El informe sobre PM10 «demuestra que no todo es culpa de la actividad portuaria»

El informe sobre PM10 «demuestra que no todo es culpa de la actividad portuaria»
Los muelles y la industria de la margen izquierda de la ría. / MARIETA

Rodríguez Vega pide «un debate razonable sobre contaminación» y los ecologistas dicen que los resultados «no cuadran»

J. F. GALÁN AVILÉS.

El informe que concluye que un 43% de las partículas PM10 que registran las estaciones medidoras de contaminación son aerosoles marinos, en un principio inocuos, ha sido recibido con satisfacción contenida por la Autoridad Portuaria. Según su presidente, Santiago Rodríguez Vega, «demuestra que no todo es producto de la actividad industrial y del movimiento de mercancías en el puerto».

Por contra, el Colectivo Ecologista de Avilés pone en entredicho su validez. «No cuadra. A ver cómo explican que los malos olores que se soportan en la zona y que el polvo que se acumula en el suelo, en los coches y hasta en el interior de las viviendas no es contaminación sino algo tan natural como agua de mar o arena en suspensión», manifestó su portavoz, Fructuoso Pontigo.

Elaborado por una ingeniería por encargo del Principado, el informe determina que en el caso de San Juan, «los aerosoles marinos es, con diferencia, el factor que más contribuyó al conjunto de la masa de las especies analizadas. Además, los días con mayores concentraciones absolutas de PM10 fue, con diferencia, el principal contribuyente, y en ocasiones casi el único».

Así, señala que tan sólo el 40% de las partículas PM10, aquellas de polvo, hollín, cenizas o metálicas que no superan los diez micrómetros (diez milésimas parte de un milímetro) de diámetro procede directamente de la actividad industrial. En concreto, un 16% de la producción de fosfatos y de los acopios y manejo de materiales carbonosos, un 8% de la producción de vidrio, un 2% de la metalurgia de zinc, un 3% sería polvo de zinc y un 11% de los acopios y movimientos de sólidos en la zona portuaria. El resto serían aerosoles secundarios, un 7%, y el 10% restante lo generaría el tráfico rodado.

A juicio de Rodríguez Vega, tales conclusiones invitan «a poner las cosas en un punto de racionalidad. Una cosa es tener un debate razonable sobre la contaminación y otra decir que todo es producto del puerto y de la industria. Los que tenemos responsabilidades en la materia seguiremos ejerciéndola, pero aquellos que lanzan opiniones sin demasiado fundamento deberían reflexionar».

Si bien admite que el movimiento de ciertos graneles, como el carbón, genera contaminación por partículas PM10, «también está claro que los niveles son notablemente inferiores a los que se registraban hace no tantos años. El puerto ha invertido mucho dinero para reducir su impacto ambiental y dentro de nuestras posibilidades vamos a seguir en esa línea», añadió.

El estudio se llevó a cabo en base a una serie de muestras recogidas durante cuatro meses, los tres del otoño y el primero del invierno, por lo que los resultados «no son representativos del conjunto del año». El puerto llevó a cabo en 2017 uno similar y con idéntico fin, determinar qué parte de la contaminación por PM10 es atribuible a su actividad y cuál a otros factores. Una vez concluido consideró que los resultados, que no se dieron a conocer, no eran significativos debido al corto período de recogida de muestras, tres meses, y encargó uno nuevo que amplía el plazo a un año, actualmente en curso.

Pontigo se detiene en este punto. «Si no se fiaron de ese informe ¿por qué dan validez a este? Sus resultados son, cuando menos, sorprendentes. Resulta que solo un 11% de las partículas proceden del puerto cuando el Principado se está hinchando a poner multas a los operadores portuarios por sus incumplimientos. Eso no cuadra», señaló. Con todo, admitió que las medidas adoptadas por el puerto «comienzan a dar resultados» y que en el presente año «la contaminación ha disminuido mucho», hecho que relaciona directamente «con la abundancia de precipitaciones».

Pontigo también hizo referencia a que el informe «no hace la menor referencia a la depuradora de Maqua. Lo que está claro es que las nubes de contaminación no proceden del mar sino de la industria y en menor medida del tráfico. No se puede echar la culpa a los aerosoles marinos, algo que por otra parte ya se ha utilizado en anteriores ocasiones para justificar la contaminación. No es serio. Por lo menos el informe debería aclarar la composición de esos aerosoles», añadió.

Los aerosoles marinos son partículas de agua generadas durante los periodos de fuerte oleaje que se incorporan al aire. Están formadas fundamentalmente de sal y de residuos orgánicos procedentes de la descomposición de las algas y del plancton, y según explicó ayer un biólogo a este periódico «tienen capacidad de captar pequeñas cantidades de otras sustancias en suspensión, pero en un principio no son contaminantes». Añadió que la agricultura o los incendios forestales también liberan partículas PM10.

Malestar en Laviana

El estudio también se llevó a cabo en Maqua. Si bien señala que la principal fuente emisora de PM10 también son los aerosoles marinos, reduce su incidencia al 26% al tiempo que eleva a un 51% la de la actividad industrial, principalmente al aluminio aunque también al vidrio, la producción de abono fosfatado y la metalurgia del zinc. El 23% restante tendría su origen en el tráfico , un 11%, y en otros aerosoles secundarios ricos en sulfatos, con un 12%.

Agustín González, presidente de la Asociación de Vecinos de Laviana, se mostró especialmente crítico. «Estas cosas solo sirven para cabrear a los vecinos. Nosotros sabemos muy bien lo que hay aquí, los respiramos a diario. Es contaminación, no aerosoles marinos. Somos conscientes de que vivimos en una zona industrial y de que hay que vivir de la industria, y admitimos que la situación es mucho mejor ahora que hace veinte años , pero que no nos vengan con estas. La parroquia de Laviana es la más afectada por la contaminación industrial y la que menos compensaciones recibe. Sería mucho mejor que el dinero que cuestan esos estudios se dedicara a otras cosas, como por ejemplo a adoptar medidas contra las inundaciones. Hace ocho meses todos vinieron por aquí a anunciar no sé cuantas cosas y seguimos esperando», concluyó González.

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