La leyenda negra de las baterías de cok en Avilés

Las baterías de cok conviven en un entorno de industria limpia en el PEPA y de nuevos proyectos urbanísticos como el Centro Niemeyer. / MARIETA
Las baterías de cok conviven en un entorno de industria limpia en el PEPA y de nuevos proyectos urbanísticos como el Centro Niemeyer. / MARIETA

ArcelorMittal ha invertido noventa millones de euros para cumplir la normativa medioambiental en unas instalaciones cuyo cierre estaba previsto hace once años | La ciudad ha dado un ejemplo de convivencia en este tiempo con unas instalaciones obsoletas en aras de la viabilidad de la multinacional en Asturias

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

Las baterías de cok de Avilés se 'mueren' de viejas con un historial clínico que ya debería estar cerrado con su defunción en 2007, pero que se ha prorrogado más de lo previsto hasta 2019, en aras de la necesaria viabilidad de la siderurgia en la comarca y en el resto de Asturias. Doce años de prórroga de unas instalaciones obsoletas que han dado para forjar una leyenda negra salpicada de episodios contaminantes, pero que también ha solapado las inversiones de la empresa para cumplir la normativa medioambiental española y europea. Sin ir más lejos, el incendio registrado el pasado martes en la cinta transportadora de la torre número 1 afectó a una instalación que había sido renovada el pasado mes de enero.

ArcelorMittal no ha sido ajena a la incomodidad que genera la instalación en la ciudad y ha acometido desde el año 2005 inversiones en materia medioambiental que la propia empresa cifra en noventa millones de euros. Esas obras se dividen en dos etapas, con 75 millones de euros entre 2005 y 2015 repartidos en treinta proyectos, a los que hay que sumar quince millones de 2016 hasta 2019 en otras veintidós actuaciones. También se incluyen los trabajos de conexión de las instalaciones de ArcelorMittal en la comarca avilesina al nuevo colector industrial de la ría que entrará en funcionamiento dentro de un mes para evitar vertidos.

La propia empresa ha llegado a la conclusión de que no compensa esa inversión continua en unas instalaciones que por su propia configuración -datan de mediados del siglo pasado- están abocadas al cierre. Por eso cuando surgió la posibilidad de invertir en la reforma completa de las baterías de Gijón no se dudó. La producción de cok estará asegurada (la capacidad será de 1,5 millones de toneladas con dos baterías de 45 hornos cada una, por los 1,4 millones de las ocho baterías de treinta hornos cada una de Avilés), y no habrá consecuencias traumáticas en el empleo, ya que los 270 trabajadores pasarán a las instalaciones de Gijón o serán recolocados.

La firma de 2007

La historia del aplazamiento del cierre de las baterías de cok se remonta al mes de octubre de 2007. En ese momento, Infoinvest -sociedad inmobiliaria de la Sepi propietaria del suelo que liberó Ensidesa- y ArcelorMittal firmaban la renovación del contrato de arrendamiento de las baterías de cok que permitía mantener abierta la instalación hasta el año 2017, con una posible prórroga de tres años más en función de las necesidades de la multinacional siderúrgica. El acuerdo suponía también mantener los entonces quinientos puestos de trabajo.

Además de la prórroga de diez años (las baterías deberían haber cerrado 31 de diciembre de 2007), ArcelorMittal se comprometió a realizar las inversiones necesarias para adecuar sus instalaciones «a los más exigentes requisitos de protección medioambiental». Eso se traducía en un compromiso de inversión de sesenta millones de euros en corregir la contaminación de las baterías de cok, tanto atmosférica como en sus vertidos a la ría de Avilés.

La firma del acuerdo para la continuidad de las baterías de cok ponía el punto y final a un episodio que cumplía en 2007 cuatro años en los que las diferencias entre Infoinvest y Arcelor llegaron a ser casi insalvables. El motivo no era otro que el económico, ya que la inmobiliaria de la Sepi es propietaria de los 360.000 metros cuadrados del suelo que ocupan las baterías. Cuando se privatizó Ensidesa, las instalaciones pasaron a manos de Infoinvest, además de la Central Térmica y más de un millón de metros cuadrados de lo que hoy es el Parque Empresarial. El contrato firmado en su día con Aceralia finalizaba el día 31 de diciembre de 2007 e Infoinvest tenía un plan de desarrollo de suelo industrial para nuevas empresas y la generación puestos de trabajo en una proporción similar a los que se han creado en el PEPA.

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En esas negociaciones a dos bandas también fue protagonista el Ayuntamiento, como principal afectado por la continuidad de una actividad que, independientemente del efecto positivo por el mantenimiento de puestos de trabajo, trastocaba todos los planes de desarrollo municipal (urbanísticos y medioambientales). De hecho, el PGOU tuvo que modificarse sustancialmente, ya que no contaba con la permanencia de las baterías de cok, además de otras consideraciones, como el interés del Ayuntamiento en superar definitivamente el impacto medioambiental del último vestigio de la vieja Ensidesa en suelo avilesino.

La ciudad dio en ese momento un lección de compromiso con unas baterías de cok que son básicas en el funcionamiento de ArcelorMittal en Asturias. Las instalaciones producían entonces cada año 1,2 millones de toneladas de carbón de cok, del que parte se destinaba al abastecimiento de los hornos altos de Veriña, mientras que el resto se exportaba, principalmente a través del Puerto de Avilés, a Bremen (Alemania) y Brasil (Praia y Mole). A día de hoy, la producción es de 1,4 millones de toneladas y ya no se exporta cok desde el puerto avilesino.

Desde ese año 2007 la relación de las baterías de cok con la ciudad y su entorno no han sido fáciles. Las empresas del Parque Empresarial han sufrido los efectos de tener junto a sus puertas unas instalaciones en declive y con tecnología y estructuras de mediados del siglo pasado.

Por otro lado, el Ayuntamiento ha intentado mantener el equilibrio entre la responsabilidad de no poner en peligro el compromiso con Asturias de un gigante del acero como ArcelorMittal y los ambiciosos planes urbanísticos previstos en el suelo que ocupan las instalaciones. En ese sentido, el Parque Tecnológico-Isla de la Innovación se sitúa en las antípodas de lo que representan las baterías de cok en Avilés.

También hay que sumar la presión que ha ejercido en los últimos años el endurecimiento de la normativa medioambiental por parte de las administraciones, algo que en Asturias se ha traducido en la adaptación de las autorizaciones ambientales de las empresas bajo la supervisión de la Consejería de Medio Ambiente.

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