La iglesia de Santo Tomás prepara la primera fase de restauración de la fachada

Se tardará un mes en instalar los andamios. / MARIETA
Se tardará un mes en instalar los andamios. / MARIETA

Estos días se están instalando los andamios, tras lo que se empezará a actuar sobre una de las torres y la fachada principal del templo

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

La iglesia de Santo Tomás de Cantorbery de Avilés ya está rodeada de andamios. Durante un mes se llevará a cabo la instalación de la estructura, que servirá para llevar a cabo un proyecto con el que se pretende afianzar la fachada sur del templo y solucionar algunos problemas que presentan las piedras y que podrían llegar a suponer un riesgo. Hay que recordar que en mayo del año pasado se desprendieron varios cascotes de la fachada sur por su estado de deterioro.

Una vez colocado el armazón metálico se iniciará la primera fase de las obras, que según los arquitectos durará alrededor de tres meses. Pasarán unos ocho meses hasta que se complete la obra en su totalidad.

«En esta primera fase se efectuarán los trabajos de una torre y de la fachada principal, empezaremos con la limpieza, el anclaje de la piedra y la reparación y restitución de los morteros originales», explica el arquitecto que coordina las obras, Javier Felgueroso.

A la vez que se ejecutan estas actuaciones urgentes se aprovechará para analizar el estado de las vidrieras originales de la iglesia, obra de la prestigiosa casa francesa Maumejea, que se limpiarán y consolidarán sus marcos de piedra artificial. Eso sí, esta actuación no será nada fácil, «porque tras las vidrieras se encuentra situado el órgano de la iglesia, que nos impide el acceso directo a las cristaleras y pone en riesgo la pieza», comenta Felgueroso.

Las actuaciones de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery eran urgentes para mantener un edificio histórico y un icono de la ciudad que se construyó en 1903 en el lugar donde se ubicaba el antiguo convento de La Merced y que fue proyectado por el arquitecto Luis Bellido. La iglesia presentaba desde hacía algún tiempo diversos problemas estructurales que estaban derivando en fisuras y roturas. Según los expertos que se han encargado de este proyecto este mal se denomina 'el cáncer de la piedra', y suele afectar a casi todos los edificios calizos en zonas urbanas.

Es importante destacar que durante todo el proceso participará junto a los arquitectos una historiadora del arte, Mónica García, que se ha encargado de elaborar una memoria histórica del templo y que ha especificado que durante los trabajos no se modificará significativamente ningún elemento para no alejarse de la obra original.

350.000 euros

El presupuesto estimado de la obra es de unos 350.000 euros, una cifra que no es nada fácil de asumir, por lo que los propios feligreses han sido quienes han contribuido a la causa con aportaciones y donativos. La parroquia no recibe ayudas de ningún organismo al tratarse de un bien de su propiedad, por lo que la financiación íntegra del proyecto corre a su cargo.

El párroco, Reinerio Rodríguez, 'Nello', ha explicado que el dinero ha estado llegando a lo largo de los últimos meses a través de tres vías alternativas: «Mediante la venta de columbarios, que se articulan como donaciones, a través de los donativos mensuales de los vecinos o feligreses, y mediante una serie de colectas especiales organizadas por la causa durante este tiempo».

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