«No tengo aversión a los homosexuales, solo tengo un poquitín cruzado a Lorca»

El avilesino para el que la Fiscalía pide dos años de cárcel por un presunto delito de odio pide perdón y niega homofobia o racismo

C. R.

El avilesino acusado de un delito de odio por la publicación de cuatro mensajes homófobos y racistas en 2014 en la red social Twitter justificó este lunes cada uno de ellos, negó la intención de ofender a colectivo alguno y pidió perdón. «Nunca he tenido ningún problema con la justicia o la policía. Y sí que tengo muy mal hablar», manifestó disculpándose en el turno a la última palabra en el juicio penal celebrado en Avilés.

El «mal hablar» se refería a la explicación de su letrado, Juan Antonio Blanco, acerca del contenido de sus mensajes. Reconoció en ellos un lenguaje «vulgar», pero en ningún caso admitió que pudieran tipificarse como un delito de odio puesto que no cumplirían los requisitos del tipo penal como aludir a un colectivo y el de fomentar o incitar tal sentimiento. Así, en mensajes como «el asesinato de Federico García Lorca está justificado desde el minuto uno por maricón. He dicho» no se trataría de señalar al colectivo homosexual y solo se referiría al escritor, tal como el acusado había reconocido al ser preguntado. «Solo iba dirigido hacia Lorca, en ningún caso hacia el colectivo. Lo tengo un poquitín cruzado desde que de niño me tocó representar el poema 'Tres hojas', que es muy cursi, y los niños se reían de mí. Me expresé mal (en Twitter). No tengo aversión (hacia los homosexuales)», respondió a preguntas de su abogado.

Respecto a la frase «guarro que veo, guarro que apaleo» bajo una imagen de la película 'La Naranja Mecánica', aseguró que estaba vinculada a la «matanza que celebra mi familia». «Me hizo gracia irónicamente. No defiendo la idea de matar. Ni siquiera había visto 'La Naranja Mecánica', la vi este verano por intriga», indicó. «No buscaba una provocación. Si lo hubiera sabido no lo hubiera publicado», añadió.

En otro mensaje redactó «los españoles primero. Rojos no, gracias. ¡Viva España!» y en otras publicaciones compartió el término «aryanism» (referente a la «raza aria»). Él aseguró que «no defiendo el discurso de Hitler, aunque es cierto que me gusta el tema de la II Guerra Mundial». Rechazó usar simbología nazi «en mi vida diaria», pero los compartidos en esta red social «los puse pensando que eran símbolos celtas, no sabía que eran nazis».

Para el fiscal, «lo que está a la luz no necesita candil» y los mensajes «no tienen otra interpretación posible». «La página entera (su perfil de Twitter) es una exaltación de la raza aria vinculada al régimen nacional socialista y a Hitler», señaló. Y aseguró que con las redes sociales este tipo de mensajes pueden llegar a mucha gente. Por lo que mantuvo la petición de dos años de cárcel y una multa de nueve meses a razón de diez euros diarios (2.700 euros).

La defensa insistió, análisis sintáctico incluido, en la inocencia de su cliente y aseguró que la Fiscalía de Barcelona, que fue quien denunció de oficio estos mensajes, «no entiende que Asturias es maleducada (...) y aquí al árbitro de cualquier partido de fútbol se le dedican frases gratuitas y malsonantes en referencia a su madre. Es una exageración delictiva del lenguaje». Pidió, además, no tomarse todo «al pie de la letra» y recordó que las ideas «no son punibles».

Como cuestión previa, el abogado había planteado la vulneración de los derechos fundamentales de su cliente por una investigación «viciada» desde el principio, al haber obtenido la IP de la conexión de internet del avilesino sin orden judicial. El fiscal, después del «atragantón de jurisprudencia» rescatada por el letrado, aludió al criterio del Tribunal Supremo y aseguró que no hacía falta orden judicial alguna.

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