores, no solo por las denuncias vecinales, sino también para garantizar las condiciones de salud de los trabajadores de la estación de tratamiento. Además de abordar inversiones en la sustitución de elementos afectados por la corrosión del gas sulfhídrico, que es el principal enemigo de la depuradora, y de proteger la propia cúpula, el consorcio ha puesto en marcha otras iniciativas para intentar rebajar al mínimo las emisiones que puedan producirse, siempre bajo la premisa de la idiosincrasia de una depuradora y del entorno industrial y marino en el que se encuentra.

 

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