La lluvia desluce el desfile de carrozas de San Isidro

La lluvia desluce el desfile de carrozas de San Isidro

Las asociaciones de vecinos lucieron los trajes regionales a bordo de los carruajes engalanados con motivos tradicionales

S. G.

La lluvia deslució esta mañana el desfile de carrozas de San Isidro. Piedras Blancas amanecía con grandes nubes que amenazaban el acto central del día grande aunque las asociaciones de vecinos decidieron desafiar al agua y engalanar las calles con sus carruajes y sus trajes tradicionales.

Frente al Ayuntamiento se congregaron todos los xarrés, carros y carrozas. Las entidades vecinales de la zona rural decoraron este año sus carrozas con motivos tradicionales que sirvieron para rendir homenaje a los oficios tradicionales y al campo. Los paraguas se convirtieron en un elemento más en la cuidada decoración ideada para este año. Los más pequeños volvieron a ser los protagonista de la jornada matinal, ataviados con sus trajes regionales, también dejaron de lado el frío y la lluvia para lanzar decenas de caramelos a los espectadores.

La meteorología también hizo que fueran menos las personas que este año se animaron a seguir el recorrido del cortejo. Muchos de ellos se acecharon en los portales y bajo los aleros de los edificios. El desfile partió de la Plaza de Europa y recorrió las principales calles de Piedras Blancas para volver al punto de partida. La fiesta de San Isidro es en sí misma un homenaje a la zona rural de Castrillón, que tiene en su Feria del Campo la mejor exposición. La veintena de puestos de productos y artesanía recibieron ayer la visita de muchos de los vecinos de las parroquias rurales que bajaron a la capital para disfrutar del día grande de la fiesta, que culmina esta tarde.

Antes de despedir esta edición, el Ayuntamiento hará entrega de los distintivos Güelo y Güela de Castrillón, que este año se llevarán Manuel Vázquez y María García. El acto de entrega se llevará a cabo a las 18.30 horas en la carpa de la feria. Después, a las 20 horas está previsto el inicio de la última verbena de las fiestas, que correrá a cargo de la orquesta Olympus.