La Guardia Civil atribuye un delito de maltrato animal al propietario de la finca de Cancienes

La Guardia Civil atribuye un delito de maltrato animal al propietario de la finca de Cancienes
Exterior de la vivienda en el núcleo rural de La Menudera, de Cancienes, ayer. / PATRICIA BREGÓN

El Principado esgrime ante las críticas de las protectoras que sus inspecciones se limitan a la tuberculina

J. F. GALÁN CANCIENES.

La Guardia Civil atribuye un presunto delito de maltrato y abandono animal al propietario de una granja sita en La Menudera, un núcleo rural -dos casas- próximo a Nuña, en la parroquia de Cancienes, en la que localizó numerosos animales de distintas especies, desde reses a perros, equinos o gallinas, en lamentables e insalubres condiciones. Las diligencias ya han sido remitidas al juzgado, a la espera de que dicte posibles medidas.

Mientras, la Consejería de Agroganadería defiende su actuación ante las críticas vertidas por las asociaciones protectoras de animales, que se preguntan cómo la finca pudo haber superado la inspección a la que anualmente se someten todas las explotaciones ganaderas, como es el caso. El Ayuntamiento, por su parte, asegura que desconocía el caso y que una vez supo lo que sucedía actuó «con la mayor diligencia».

Agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil realizaron el jueves de la semana pasada una primera inspección de la finca a raíz de una denuncia anónima. Una vez constatado que efectivamente había indicios de un posible caso de maltrato y abandono animal, al día siguiente varios agentes se personaron en la explotación acompañados de una veterinaria del Principado, tomaron declaración a los propietarios, dos hermanos ya entrados en años, y abrieron las referidas diligencias.

Esa misma tarde visitaron la finca miembros de la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad, Anadel. Según su portavoz, Elena López, el espectáculo era dantesco. Unos quince perros sarnosos y desnutridos, diez vacas y dos yeguas nadando en un mar excrementos de un metro de profundidad bajo una techumbre que amenaza derrumbe, dos animales muertos, multitud de gallos, gallinas y hasta patos revoloteando por el interior de la vivienda, también en condiciones insalubres... «Nunca había visto nada así», lamentó López, que consiguió que los propietarios le concediesen permiso para llevarse seis cachorros de perro «llenos de parásitos y en muy malas condiciones».

La Consejería de Agroganadería esgrime que en su inspección anual, llevada a cabo por una empresa externa, solo se constató la presencia de siete vacas y dos equinos y que en todo caso dichas inspecciones se centran enfermedades concretas. «Es vergonzoso. El hecho de que la inspección se limite a la tuberculina no exime de la obligación de denunciar un posible delito de maltrato animal, que en este caso era evidente. Solo hay que ver la finca. También podríamos estar ante un delito contra la salud pública, porque no olvidemos que la carne de vacuno, la aviar y la de equino podrían ser para consumo humano», manifestó la responsable de Anadel.

El Ayuntamiento, por su parte, esgrime que se enteró de la situación el mismo día que la Guardia Civil realizó su primera inspección «a través de un vecino que se puso en contacto con la Policía Local». Al día siguiente contactó con el Seprona, «que confirmó que conocía el caso y que había abierto diligencias judiciales», y recibía una llamada de la Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad. Ambas partes acordaron entonces «colaborar mutuamente para resolver la situación de los animales de la granja».

Medidas preventivas

Ya el lunes de la presente semana «el Seprona solicitó que se adoptasen las medidas preventivas necesarias para la retirada de los perros, un total de doce», los únicos animales sobre los que tiene competencia, dado que el resto «dependen de las diligencias judiciales emprendidas por la Guardia Civil».

El Ayuntamiento de Corvera anuncia que, tal y como había requerido Anadel, también ha movilizado a los servicios sociales municipales por si los propietarios de la finca, «dos hombres de avanzada edad, requiriesen algún tipo de asistencia». El gobierno local expresa por último su pesar «por la existencia de un caso de estas características en nuestro municipio» a la vez que muestra su confianza en que «se resuelva a la mayor brevedad posible».

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