«Quería estar a solas conmigo en el trabajo y se rozaba contra mí»

«Quería estar a solas conmigo en el trabajo y se rozaba contra mí»
El acusado, ayer, durante la celebración del Juicio. / MARIETA

El acusado por acosar y agredir sexualmente a una empleada se declara inocente ante el juez. La Fiscalía pide una condena de tres años de cárcel

EVA FANJUL AVILÉS.

«No sé porqué estoy aquí, yo nunca tuve nada con esa persona» declaró, ayer ante el juez, el exjefe de departamento de alimentación de El Corte Inglés de Avilés acusado de acosar a un empleada y agredirla sexualmente. El imputado negó ser responsable de los hechos durante la celebración de la primera jornada del juicio, celebrada ayer por la mañana en el Juzgado de lo Penal número 2 de Avilés.

En concreto, el hombre negó el episodio de la supuesta agresión sexual que, según la Fiscalía, tuvo lugar el 5 de febrero de 2015 en un anexo del almacén del centro comercial. Ese día, el Ministerio Fiscal sostiene que el acusado abrazó por detrás a la demandante, la puso la cabeza contra una balda y le metió la lengua en la boca. Cogiéndola fuerte por las muñecas, le tocó un pecho y le rompió el botón del pantalón hasta que ella logró zafarse.

El testimonio del procesado contradice el relato de la acusación y asegura que nunca se propasó con la denunciante, aunque sí reconoció haberla besado aquel día. « Vi que se encontraba mal, así que me acerqué le puse la mano en el hombro y la invité a irse a casa si quería. Luego le di un beso en la mejilla para animarla, pero no la besé en la boca», afirmó.

El exjefe también admitió que en el lugar de trabajo se producían a veces comentarios y expresiones subidos de tono pero que «nunca fueron con intención sexual por mi parte. Si ella soltaba una burrada yo le contestaba, y ella nunca me dijo que parase el carro o que no siguiese con esas historias».

El procesado también aseguró que le envió solo algunos mensajes de WhatsApp sobre fútbol, pero nunca obscenos. Negó también haberla coaccionado para que acudiese con él a un piso en Salinas con la intención de mantener relaciones sexuales, así como haberla amenazado en la calle o acudir a su nuevo lugar de trabajo para insultarla.

A preguntas del fiscal sobre por qué reconoció entonces esos hechos ante el comité que realizó el informe interno del centro comercial y que concluyó con su despido por motivos disciplinarios por acoso a una empleada, el acusado aseguró que «la gente que vino de Madrid me presionó para que dijese lo que ellas querían oír».

Por su parte la denunciante, se ratificó su denuncia y explicó como lo que empezó siendo una relación no, sobre todo a partir del verano de 2014. «Empezó a decirme que me echaba de menos los fines de semana y que tenía que haberme ido de vacaciones con él y no con mi marido». La supuesta víctima ofreció a la sala un relato explícito de cómo eran algunas de las insinuaciones sexuales que le hacía su antiguo jefe. «Me lo encontré cuando él venía del baño y me dijo que estaba muy caliente y que se había hecho una paja. Luego me enseñó la mano manchada con semen», declaró.

La demandante explicó como el jefe «me ponía a trabajar siempre con él para poder estar a solas conmigo». Detalló como «se rozaba» con ella y le daba «pataditas cuando estaba agachada reponiendo mercancía», y negó que ella hiciese bromas de tipo sexual. «Las que hubo por mi parte se hacían en grupo y participábamos todos», aseguró.

El abogado de la defensa insistió en aclarar porqué la presunta víctima había tardado tanto en acudir a la Policía, a lo que la mujer respondió que «cuando a él lo despidieron y me cambiaron de puesto pensé que ya se había acabado todo, pero cuando meses después empecé a encontrarlo por mi barrio, por la calle me dijo 'eres una hija de puta y te voy a quemar viva', también vino al trabajo a insultarme, tenía que para aquello, era un no dejarme avanzar».

Durante la primera sesión de esta vista, declararon otros quince testigos, en su mayoría citados por la defensa. El lunes se celebrará la segunda jornada del juicio con el testimonio, entre otros, de las dos personas que realizaron la investigaron interna de la empresa. La Fiscalía solicita por el delito de acoso sexual una multa de 5.040 euros y tres años de prisión por el de agresión sexual así como una orden de alejamiento de su víctima, de 500 metros y la prohibición de comunicarse con ella, así como 5.000 euros de indemnización.

 

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