Innovación educativa de diseño

Los estudiantes del 'Gedo' y la ESAPA posan con los diferentes objetos que han creado este curso. / MARIETA
Los estudiantes del 'Gedo' y la ESAPA posan con los diferentes objetos que han creado este curso. / MARIETA

La Escuela Superior de Arte impulsa un novedoso programa de colaboración | Alumnos de Diseño de Producto colaboran con el Centro de Formación Profesional de Revillagigedo en un entorno casi real

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Fue una casualidad, pero se puede adjetivar como feliz por los resultados que ha ido generando. Hace unos ocho años, Agustín Hortal, entonces jefe de estudios en el Centro de Formación Profesional de Revillagigedo, de Gijón, conocido popularmente como 'Gedo', se acercó hasta la Escuela Superior de Arte del Principado (ESAPA) para buscar una colaboración entre ambas instituciones.

«Pensaba que nuestras enseñanzas eran más artísticas, pero enseguida vimos que había un campo para cooperar en Diseño de Producto. Ambas partes vimos que teníamos mucho en común para que los estudiantes aprendiesen», recuerda Fernando Almaraz.

Desde entonces, la propuesta cuajó y, año a año, los alumnos de Diseño para la Producción II colaboran con el Departamento de Fabricación Mecánica del Centro de Formación Profesional de Revillagigedo. «En el 'Gedo' tenemos la costumbre de que los cargos roten. Yo soy el tercer coordinador del departamento que está en el proyecto y todo el mundo siempre se ha implicado y mantienen ese compromiso», apunta Javier García Cela.

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La colaboración comienza con el inicio del curso. Los alumnos de la ESAPA reciben el 'encargo' de elaborar el prototipo de una pieza para la producción. Deberá fabricarse en el 'Gedo'. Así que acuden a los talleres de Gijón para conocer la maquinaria y materiales disponibles, las técnicas que pueden aplicarse. «En la vida real, el diseñador de producto no puede estar sordo a los talleres. Aquí lo comprueban», destacan los profesores.

A partir de ahí, se inicia un diálogo entre ambos grupos de estudiantes que, en semanas, se funden en una única realidad. La comunicación es constante, incluyendo libertad para visitar los talleres. El diálogo es tan intenso que se ha definido un sistema de comunicación para evitar confusiones en los modificados de los proyectos.

«Participan alumnos de un grado universitario como es la ESAPA y ciclos formativos de grado medio y superior. No hay muchas experiencias similares en España, según nos comentan», aseguran Almaraz y Cela.

Este curso, las piezas han sido realizadas por veinte alumnos de la Escuela Superior de Arte y unos 35 del 'Gedo'. De su ingenio y colaboración han surgido una caja musical de grandes dimensiones, un cascanueces que funciona con la gravedad, un reloj mecánico, un picaporte de grandes dimensiones, un cangrejo mecanizado y una pipa de agua. «Educativamente, lo más interesante son las preguntas y respuestas que deben afrontar. Hemos recibido felicitaciones de máster por la preparación con la que llegan los alumnos de Diseño de Producto después de pasar por esta experiencia. Es lo más parecido al mundo real que se puede hacer», concluye Almaraz.

 

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