«La imagen sale de la pura intuición, muchas veces me hace un guiño»

Rafael Navarro, en la vestíbulo del auditorio del Centro Cultural Internacional Niemeyer. / MARIETA
Rafael Navarro, en la vestíbulo del auditorio del Centro Cultural Internacional Niemeyer. / MARIETA

«Soy un fotógrafo tardío, necesitaba un lenguaje en el que poder expresarme y lo encontré en la fotografía»

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

Las imágenes de Rafael Navarro (Zaragoza, 1940) tienen un don. Impactan y llevan al espectador a la reflexión. O a contemplar la belleza, sin más. Una completa panorámica se puede visitar desde ayer y hasta el 12 de enero en el vestíbulo del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. De todo ello conversamos con el fotógrafo aragonés.

-¿Cómo llega a la fotografía?

-Soy un fotógrafo tardío. Me animo alrededor de los treinta años. Yo era hijo único y estaba predestinado a dirigir la empresa familiar, como así fue. En ese momento, estando ya casado y con hijos, tuve la necesidad de experimentar, salir de las rutina con la fotografía, buscar oxígeno.

-¿Por qué la fotografía?

-Tenía unos pequeños conocimientos técnicos de mi adolescencia que me permitían hacer las típicas fotos de familia, de paisajes. Descubrí que con la fotografía podía utilizar un lenguaje que estaba buscando para expresarme.

-¿Qué formación tuvo?

-Básicamente soy autodidacta, estamos hablando de los años 70, del final de la dictadura. Estábamos muy en mantillas. La fotografía aún no era reconocida como algo artístico y en las primeras exposiciones prácticamente tenía yo que hacer de todo: era el comisario de las exposicones, el crítico y el artista (se ríe). Ahora está todo el mundo más especializado.

-Partiendo desde ahí llega el reconocimiento internacional. ¿Cómo se recibe?

-Siempre es una satisfacción para el ego. No se recibe de una manera automática. Como diría Groucho Marx, partí de la nada para llegar a la más absoluta de las miserias. Va todo poco a poco.

-¿Cómo es su proceso de creación: define mucho la imagen antes o no?

-Soy muy intuitivo. Puedes interiorzar mucho la imagen, pero llega un momento que es único en el que la imagen sale de dentro y está ahí. En las composiciones soy muy meticuloso y muchas veces me da la sensación de que estropeo la imagen porque soy meticuloso. En otras ocasiones, parece que la imagen está ahí y me guiña el ojo.

-¿Cómo organiza su trabajo?

-Depende de la serie. La serie 'Dípticos' son 69 piezas. Su orden es cronológico, según se hizo. Depende de cada serie.

-¿Le lleva mucho tiempo?

-'Dípticos' fueron siete años. Luego está el tiempo de introsprección, de búsqueda, reflexión. Depende de cada trabajo.

-¿Prefiere el mundo analógico o digital?

-En los dos estoy bien, simplemente es una herramienta. No creo que se polemice con un pintor sobre si prefiere el óleo o el acrílico.

-¿Qué aconsejaría a un joven que quiera ser fotógrafo?

-Primero que se pregunte por qué motivo quiere ser fotógrafo; si tiene algo que decir, que lo diga; sino, calladico está más guapo. Y segundo que busque un modus vivendi. Es muy difícil vivir de esto y siempre tendrá más libertad creativa.

-¿Cómo ver esta exposición?

-Debe influirse por la pieza, verla como un espejo, que analice en ella lo que ve y le hace sentir. Cada uno decidirá donde queda.