Un hombre fallece tras dispararse en la capilla del Hospital de Avilés

Varias dotaciones policiales se personaron en el Hospital de Avilés para comprobar los hechos. / FOTOS: OMAR ANTUÑA
Varias dotaciones policiales se personaron en el Hospital de Avilés para comprobar los hechos. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Su cuerpo fue hallado con una herida en el pecho por un voluntario pero el personal sanitario ya no pudo hacer nada para salvar su vida

A. L. JAMBRINAAVILÉS.

Un nuevo suceso conmocionó en la tarde de ayer a la ciudad. Un hombre de sesenta años fue hallado muerto dentro de la capilla del antiguo hospital de Caridad de Avilés tras haberse pegado un tiro en el pecho que le provocó la muerte en el acto. Un voluntario que acudía a encender una vela a la capilla, que es de acceso público, fue quien encontró el cuerpo tendido en el suelo con una herida sangrante en torno a las cuatro de la tarde, pocos minutos después de que el hombre accediese al edificio. Tras dar aviso a los responsables del centro, el personal sanitario y varios efectivos del Samur intentaron reanimarlo en el lugar de los hechos pero no pudieron hacer nada por salvar su vida.

Nadie oyó el disparo debido al ruido de las obras de remodelación que se están llevando en el edificio desde hace varias semanas. Al parecer, el hombre era sobradamente conocido por todo el personal porque aparcaba habitualmente dentro del recinto su vehículo, un Renault 4 de color rojo en el que los obreros le habían colocado varias veces un cartel solicitándole que no aparcase más en la zona en obras. Según relataron algunos allegados, el fallecido, César Álvarez-Cascos, había trabajado durante años en el Registro de la Propiedad, igual que también había hecho su padre, y ahora regentaba un negocio inmobiliario especializado en eficiencia energética en la calle de Cabruñana, a pocos metros del centro hospitalario.

Varios efectivos de la Policía Nacional se personaron en el hospital de inmediato para hacerse cargo de la investigación y revisar las grabaciones de las cámaras de seguridad del edificio para certificar que los hechos se hubiesen producido como narran los testigos y poder confirmar que se trataba de un suicidio. El levantamiento del cadáver se llevó a cabo en torno a las seis de la tarde tras certificar su muerte el equipo forense.

El fallecido era conocido en la zona y regentaba una inmobiliaria en la calle de Cabruñana Nadie oyó el disparo a causa del ruido de las obras que se llevan a cabo en el hospital

Durante toda la tarde fueron llegando al centro médico multitud de familiares y conocidos del fallecido, todos ellos notablemente afectados tras enterarse del trágico suceso. El incidente también conmocionó a muchos de los pacientes y familiares que se encontraban en esos momentos en el Hospital de Avilés, alertados por la amplia presencia policial y el movimiento de los equipos sanitarios y forenses por los pasillos del centro.