Las heridas abiertas del casco urbano

Residencia de ingenieros. La parcela de la antiga residencia es uno de los casos más paradigmáticos de la crisis del ladrillo. Es propiedad de la Sareb. / FOTOS: MARIETA
Residencia de ingenieros. La parcela de la antiga residencia es uno de los casos más paradigmáticos de la crisis del ladrillo. Es propiedad de la Sareb. / FOTOS: MARIETA

Algunas de las parcelas están incluidas en el plan de edificación forzosa o el del casco histórico, pero otras dependen solo de la iniciativa privada | Alrededor de 23.000 metros cuadrados de terreno permanecen sin construir en el centro de la ciudad

RUTH ARIAS

Las quejas por el terrible agujero en el casco antiguo que representa el solar vacío del número 10 de la plaza de España son constantes. En el punto neurálgico de la joya de la corona del patrimonio avilesino, la ausencia del edificio sangra como una herida abierta. En su día se planteó instalar una lona con un trampantojo que disimulase el vacío y ocultase las medianeras de los inmuebles colindantes, una opción que quedó aparcada por las dificultades para instalar el andamiaje sin dañar a esos edificios, protegidos, entre otras cuestiones, y el solar es uno de los incluidos en el plan de edificación forzosa, pero de momento esa obligación no ha conseguido que la propiedad se ponga manos a la obra.

Para la plaza de España hay un proyecto arquitectónico y un proceso de comercialización abierto desde hace años, pero que se topó con la crisis del ladrillo, el cierre del grifo del crédito y la falta de solvencia de las familias, como ha sucedido con otros muchos solares similares en la ciudad. Como en la plaza de España, hay huecos vacíos en Rivero, la calle de Las Alas, La Estación, Galiana o la plaza del Carbayedo. Varios de esos solares están también afectados por el plan de edificación forzosa y, de hecho, en algunos ya hay proyectos de construcción en marcha, como el del promotor Víctor Antuña en la esquina de la calle Galiana y la avenida de Cervantes o el de Gocasa entre la calle de La Estación y la avenida de Los Telares.

La solución para otras parcelas, como las del primer tramo de la misma calle de La Estación, es más complicada. Ese solar, que hace esquina con la calle de La Florida y es uno de los principales accesos al barrio de Sabugo, en realidad son cinco parcelas diferentes que pertenecen a múltiples propietarios. Alguna de ellas, incluso, se reparte entre varios herederos, lo que complica aún más las cosas. El principal escollo, no obstante, es el pequeño tamaño de los solares, que oscilan entre los 59 y los 130 metros cuadrados, y el escaso aprovechamiento en altura que la normativa permite, lo que dificulta que un promotor pueda sacarle rentabilidad a la inversión que habría que hacer.

En el caso de la calle de Las Alas, los cerca de mil metros cuadrados que hay sin edificar están a la espera de la aprobación definitiva del plan del casco histórico, que suma varios proyectos en este vial peatonal y entre ellos un aparcamiento.

La situación es más complicada en ocasiones en otras parcelas de mayor tamaño y situadas fuera del casco antiguo pero muy céntricas, sobre las que caen pesadas losas o pertenecen a administraciones públicas que aún no han decidido darles un destino y ocuparlas. Una de ellas es el solar que ocupaba el antiguo ambulatorio de la calle Llano Ponte. En esos terrenos la compañía eléctrica EdP levantará un centro de transformación más moderno que el que existe actualmente, pero más allá de eso poco o nada de sabe sobre su futuro. El terreno, de 1.739 metros cuadrados es propiedad del Estado. La parcela es golosa para construir, y de ahí podrían salir un importante número de viviendas, pero lleva años vacía. El centro sanitario se acabó por demoler después de haberse convertido en un foco de problemas y de insalubridad. Solo queda en pie una de las antiguas alas del inmueble y, aunque a lo largo de los últimos años se han aportado varias ideas para darle uso, nada se ha conseguido.

Entre las aportaciones estaba la de alcanzar un acuerdo con el Gobierno central para ocuparlo como aparcamiento de manera temporal, pero la dificultad para dar una entrada y salida segura a los vehículos, en unas calles -la de El Muelle y la de Llano Ponte- muy transitadas por ser vías claves de entrada y salida a la ciudad, ha motivado que el terreno siga siendo un erial sin uso a la espera de que el ministerio decida sacarlo a la venta o negociar una cesión a otra administración.

Casi igual de vacía, salvo por la presencia de vegetación, se encuentra la parcela de la antigua residencia de ingenieros en González Abarca. Más de 9.000 metros cuadrados de terreno donde incluso, justo antes de la explosión de la crisis, llegó a iniciarse un movimiento de tierras encaminado a realizar una de las mayores edificaciones de la ciudad. Allí la compañía Procupisa proyectaba levantar tres torres de más de una docena de plantas, con cerca de trescientas viviendas de lujo y setecientas plazas de garaje en cuatro sótanos.

La promotora leonesa Procupisa pagó a Melca en su día por ese suelo 33 millones de euros, una cifra propia de aquellos tiempos e inimaginable ahora, poco más de una década después. El proyecto se vino abajo, y el suelo fue adquirido por Caixa Galicia y después pasó a manos de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), popularmente conocida como 'banco malo', que también posee otros terrenos edificables en Pruneda, que no ha conseguido levantar un proyecto más propio de otros tiempos.

Convenios

A la espera está también otra parcela relativamente céntrica, la que ocupa las esquina entre las calles Eduardo Carreño Valdés y González Abarca. Son 1.118 metros cuadrados de terreno que nunca han llegado a edificarse, y eso pese a que un convenio sellado entre la promotora propietaria de los terrenos, Moygarsa, y el Ayuntamiento en el año 2004 aumentaba la edificabilidad de este solar hasta los 5.304 metros cuadrados. A cambio, la constructora cedía al Ayuntamiento el solar en el que posteriormente se levantó el conocido como Edificio Fuero.

En esa zona de la avenida de la Constitución se construyó un nuevo barrio de bloques de viviendas de un tamaño importante, pero esa parcela sigue aún vacía y a la espera de que se pueda coser el jirón. Mientras, permanece rodeada de un murete que empieza ya a acusar el paso del tiempo poblándose de algas urbanas y musgos.

Más curiosa es la situación del solar que queda libre en la calle Ramón Granda, el vial que une Fernando Morán con la calle Fuero a la altura del centro de salud. El resto de la manzana hace ya décadas que está culminada, pero hay un solar, también separado de la acera por un muro, que ni siquiera tiene un número reservado en el callejero. A pesar de que parece que está a la espera de un inversor que culmine la manzana, lo cierto es que el aprovechamiento de esos terrenos ya está completamente consumido.

El Ayuntamiento ha tenido que apercibir en varias ocasiones, la última el año pasado, a los propietarios de las parcelas interiores para su desbroce, ya que se encuentran frecuentemente plagadas de maleza, y también hay ideas para utilizarlos como parque, al modo de lo que ocurre en el interior de una manzana cercana entre Fernando Morán, Juan XXIII, Severo Ochoa y la avenida de San Agustín, o como aparcamiento. Ninguna ha fructificado y los vecinos siguen soportando los hierbajos y matorrales.

En total, por unos motivos o por otros, en el centro urbano hay alrededor de 18.000 metros cuadrados de suelo edificable sin construir, al margen de los solares en otras zonas como La Grandiella o El Quirinal, que tampoco se han podido culminar.

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