«La familia está destrozada»

Lugar del pantano de Trasona donde fallecieron las dos niñas, con un ramo de flores depositado en su memoria. / OMAR ANTUÑA
Lugar del pantano de Trasona donde fallecieron las dos niñas, con un ramo de flores depositado en su memoria. / OMAR ANTUÑA

Loredana Daniel Mustafa, una de las dos niñas que fallecieron tras caer al embalse de Trasona, recibió ayer en Oviedo el último adiós de los suyos

R. D.OVIEDO.

La familia de Loredana Daniela Mustafa despidió ayer a la pequeña en la más estricta intimidad. Las exequias se celebraron en el Tanatorio El Salvador, de Oviedo, una sencilla ceremonia siguiendo el rito ortodoxo, confesión que profesa la familia, de origen rumano, reservada a los más allegados. «No pueden decir nada. Están destrozados y piden que se respete su duelo», solicitaba un grupo de amigos que esperaba en el exterior.

Loredana, de diez años de edad, falleció en el jueves en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) como consecuencia las graves secuelas ocasionadas por falta de oxígeno que padecía tras caerse el miércoles 3 del presente mes al embalse de Trasona junto con un amiga de once años que tampoco pudo superar el fatal accidente. Falleció el sábado 6.

Las dos niñas habían acudido con sus familiares hasta el área recreativa de Gabitos, próxima al centro comercial Parque Astur y en la misma ribera del embalse, para celebrar el cumpleaños de Loredana. Aunque se desconocen las circunstancias, se baraja la posibilidad de que una de ellas se cayese al agua cuando intentaba refrescarse y que al tratar de socorrerla la otra siguió el mismo infortunio. Un piragüista, Ramón González, entrenador del Club Náutico Ensidesa, que paleaba en la zona acompañado por su mujer vio sus cuerpos flotando y con la ayuda de otros piragüistas que también se percataron de lo que sucedía consiguieron sacarlos a tierra. Primero a una y después a otra. «No resultó nada sencillo. En esa zona del embalse hay una rampa de hormigón que no ayudaba».

Ambas presentaban severos síntomas de ahogamiento. Bajo la aterrada mirada los sus padres y de otros familiares y amigos, los deportistas consiguieron mediante técnicas básicas de reanimación mantenerlas con un hilo de vida hasta la pronta llegada de los equipos sanitarios.

Gracias a sus maniobras las niñas recuperaron el pulso y fueron directamente trasladadas al referido centro hospitalario, en Oviedo. Pese a la rapidez del rescate y a los cuidados sanitarios, ambas fallecieron en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica del HUCA, primero la mayor, la que peor estado presentaba en el momento del rescate, y cinco días después la pequeña.

La mayor residía en Oviedo y Loredana en Pravia. Estudiaba en el colegio público Santa Eulalia de Mérida, en el que también está escolarizado un hermano menor. «Ha sido un golpe muy duro para el colegio. Las conocíamos desde muy pequeña», lamentaba el director del centro, Fernando Blanco. El Ayuntamiento de Pravia, los piragüistas que intervinieron en el angustioso rescate y la Asociación de Rumanos en Asturias también mostraron su pesar a a la familia, afincada en España desde hace años. De hecho, las dos niñas habían nacido en el territorio nacional.

Se da la circunstancia de que una semana atrás un hombre también de origen rumano había perdido la vida cuando pescaba en compañía de un amigo, de la misma nacionalidad, en el embalse de Trasona, sito en el concejo de Corvera. Propiedad de ArcelorMittal, sus aguas alimentan la cercana factoría y tanto la pesca como el baño están prohibidos.

El accidente se registró en una zona próxima. El hombre, de 62 años y vecino de Gijón, se lanzó al agua con ánimo de recuperar la caña, arrastrada por un pez que había mordido el anzuelo, y no pudo regresar a tierra. Su cadáver fue rescatado por la tripulación de un helicóptero de bomberos.