«Los mayores han de trabajar la fuerza»

Mikel Izquierdo, ayer, durante su intervención. / MARIETA
Mikel Izquierdo, ayer, durante su intervención. / MARIETA

Mikel Izquierdo advierte que caminar «no es suficiente» en una vejez activa

C. DEL RÍO

Mikel Izquierdo, catedrático y director del departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra y especialista en el envejecimiento, la fragilidad, la diabetes, la obesidad y el rendimiento muscular, abrió ayer la II Jornada de Actualización e Innovación en Actividad Física celebrada el Centro Integrado de Formación Profesional del Deporte con una charla sobre el síndrome de deficiencia de ejercicio físico.

-¿Qué supone este síndrome?

-Es el conjunto de evidencias científicas que muestra que la falta de ejercicio físico es la causante de muchas de las enfermedades de nuestra época moderna, junto con una alimentación no del todo adecuada. Si eso se corrige, las personas que llegan a la vejez haciendo ejercicio físico no tienen tanto riesgo de mortalidad como las que no lo practican.

-¿Hay alguna edad tope?

-Nunca es tarde. Incluso se está comprobando que en personas de más de ochenta años hospitalizadas con insuficiencias cardiacas o infecciones pulmonares, el ejercicio físico puede ayudar a revertir el daño que produce el encamamiento en los hospitales. La hospitalización por sí sola tiene a veces más riesgo que la propia enfermedad por la que has ingresado. El ejercicio físico mejora tu calidad de vida y te ayuda no solo a que salgas curado, sino con una buena capacidad funcional.

-¿Hay que hacer ejercicio incluso cuando duele todo?

-Sí. Es conveniente ponerse en manos de un profesional de la actividad física y del deporte que se puede encontrar en los centros deportivos y de atención primaria. Yo les recomiendo la guía vivifrail.com, que hemos publicado recientemente, con unas recomendaciones sobre los ejercicios adecuados para cada persona.

-Caminar no es suficiente.

-No, no es suficiente. Tiene que estar acompañado de un trabajo de la fuerza muscular. No es necesario que se vaya a un gimnasio, se puede hacer en casa con unas gomas elásticas, con el propio peso, una botella de agua o con un kilo de garbanzos.

-En el caso de la mujer, ¿son estos problemas mayores por temas hormonales?

-No solo por el tema hormonal, que puede empezar a los cincuenta, sino porque su calidad de vida en los últimos años va a ser peor que la del hombre.

-Siempre hay alguien que te habla de esa persona que no bebía, no fumaba, hacía ejercicio y murió de un infarto

-Yo también conozco a uno que le tocó la lotería. Los genes que nos han dado nuestros padres pueden explicar un poquito lo que nos pueda pasar. Pero se ha visto que el entorno, lo que tú haces diariamente aunque tengas unos genes muy poderosos, te van a condicionar mucho más que la excepción.

-Dice usted que el ejercicio físico es la medicina más barata.

-No lo digo yo. Está comprobado que tiene el mismo efecto, si no más, que algunas medicinas con un valor añadido: que además mejora la pérdida de calidad de vida y de funciones. El ejercicio te va a permitir la relación con el entorno, que puedas ir al parque, relacionarte con tu nieto, mirar las cuentas del banco o pasear con las amigas. Eso, en ciertas edades, es lo importante.

-En la Universidad Pública de Navarra han llevado a cabo un experimento muy interesante.

-Sí, implementamos un programa de ejercicio a los pacientes que entraban en el servicio de geriatría de los hospitales. Durante los cinco o seis días que duraba su cuidado hacían entrenamiento de fuerza, equilibro y de cardiovascular. Vimos que 400 de esos pacientes salían funcionalmente muchísimo mejor que los que recibían el tratamiento tradicional del hospital. ¿De qué sirve que tengamos las mejores tecnologías, resonancias magnéticas, los mejores tratamientos si la discapacidad que generamos por el encamamiento es mayor que la enfermedad?