La Iglesia planea rehabilitar la casa de los García Pola tras el incendio

El chalé de indianos, vallado ayer por la mañana. / MARIETA
El chalé de indianos, vallado ayer por la mañana. / MARIETA

«La parcela estaba abandonada y varios jóvenes se colaban a montar fiesta, era de esperar algo así», afirman los vecinos de la zona

ÁLVARO F. SÁNCHEZAVILÉS.

La Iglesia ya planea reparar los daños ocasionados por el reciente incendio en el chalet de Emilio García Pola, ubicado en la calle de la Viuda en el barrio de La Magdalena y baraja varias posibilidades para rehabilitar el edificio, que es de su propiedad. El párroco al cargo de la zona, Abelardo Bazó, que se encuentra sustituyendo, de forma temporal, al titular David Cuenca, ya ha llevado los documentos de la parcela a la archidiócesis de Oviedo, dónde ya estudian las diferentes opciones y evalúan el coste de los daños.

Se trata de un edificio catalogado y con protección parcial por su singularidad e interés arquitectónico, que históricamente perteneció en su origen a la familia García Pola, quienes emigraron a Cuba en el año 1890 aproximadamente. Dicha familia murió sin descendencia directa y el edificio lo heredaron otros familiares, que fueron los que entregaron el edificio a la archidiócesis de Oviedo, de cuyo usufructo gozaba la parroquia de La Magdalena para la celebración de distintas actividades.

Así, el chalé de indianos sirvió durante muchos años como centro de educación cristiana. Allí se impartían clases de catequesis y, posteriormente, sirvió como sede y punto de recogida de alimentos y ropa de Cáritas durante más de diez años. Ya hace tiempo que se encontraba en desuso y totalmente abandonado. «El último cura que se preocupó por el mantenimiento y por darle uso a ese edificio fue el párroco don Julián pero, tras su fallecimiento, los que vinieron después no miraron por él y quedó abandonado» aseguran vecinos de la zona, que también alegan que «por un tiempo estuvo lleno de okupas y últimamente ha sido un punto clave para los jóvenes de la zona, que se cuelan por cualquier ventana rota y se ponen a escuchar música a todo volumen, van con bolsas llenas de alcohol y montan cada fiesta, así que era de esperar que algún día pasará algo así».

El fuego se inició sobre las diez de la noche del pasado lunes. A esa hora los vecinos de la zona comenzaron a ver llamas y humo saliendo por las ventanas del edificio. Varios efectivos del parque de bomberos de Avilés trabajaron con la cooperación y ayuda de efectivos desplazados desde el parque de Pravia y el jefe de zona centro para conseguir la extinción del fuego. Sobre las once y media de la noche el servicio de Bomberos dio por controlado el incendio, aunque continuaron las labores de ventilación, enfriamiento, desescombro y limpieza hasta las cuatro de la madrugada aproximadamente.

Incendio provocado

El fuego provoco una serie de consecuencias cuya reparación supone la rehabilitación por completo del tejado del edificio, el bajocubierta, la pintura de las zonas afectadas y el arreglo de algunas estructuras internas potencialmente dañadas por las llamas tanto de la primera como de la segunda planta del inmueble. «El edificio estaba vacío, por lo que no hay que lamentar perdidas de documentos históricos u objetos de valor» señalaba Abelardo Bazó.