Jovellanos, bajo el paraguas

El mal tiempo no impidió conocer la presencia del ilustrado por la ciudad. / MARIETA
El mal tiempo no impidió conocer la presencia del ilustrado por la ciudad. / MARIETA

Medio centenar de mujeres siguen los pasos del prócer gijonés por Avilés | La tormenta vespertina desluce el acercamiento a la historia de la ciudad con los escritos del ilustrado asturiano

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La fuerte tormenta vespertina que ayer cayó en Avilés no afectó al recorrido cultural 'Tras los pasos de Jovellanos en Avilés' organizado por la Biblioteca Pública Bances Candamo de Avilés. Las integrantes de su Club de Lectura jugaron un papel importante, leyendo diferentes fragmentos de los diarios del prócer gijonés, que dan fe de su cariño por la ciudad con encendidos elogios hacia Villalegre («de lo mejor de Asturias») y define la ciudad como «un país delicioso por todas partes».

El itinerario comenzó a las cinco de la tarde en los soportales del Ayuntamiento. De hecho, durante todo el recorrido el apoyo de los soportales fue fundamental para escuchar las diferentes explicaciones y lecturas. Teresa Pasarín y Ana González, guía oficial por el Principado de Asturias que suele trabajar en Avilés, se encargaron de dirigir la expedición que arrancaba con treinta personas, casi todo mujeres.

Teresa Pasarín centra sus intervenciones en la figura de Jovellanos, con las visitas que hizo a Avilés en 1790, en 1792 y en 1794; con anécdotas como las casi cuatro horas que le costaba llegar en caballo hasta Avilés desde Gijón.

Por su parte, Ana González se centraba en el contexto histórico, con explicaciones sobre el Avilés de la época y detalles que eran necesario para comprender exactamente la presencia del prócer en la ciudad. Por su parte, las integrantes del Club de Lectura de la Biblioteca Bances Candamo se fueron turnando en la lectura de diferentes fragmentos de los 'Diarios' de Jovellanos, en los que reflejaba su estancia en la ciudad.

El recorrido comenzó en la plaza de España y, desde ahí, protegidas por los paraguas, fueron hasta el palacio de Llano Ponte, antiguo cine Marta y María. La tormenta obligó a resguardarse en los soportales situados delante del edificio.

La tercera parada fue el palacio de Valdecarzana, con el refugio de los soportales de la antigua oficina de Correos. En ese punto, coincidió con la salida de las clases del programa de mayores de la Universidad de Oviedo, y varios de sus integrantes se incorporaron hasta alcanzar las cincuenta participantes. La visita a la antigua iglesia de los Padres y la capilla de Los Alas contó con el resguardo de los soportales del Museo de Avilés.

El recorrido prosiguió con el palacio de Camposagrado y la antigua ubicación del Convento de La Merced. Aunque, en ese momento, ya había dejado de llover, facilitando la parte final de la ruta.