La lluvia vuelve a inundar La Rocica

La lluvia vuelve a inundar La Rocica
Paso de peatones encharcado en la avenida de Santa Apolonia, a la altura de La Rocica. / E. F.

El aplazamiento de las obras impide el correcto funcionamiento de los desagües

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

La decisión de trasladar la marquesina de La Rocica, en El Pozón, está teniendo más daños colaterales de los previstos en un principio. En primer lugar, se tuvo que modificar el proyecto de reurbanización integral de la avenida de Santa Apolonia, con un sobrecoste derivado del traslado de la estructura a otra calle de Llaranes. Esa obra se ha ido retrasando en el tiempo y ha provocado que la actuación quede incompleta a la altura del lugar en el que ya debería haberse construido una rotonda para regular el tráfico de la calle que conecta Avilés con Corvera, además del acceso a Llaranes y al Alto de El Vidriero a través de la calle de Santa Cecilia.

Precisamente uno de los objetivos de las obras en la avenida de Santa Apolonia era acabar con los problemas de inundaciones que sufrían vecinos y, sobre todo, comerciantes, cada vez que llovía. El agua se acumulaba en la calzada hasta rebasar las aceras y entrar en bajos comerciales y garajes, lo que provocaba daños económicos varias veces al año, sin contar con el perjuicio de los peatones que tenían que evitar transitar por la zona porque si no se mojaban con los charcos lo hacían con el agua expulsada por los vehículos a su paso, en especial a la altura del semáforo.

La paciencia vecinal y de algunos comerciantes también parece haber rebasado los límites y han sido suficientes las primeras lluvias de septiembre para que florezcan las primeras voces críticas con quienes ven que el traslado de la marquesina y la conclusión de las obras no acaba de materializarse.

«Han sido cinco minutos de agua y ya está todo de nuevo inundado», manifestaba a este periódico Enrique Fernández González. Según su denuncia, «aunque no se acabó la obra aquí ya se metieron los tubos, solo falta la rotonda y asfaltar, pero el agua sigue inundando la zona». Asegura que estos últimos días se han vuelto a ver afectados varios comercios y una entidad bancaria y recuerda que «la alcaldesa dijo que solo faltaba el traslado de la marquesina, hacer la rotonda y asfaltar». Este vecino recrimina «el dinero que se va a gastar en trasladar una marquesina que podía quedar tranquilamente en el mismo sitio. Mejor hubiesen dedicado el dinero a acabar con el problema de las inundaciones».

La versión desde el gobierno municipal sobre las inundaciones es más tranquilizadora que la percepción de algunos vecinos y comerciantes. Según la información recabada por este periódico, en esa zona todavía resta por ejecutar varios trabajos relacionados con los sistemas de aliviaderos y tuberías. Una vez que se ejecute el traslado de la marquesina, las obras de reurbanización de Santa Apolonia se reiniciarán con la construcción de la rotonda y sus accesos, lo que incluye culminar la instalación de desagües y demás servidumbres que, entre otras cosas, permitirán conectar ambas márgenes de la calle, algo que aún no está hecho.

Por tanto, habrá que esperar al final del proyecto de reurbanización para comprobar la eficacia de los sistemas de tuberías en cuanto a la eliminación de los problemas históricos que ha habido en la zona en los días de lluvia intensa. Vecinos y comerciantes tendrán que esperar con paciencia que esa situación se produzca.

En cualto al traslado de la marquesina, tal y como avanzó este periódico el pasado día 25 de agosto, será más barato de lo previsto inicialmente. El Ayuntamiento había asegurado en su día que la operación acarrearía un gasto de 136.000 euros, de acuerdo al informe realizado por una ingeniería que advertía de los riesgos de rotura de la visera de hormigón que implicaba el movimiento. Sin embargo, el traslado ha sido contratado finalmente por una cantidad que supone la mitad de esa cifra: 69.335 euros. Será la empresa New Construction la encargada de ejecutar los trabajos.

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