«'La Manada' representa el retorno de la peor masculinidad»

Marcos Sanz, ayer, en Avilés. / MARIETA
Marcos Sanz, ayer, en Avilés. / MARIETA

Sanz explicó en el curso de verano de Sexología de Avilés los retos de la sexualidad del siglo XXI, como recuperar «la artesanía» en la relación

EVA FANJUL AVILÉS.

Para Marcos Sanz, sociólogo especialista en Sexualidad y profesor del Instituto de Sexología Incisex, participar en el curso de verano de Sexología en Avilés «constituye una tradición estival». En esta ocasión, ofreció una conferencia acerca del libro 'El desorden amoroso', un ensayo sobre la sexualidad, escrito en 1977 por Bruckner y Finkielkraut, que marcó un hito en la historia de la Sexología y que asegura «sigue vigente hoy».

-'El desorden amoroso' analiza la sexualidad en 1977 pero dice usted que sigue vigente, ¿por qué?

-Desde mi punto de vista todas las preguntas que plantea este libro están vigentes cuarenta y un años después. Además, una vigencia vinculada sobre todo a su reflexión sobre la sexualidad masculina. De hecho, Bruckner y Finkielkraut fueron los primeros que proporcionaron una radiografía espectacularmente devastadora de lo que significaba la sexualidad masculina. Pusieron de relieve que los varones, por tener sexualidad, habíamos pagado tener para siempre una sexualidad mediocre.

-¿A qué se refiere?

-Pues se refiere a conformarse con una sexualidad puramente numérica de cuánto, cuántas veces, centrada sólo en contar, cuando el sexo no se contabiliza. Esa es la diferencia que he intentado poner de relieve entre placer y voluptuosidad. Por tanto lo que estaba en juego era que se pensaba que a las mujeres no se les había concedido placer pero sí voluptuosidad, es decir un placer no genitalizado, el que ofrecen los sentidos, no centrado en un solo punto, un placer completo dado por un cuerpo sin centro. Y el dilema era que las mujeres tuvieran placer como los varones o que los varones empezaran a tener la voluptuosidad como las mujeres. Ese era el dilema y sigue siendo el dilema.

-¿No ha cambiado, entonces?

-Pues sí, pero lo que hay ahora es más mujeres placenteras que varones voluptuosos. Es decir, ahora muchas mujeres se han metido en el discurso de tener orgasmos como fin último. Esto representa lo que yo llamo dialéctica entre herederos y pioneros. El heredero mantiene y acrecienta la herencia recibida y los pioneros sin embargo descubre, busca, investigan e innovan. Por eso yo quiero una sexualidad de pioneros y las mujeres han sido pioneras pero están empezando a ser herederas.

-¿Cuál es su alternativa?

-Pues que las mujeres no renuncien a ser pioneras y los varones renuncien a ser herederos de esta herencia pobre y un cuerpo pobre.

-¿Cuáles son las claves para ser 'pioneros'?

-Pues la principal aprender a desaprender. Todo nuestro aprendizaje es nuestro peor adversario y en eso debe centrarse la educación sexual, en enseñar todo lo que está mal.

-¿Y qué opina de las nuevas formas de relación?

-Mira, Bowman en 'Amor líquido lo ve muy bien', con toda esta instantaneidad, todos estos nuevos medios, hemos pasado del tiempo de las relaciones sexuales al de las conexiones sexuales y en ellas no desaprendes nada sino que repites lo que sabes. El mundo virtual nos hace herederos de la cuantificación y del postureo. Por eso yo reclamo el retorno a la artesanía en la relación.

-En el contexto actual de las conductas sexuales resulta inevitable preguntarle por 'La Manada'.

-Es que La Manada lo resume todo. Resume una sexualidad hecha desde la pornografía como imaginario y representa el retorno de la peor masculinidad que además es compartida con otro, que es lo peor. Sin duda, es el ejemplo de a qué locura nos lleva todo. Y ante esto no podemos ser sutiles y nos obliga a redefinir la palabra consentimiento.

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