Juan Muñiz, nuevo director académico del colegio Paula Frassinetti

Juan Muñiz, en el exterior del Colegio Paula Frassinetti. / MARIETA
Juan Muñiz, en el exterior del Colegio Paula Frassinetti. / MARIETA

Asume el cargo tras quince años como jefe de estudios con el reto de la actualización continua de las metodologías y la «fidelidad al ideario familiar y de acogimiento del centro»

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

A Juan Muñiz Cuervo-Arango se le puede relacionar con muchas cosas en Avilés. Con el deporte -además de histórico entrenador de balonmano, es hijo y nieto de presidentes de la Atlética Avilesina-, con la política -fue concejal del Partido Popular-, con la Semana Santa -es miembro activo de la Cofradía del Santo Entierro- pero sobre todo con la educación, quizás el aspecto menos mediático de su trayectoria profesional y vital. Ahí es donde acaba de conseguir el último ascenso desde el cargo de jefe de estudios del colegio Paula Frassinetti que ocupó en los últimos quince años -previamente había tenido la misma responsabilidad durante once años en el Colegio Santo Tomás- para asumir a partir de ahora la dirección académica. Montse Álvarez continuará en el cargo de directora titular del centro en un proyecto que sigue contando con el respaldo de las Hermanas Doroteas.

«Es fácil asumir un cargo directivo con este claustro de profesores extraordinario que tenemos. Aquí todo el mundo tiene una parte de responsabilidad y mi tarea es echar una mano a todos para organizar esas responsabilidad de cada uno», asegura Muñiz tras su nombramiento.

Su trayectoria en el Paula Frassinetti le permite tener claras las líneas maestras. «El proyecto es claro, seguir el ideario de Paula Frassinetti. Somos un colegio familiar que busca que todos se sientan acogidos. Luego, en el apartado de las metodologías tenemos que estar al día de lo que sale, porque por ejemplo las nuevas tecnologías van a velocidad de vértigo», explica. En este último aspecto, Juan Muñiz destaca una de las novedades que ya está aplicando el centro académico. Se trata de un proyecto pionero de trabajo con robots en educación infantil y primaria. «Es una iniciativa que se aplica en Japón desde hace años. Los niños empiezan manipulando robots y acaban en sexto de primaria o primero de secundaria construyendo una ciudad con robots, con un funcionamiento ecológico, respeto a la naturaleza... Se trata de ir poco a poco jugando con las piezas hasta acabar programando», añade.

Una de las señas de identidad es, para el nuevo director académico del Frassinetti, el trabajo con la familia y con los alumnos. «Estamos muy en contacto con ellos. El nivel académico del colegio es alto, pero también queremos darle mucha importancia a la familia. Muchos de nuestros alumnos son hijos de exalumnos».

El problema de la baja natalidad no es ajeno al centro. En este sentido, Muñiz asegura que «aunque gracias a Dios tenemos el colegio prácticamente lleno, somos conscientes de que es un problema de todos». Por el momento, la etapa más sensible en ese tramo de edad en educación infantil no afecta al Frassinetti, con cincuenta alumnos de tres años.

De infantil a secundaria, el salto generacional supone también un cambio de la problemática que deben afrontar los profesores ante la etapa de la preadolescencia. Libertad, móviles, redes sociales... «Formas parte de la sociedad, y son temas que nos afectan de forma grande», reconoce Juan Muñiz. La solución no es fácil, «procuramos hablar mucho con ellos, que hay que tener cuidado con esas cosas, que sepan que no todo vale. El tema de los móviles y las redes sociales habrá que regularlo, porque si no, va a ser una locura». En cualquier caso, el nuevo director académico del Frassinetti rompe una lanza en favor de la juventud. «En el colegio creemos mucho en los jóvenes, a veces solo sale lo malo, pero son solidarios, tienen espíritu crítico y colaboran. Tenemos muchos exalumnos que participan en proyectos solidarios vinculados al colegio. Tenemos una buena juventud», defiende.

Los móviles

El colegio Paula Frassinetti ya se ha puesto manos a la obra para controlar los móviles y las redes sociales. Los alumnos pueden introducir sus terminales en las instalaciones del centro, «pero tienen que tenerlo apagado, salvo que tenga permiso del profesor, porque en algunos casos puede que sea una herramienta en alguna materia». El resto del tiempo no pueden estar operativos. Esto también permite, según Muñiz, «que los recreos sean de descanso, que se relacionen entre ellos, que jueguen, hablen y charlen».

El colegio lo tiene claro en este sentido. «No hay grandes problemas, lo solucionamos todo hablando. Todo el mundo puede cometer errores, pero intentamos que solo se cometan una vez», concluye.

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