«No hay que llenar las viñetas de elementos, debemos aprender a simplificar las ideas»

Abulí firmando un ejemplar de su obra 'Torpedo 1936'. / OMAR ANTUÑA
Abulí firmando un ejemplar de su obra 'Torpedo 1936'. / OMAR ANTUÑA

Considerado uno de los maestros de la historieta española, Abulí ofreció ayer en Avilés una clase magistral sobre como contar buenas historias

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

Enrique Sánchez Abulí es un guionista de la vieja escuela, de aquellos que ayudaron a miles de niños de los años setenta y ochenta a fantasear y a crear sus propios universos a través de tebeos tan míticos como 'Hazañas Bélicas o 'Zodiaco'. Su obra ha pasado a la historia del noveno arte por 'Torpedo 1936', una serie desgarradora dibujada por Jordi Bernet, que narra las aventuras de un desalmado asesino a sueldo dentro de la violencia del crimen organizado de Nueva York durante la Gran Depresión.

-Su padre escribía novelas y le influyó enormemente. ¿También se considera a sí mismo un escritor, o es un guionista de cómic?

-El guionista es un escritor, no hay más. De alguna manera considero que soy un narrador, un contador de historias y no importa el formato. Parece que la profesión de escritor es muy moderna y que surgió en el siglo XIX, pero esto viene desde la prehistoria. Los jóvenes siempre se han reunido alrededor de sus mayores a escuchar historias y de esa premisa somos hijos todos los que escribimos.

-Los dos primeros números de 'Torpedo 1936' los dibujó Alex Toth, pero abandonó el proyecto. ¿Alguna vez le ha confesado arrepentirse tras su gran éxito?

-Para nada. De lo único que tengo seguro que se arrepintió fue de entrar en el proyecto, porque veíamos la historia y al personaje de maneras muy diferentes. Él quería redimir a Torpedo, convertirlo en alguien bueno y eso es imposible. Torpedo es una historia canalla y que a veces me ha gustado llevar al límite. Como anécdota, el personaje de Luca Torelli solo ha llorado una vez y fue en la última viñeta que Toth dibujó. Aquella lágrima nunca tuvo que haberse dibujado.

-Lo cierto es que los guionistas dependen mucho de los dibujantes.

-Es una relación que no siempre es fácil, pero me considero afortunado porque me he sentido muy cómodo con la mayoría de los dibujantes que han ilustrado mis historias. Además, soy de los guionistas que les da a los artistas pocas indicaciones porque me gusta que tengan libertad creativa. También soy escueto porque siempre he creído que no hay que llenar las viñetas de elementos, debemos aprender a simplificar las ideas. Sin embargo, te diré que es muy complicado darle una forma visual a la historia que se inventa otro porque nadie se imagina la misma escena de igual manera. Si te digo que pienses en tres hombres subiendo por una escalera coincidiremos en imaginárnoslo en vertical, pero poco más.

-¿Alguna vez veremos 'Torpedo' en la gran pantalla?

-Siempre he dicho que me encantaría. Es una industria complicada pero que ha logrado grandes adaptaciones de tebeos y a Torpedo no le han faltado novias. Lo que pasa es que nunca se ha llegado a un acuerdo firma. Yo pienso que nunca es tarde, siempre me la he imaginado con una estética y personajes similares a la película 'Raíces profundas', un western de los cincuenta protagonizado por Alan Ladd y Jack Place.

-¿Usted ve a Luca Torelli en blanco y negro o lo prefiere en color?

-Yo siempre lo he visto en blanco y negro y el dibujante que realmente lo creó, Jordi Bernet, así lo concibió. El color fue una exigencia de las editoriales francesas, pero fíjate que ahora lo han reeditado todo en blanco y negro. Será que a la gente le gusta tanto como a mí.

-También ha trabajado como traductor, y pienso que es una gran responsabilidad.

-Es un trabajo muy importante el de adaptar los textos al público de cada país. Por lo general, las traducciones de mis obras me han dejado bastante satisfecho, pero en ocasiones hay problemas con los títulos y los juegos de palabras. He traducido mucho del francés y el inglés, pero como leer historietas en español no hay nada.