Los inmigrantes de los minipisos de Cruz Roja tendrán un equipo de apoyo en el edificio

Belarmino Martínez, presidente de la Asamblea de Cruz Roja en Avilés, señala los espacios que se destinarán a oficinas del proyecto. / MARIETA
Belarmino Martínez, presidente de la Asamblea de Cruz Roja en Avilés, señala los espacios que se destinarán a oficinas del proyecto. / MARIETA

Las obras entran en la fase final de amueblado y acondicionamiento del sótano de acceso a las viviendas

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La Asamblea Comarcal de la Cruz Roja Avilés vive la recta final de las obras de remodelación de sus instalaciones centrales en el edificio situado en la calle Jovellanos, un proyecto que permitirá destinar desde la planta segunda a la quinta a la atención a refugiados con la construcción de doce viviendas, según el proyecto inicial elaborado por la dirección regional en colaboración con Cruz Roja de España.

Los trabajos de reforma se concentran en este momento básicamente en el sótano, puesto que solo falta amueblar los pisos para que un proyecto que lleva años fraguándose sea una realidad. No obstante, los técnicos municipales deben inspeccionar la obra ejecutada y dar su visto bueno a la misma antes de que Cruz Roja pueda iniciar la actividad. En todo caso, todo apunta que a lo largo del próximo año, el nuevo programa para acoger refugiados estará operativo, si bien en la actualidad no se puede concretar la fecha.

«Este es un proyecto independiente de la asamblea comarcal», explica su presidente, Belarmino Martínez, «lo acogemos en nuestras instalaciones y se apoyará si se reclama, pero la gestión será desde la estructura regional y la dirección nacional de Cruz Roja». De hecho, para la intervención con los refugiados se va a contar con un equipo técnico de gestión y apoyo totalmente independiente de los profesionales que actualmente trabajan en la asamblea de Avilés.

Para este equipo se han reservado espacios en la quinta planta del edificio, donde destaca la terraza con vistas sobre el centro de la ciudad a la que, por razones de seguridad, solo es posible acceder a través de una puerta que tiene una llave.

La separación de los proyectos se subrayará con otros detalles. Por ejemplo, sus ascensores serán independientes. Así, la entrada a los minipisos será por el sótano del edificio, que actualmente se acondiciona para ello. Desde él se podrá escoger el ascensor, que no se detiene en las plantas que ocupa la actividad de la asamblea comarcal, o bien las escaleras.

Martínez recuerda que, de esta manera, se recupera la entrada histórica a las antiguas urgencias del desaparecido Hospital de la Cruz Roja que durante años prestó servicio en este edificio de la calle de Jovellanos. Además, la reforma mejorará la accesibilidad de todo el edificio.

Desde ese vestíbulo de entrada se accede a un pasillo donde se encuentra un segundo ascensor que sí da servicio a las distintas oficinas de la asamblea comarcal. «Cuando la oficina no está abierta, se cerrará la puerta», explica el presidente para seguir incidiendo en la independencia de este proyecto con respecto a la estructura local. Además, el ascensor que sirve a la asamblea comarcal está 'capado'. Sólo con una llave se puede abrir la puerta del elevador para llegar a los pisos de los refugiados y al revés.

Los sótanos del edificio también albergarán los equipos de calderas y calefacción del inmueble y acogerán unas oficinas para que Cruz Roja Juventud disponga de un espacio propio, como siempre ha venido teniendo.

La actividad residencial propiamente dicha se concentra en las plantas segunda, tercera y cuarta. «Se ha pensado que cada apartamento tenga una capacidad de cuatro personas, aunque alguno ha quedado más pequeño», explica Belarmino Martínez.

Su estructura es similar: dos estancias y un cuarto de baño. No habrá cocinas y dispondrán de un espacio común. «A la idea de crear un espacio individual en cada uno de los pisos para las cocinas se le dio muchas vueltas. Instalarlas incrementaba la complejidad del proyecto y luego estaba también su gestión posterior. Aún no se ha cerrado como será la manutención de quienes se alojen aquí, pero todo apunta a que se contratará el servicio de manera puntual», comenta Belarmino Martínez. Ello no evitará la instalación de microondas para los desayunos y pequeños refrigerios, explica el presidente de Cruz Roja.

La puesta en marcha de los pisos de primera acogida de Cruz Roja será el segundo recurso para la atención a refugiados en Avilés. La ciudad ya cuenta con un dispositivo específico de ACCEM, entidad que, junto con Cruz Roja, coordinan la atención a estas personas.

ACCEM cuenta con pisos en la ciudad cuya ubicación prefiere mantener con discreción por cuestiones de confidencialidad. En el caso de Cruz Roja, la necesidad de una obra de estas características de esta reforma obligaba a desvelar su destino final. A favor de la entidad, se encuentra el espíritu acogedor de los avilesinos.

 

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