«Es importante que los niños adquieran el hábito de escribir y reflexionar»

Miguel López, 'El Hematocrítico', ayer en la calle del Sol. / OMAR ANTUÑA
Miguel López, 'El Hematocrítico', ayer en la calle del Sol. / OMAR ANTUÑA

'El Hematocrítico', alter ego de Miguel López y autor de diez libros, se estrena en el festival Celsius con su última publicación agotada

C. DEL RÍOAVILÉS.

Miguel López es un maestro de infantil en La Coruña y 'El Hematocrítico', nombre de un popular blog, un prolífico tuitero y escritor de diez libros. Ayer participó en un encuentro con el público en el Festival Celsius 232, del que disfrutará hasta mañana domingo. Antes de su charla, conversamos con él en una terraza.

-He tenido que buscar su foto en Google porque esperaba algo rosa y amorfo.

-Lo de amorfo puede ser verdad, pero no lo de rosa (bromea). Tenía que elegir un usuario cuando creé el blog hace catorce años y elegí la foto de Patricio, de Bob Esponja.

-¿Y el nombre?

-Me gustaba otro, pero ya estaba cogido. Así que me decanté por el 'hematocrítico', nunca pensé que el blog iba a tener tanta repercusión.

-¿Inquieto pero inconstante?

-¿Por?

-Porque ha tenido tropecientos y están todos inactivos.

-Es verdad que tenía blogs, pero ahora ya no se utilizan demasiado. Tampoco los Tumblr. Ya no tiene mucho sentido. Internet y los medios de consumo están en constante cambio. Tú vas viendo que tienes menos visitas, que va cambiando el ambiente y vas moviéndote. Ahora tiran más las redes sociales.

-Y los 'podcast' (audios) y también tiene uno.

-Lo abrí en 2012 con Noel Ceballos, un amigo de Madrid. Fuimos número uno en iTunes. Es un podcast de humor con conversaciones libres, a veces comentamos capítulos de 'Médico de Familia' o lo último de Fran Rivera. Ya tenemos medio millón de descargas.

-¿En 2012? Fue usted un visionario.

-Comenzamos porque a los dos nos gusta mucho la comedia y éramos consumidores de podcast de comedia americana. Nos grabamos por Skype porque él está en Madrid y yo en La Coruña. Estuvimos dos años parados, pero esta semana sale un nuevo capítulo.

-Pero no solo hace humor, también crítica.

-Yo considero que solo humor. La crítica puede ir dentro de mis comentarios sobre las cosas que veo. Pero como cualquier usuario. No soy particularmente crítico. De hecho, creo que me gusta un humor para todo los públicos. Trabajo en infantil y comedores y eso influye.

-¿Cuál es su red social favorita?

-Twitter. Es donde mejor me manejo. También es un campo de discusiones, algo que no va conmigo. A veces me enzarzo en alguna porque es inevitable, pero evito estar enfadado.

-Es autor de diez libros. ¿Por qué empezó con libros para el público adulto siendo maestro en infantil?

-Porque empecé publicando versiones de mis blogs. Luego pensé que quería una obra mía. Soy muy aficionado a la literatura infantil y vi este formato como una expansión de la comedia. Los libros me han dado muchas alegrías. Tenía una carrera como educador que ahora se ha fusionado con la comedia.

-Su última publicación es 'Mi diario de verano'. ¿Cómo surgió?

-Como profesor me di cuenta de que este material no existía. Cuando los padres me pedían que les recomendara algo sobre lo que sus hijos pudieran trabajar en verano, lo único que había era lo una continuación de lo que habían hecho durante el curso. La idea surgió con la editorial. Quisimos hacer algo que partiera del verano, que pudiera capturar esos momentos para recordarlos después. Y se ha agotado.

-¿Y usted tiene diario o los adultos no lo necesitamos?

-No, no tengo. Aunque Twitter es un poco mi diario. Es, sobre todo, importante para los niños. Que adquieran el hábito de escribir como un hábito mecánico, que se centren y reflexionen.

-Ha sido invitado a un Festival de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción. Y yo creía que usted hacía humor...

-Encajo por la parte fantástica porque en mis libros infantiles trabajo con personajes clásicos de los cuentos de hadas, aunque sean libros de humor.

-Está a punto de encontrarse con su público. ¿Qué es lo que más le preguntan?

-Cómo hago para organizarme. Intento trabajar en todos los huecos disponibles. No estoy acostumbrado estar ocioso. Escribo en el tren o tuiteo por la calle.