«El ictus representa el 37% de los ingresos de Neurología en Avilés»

El doctor Joaquín Peña Martínez destaca la necesidad de intervenir rápidamente. / MARIETA
El doctor Joaquín Peña Martínez destaca la necesidad de intervenir rápidamente. / MARIETA

«Existen factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo en los que se puede intervenir para evitar la enfermedad»

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La celebración del Día del Ictus favorece que, a finales de octubre, está enfermedad cobre protagonismo en los medios de comunicación. Sin embargo, su incidencia es diaria en los servicios de Neurología de centros hospitalarios. El doctor Joaquín Peña Martínez, jefe del servicio de Neurología en el Hospital Universitario San Agustín, despeja las dudas sobre el ictus.

-Hace años hablábamos de trombosis, embolia, apoplejía... Términos que han desaparecido a favor del ictus. ¿Qué sucedió?

-En todos los casos, se trata de trastornos bruscos de la circulación cerebral. Durante muchos años, en las publicaciones médicas había el debate de utilizar accidente cerebral, ataque cerebral o ictus. Al final término consolidándose ictus, que es lo que se ha generalizado. Cuando yo hacía la residencia explicabas a una persona que había sufrido una trombosis cerebral y lo entendía; ahora les explicas qué es un ictus.

«Aparece de manera brusca e inesperada con síntomas como la pérdida de fuerza en un brazo» «Cuanto antes se acude al hospital, mejor es para la evolución del paciente. Hay que llamar al 112»

-¿Cómo podemos explicarlo?

-Es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. Puede ser por una arteria que se obstruye, el ictus isquémico, o por una arteria que se rompe, el ictus hemorrágico. Solo se pueden diferenciar mediante el escáner.

-¿Qué provoca el ictus?

-Existen una serie de factores que no se pueden modificar: la edad y los antecedentes familiares. Pero hay otros factores en los que podemos intervenir: el tabaquismo, la obesidad y la vida sedentaria.

-¿Cuál es su repercusión?

-A nivel global hablamos de unos 200 casos anuales por 100.000 habitantes, de los que más de la mitad son de personas mayores de 75 años. En el caso de Avilés, en 2016 y 2017 ha representado el 37% de los ingresos de Neurología.

-¿En una población envejecida como la avilesina se incrementa el número de casos?

-En general, en los países desarrollados se reduce por el control de los factores de riesgo, pero aumenta por el envejecimiento de la población. Avilés no es ajeno a esta situación.

-¿Se da más en hombres o en mujeres?

-Suele darse más en varones, pero la mortalidad es mayor en las mujeres de más de 75 años. Se reproduce la tendencia de las enfermedades vasculares.

-¿Ante que señales debemos reaccionar?

-Los síntomas del ictus son bruscos y con un inicio muy rápido, aparecen de manera inesperada. Los más frecuentes son la pérdida de fuerza en un brazo, pierna o debilidad de la cara, la pérdida de sensibilidad en la mitad de la cara y la dificultad para hablar, la incapacidad de pronunciar palabra. Otros síntomas son la pérdida aguda de la visión, parcial o total en ambos ojos. O la pérdida de equilibrio o estabilidad sin que la persona pierda su fuerza. Ante esa situación se debe llamar al 112 de Emergencias o acudir al hospital de manera urgente.

-Mientras llega la asistencia, ¿qué pueden hacer los acompañantes?

-Deben esperar la asistencia médica y mantener la calma. Pueden intentar tomar la temperatura o la tensión, pero tampoco es necesario.

-En Asturias se ha puesto en marcha el código ictus, ¿se activa en ese momento?

-La activación corresponde al 112, que lo pone en marcha ante la sospecha. Cuando llamamos a Emergencias nos atiende personal médico que, ante la sospecha, activa el código y el equipo médico que acude toma el resto de decisiones.

-¿Qué aporta el código ictus?

-Una respuesta desde el primer momento. Es fundamental para la evolución posterior. El ictus es una verdadera urgencia médica y cuanto antes se acude al hospital, mejor es la evolución del paciente. En Asturias estamos poniendo en marcha un servicio de telemedicina para las zonas más alejadas, es el teleictus. En el caso del Área Sanitaria III, los ictus no llegan en este primer momento al San Agustín, sino que se derivan directamente al Hospital Universitario de Cabueñes o el Hospital Universitario Central de Asturias, que cuentan con sendas unidades de ictus.

-¿Qué implica ir a Gijón u Oviedo?

-En Cabueñes cuentan con tratamiento fibrinolítico y Oviedo ofrece éste y tratamiento vascular. En el caso de Avilés, normalmente se trasladan al HUCA, aunque si es necesario pueden producirse derivaciones a Gijón. En ningún caso, afecta a la calidad de la atención. Este año se está registrando un aumento de activaciones del código.

-¿A qué se debe?

-Se han cambiado algunos criterios, como ampliar el límite de edad. En toda Asturias, en 2017 se realizaron 446 activaciones y, hasta septiembre de este año, llevamos 506.

-El paciente llega al HUCA, ¿qué sucede?

-El tratamiento comienza a aplicarse en el traslado. En el HUCA se hace un tratamiento agudo y, cuando el paciente ya se encuentra estable, se traslada a Avilés para iniciar la rehabilitación o continuar la hospitalización.

-¿Cuánto tiempo durará la hospitalización en Avilés?

-Es muy variable. Depende de su situación clínica y de las pruebas complementarias que necesite. Los médicos no darán el alta al paciente hasta que se encuentre clínicamente estable.

-¿Y el proceso de rehabilitación, puede recuperarse plenamente?

-No se puede dar un pronóstico de manera general. Depende de cada paciente, de la gravedad del ictus. La precocidad en el tratamiento es fundamental. Cada caso es un mundo. La evolución posterior depende de si la obstrucción en la arteria es mayor o menor y el daño provocado.

-¿Cómo afrontan la rehabilitación en el San Agustín?

-Contamos con tres vías y, en función del paciente, se opta por la más adecuada para su recuperación y en función de su situación. Una posibilidad es prolongar la hospitalización en la Fundación Hospital Avilés. También se puede hacer un tratamiento fisioterapéutico a domicilio o de carácter ambulatorio, en aquellos casos más autónomos.

-¿Se sigue algún modelo específico en la rehabilitación?

-El proceso se define en función de cada paciente y con los recursos de los que disponemos. El objetivo es recuperar lo más posible de aquellas partes que han sido dañadas. Hay casos en los que se logra plenamente y en otros no se alcanza esa situación. No obstante, la evolución actual de los pacientes es mucho mejor a la de hace años.

-¿Ayuda a ello la unidad de ictus?

-Desde luego. Tener los pacientes en un entorno controlado asegura una mejor evolución del enfermo. Lo más importante es el tratamiento precoz que se organiza con el código ictus que evita el daño permanente. El objetivo es restablecer el flujo cerebral para que el daño sea lo menor posible. Lo fundamental son las primeras 24-48 horas.

-Una vez terminada la rehabilitación, ¿cómo será la vida después del ictus?

-Todo irá en función de las secuelas. Siempre insistimos en el control de los factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad o el sedentarismo para evitar que vuelva a producirse.

 

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