Llaranes llena la Plaza Mayor de solidaridad

Más de trescientas personas se sumaron a la comida de hermandad. / OMAR ANTUÑA
Más de trescientas personas se sumaron a la comida de hermandad. / OMAR ANTUÑA

Más de trescientas personas participaron en la comida de hermandad y disfrutaron del mercadillo | La eucaristía fue oficiada por el párroco José María Murias y dio paso a un vermú animado por Escontra'l Raigañu

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

La Plaza Mayor de Llaranes se lleno ayer de solidaridad. Fueron muchos los vecinos que se acercaron hasta el centro del barrio para disfrutar de la clausura de la Semana Solidaria. Los puestos del mercado tuvieron en el sol un buen aliado pues animó a numerosas personas a visitarlos y a comprar.

Cualquier ayuda es buena para colaborar con la causa de este año: las mujeres de Guatemala. Artesanía creada expresamente para la ocasión, bisutería, libros antiguos para todas las edades e incluso juguetes donados a Cáritas. Numerosos productos que pusieron ayer a la venta para recaudar fondos. Todos se mostraron contentos con el resultado del mercadillo solidario, que además hizo de telonero del resto de actividades programadas para el día de ayer.

A la vez que la gente paseaba y ojeaba en los puestos, se prepararon largos tableros, caballetes y sillas que horas después acogerían a más de trescientos comensales. «Es una iniciativa muy bonita y todos los años nos pasamos para intentar colaborar en la medida que podemos, todos podemos dejar nuestro granito de arena. Ojalá hubiera más semanas como esta», decía ayer María Teresa Gómez, una de las vecinas avilesinas asiduas a la iniciativa.

No fue la única, muchas familias eligieron acercarse hasta la Plaza Mayor para disfrutar de la mañana del domingo soleada. «Los niños se lo han pasado bien y se han llevado algún juguete de paso. Es una manera de hacerles ver lo necesaria que es nuestra ayuda», decía Luis Fernández, que acudió con sus dos hijos.

La eucaristía, oficiada por el párroco José María Murias, también congregó a numerosos feligreses, que en esa ocasión dejaron la iglesia de Santa Bárbara para seguir la misa desde la propia Plaza Mayor. El vermú estuvo amenizado por la asociación Escontra'l Raigañu, que tiene su sede allí. La música animó a los presentes, que no dudaron en lucir orgullosos el pañuelo verde creado para esta edición.

Mientras, entre fogones, Ramón Valdés y José Luis Menéndez preparaban las paellas que después darían de comer a unas 350 personas. Una receta sencilla: 50 kilos de arroz, otros tantos de pollo, cuarenta de costillas, catorce de langostinos y siete de andaricas. Todo cocinado a fuego lento. «Empezamos a las diez de la mañana a prepararlas y quedan a punto para la hora de la comida», explicaba Ramón Valdés. En cazuela de barro y acompañadas de un Carbayón de postre, así se sirvieron las raciones de paella.

La Semana Solidaria se clausuró ayer, pero ya iniciando la cuenta atrás para el año que viene y lo hizo animada con música y baile durante la tarde con el broche final a cargo de un habitual en esta Semana Solidaria, Tejedor.