«El mercado laboral demanda técnicos y el vivero está en la FP»

«El mercado laboral demanda técnicos y el vivero está en la FP»
Luis Fernando Gijón López, ayer en el Centro Integrado de Formación Profesional de Avilés. / MARIETA

Quiere dar a conocer la oferta y el trabajo de un centro «desconocido», mientras urge una mejora y ampliación de las instalaciones

CRISTINADEL RÍO AVILÉS.

Luis Fernando Gijón López es el nuevo director del Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Avilés desde el pasado 3 de octubre. Tras varios años en el equipo de Gerardo García-Rovés, que se jubiló en septiembre, coge las riendas de un centro con unos 1.600 alumnos, entre presenciales y a distancia, y 129 profesores. Es el centro con mayor oferta formativa de Asturias y el tercero de España. Insiste en una entrevista coral con todo su equipo directivo, formado por Sebastián Medina, jefe de estudios, Covadonga Ferreras, Pablo Suárez y Emilio Muñiz, jefes de estudios adjuntos, y Ana Belén Cristóbal, secretaria. Pero no es lo único en lo que hace hincapié: también en hablar de 'centro' por encima de equipo directivo y de remarcar que ya no son ni Maestría ni el 'Suanzes' desde hace muchos años.

-¿Nueva etapa? ¿Qué línea va a seguir el centro educativo?

-Vamos a continuar con la línea llevada hasta ahora, corrigiendo tan solo pequeños detalles. Queremos mantener la oferta educativa y atender las necesidades de la comarca, pero uno de los objetivos nuevos es ponernos en valor, porque creemos que el centro es un desconocido en Avilés y la ciudad debería darse cuenta de la importancia que tiene. Que puede atender la demanda de empleo de la comarca. Tenemos previsto sacar alguna actividad fuera del centro organizando unas jornadas de orientación. Hasta ahora nuestra 'publicidad' en el exterior ha sido través de los tutores de 'formación en centros de trabajo', pero queremos llegar a más empresas. No hay que olvidar que tenemos nueve ramas profesionales: administración y gestión, imagen personal, edificación y obra civil, automoción, informática y comunicaciones, electricidad y electrónica, química, instalación y mantenimiento y fabricación mecánica.

-El centro tiene un problema de espacio.

-El metro cuadrado en el CIFP debe estar al mismo precio que en la manzana de oro de Nueva York. Tenemos un problema de infraestructuras porque este centro fue construido para la FP de los años 50 y estamos en el siglo XXI.

-¿En qué se traduce esta circunstancia?

-En el tamaño y el número de aulas y en la falta de salas para las distintas unidades y equipos de coordinación. Las aulas son pequeñas y no en todas caben los treinta alumnos estipulados como ratio máxima. Y me adelanto al argumento de que en segundo curso el número de alumnos merma. Sí y no. Tenemos ciclos formativos de grado superior que pasan muchos con veintitantos estudiantes. Además, todas las aulas están ocupadas. Hasta lo que fue la cafetería, que no tenemos porque el espacio se emplea para impartir talleres de imagen personal.

-¿Y respecto a esos equipos de coordinación?

-Pues, por ejemplo, ahora mismo tenemos dos unidades de coordinación muy importantes, la de orientación laboral y profesional y la de relación con empresas, que no tienen un espacio físico fijo. Estamos usando la sala de reuniones cuando está vacía y con horario cerrado de antemano con los estudiantes. Como la unidad de coordinación de prevención de riesgos laborales la lleva la jefa estudios, lo hace desde su despacho. Tampoco hay despacho para la unidad de calidad ni para la de Erasmus. El departamento docente de Química tampoco tiene.

-Me hago una idea. ¿Pero es realista solicitar a la consejería un edificio nuevo?

-No es una reivindicación nueva. Se sabía desde el principio. Cuando la FP se trasladó desde Valliniello a lo que era el instituto Suanzes se había previsto una remodelación con la construcción de naves nuevas. Así, el gimnasio del Suanzes se dividió en tres partes y se habilitó para los talleres de carrocería o las aulas de tecnología para talleres de electromecánica de vehículos, que no son adecuadas por la altura.

-Menudo cuadro que está pintando. ¿Qué dicen los alumnos?

-Tenemos datos objetivos porque hacemos encuestas de calidad. Están contentos, aunque demandan más modernidad en determinados equipamientos. Si este centro tiene la aceptación que tiene es porque los alumnos, y también los profesores, son conscientes de adónde vienen. Diría que son excesivamente responsables porque en otro sitio estarían protestando. Pero saben que no pueden perder el tiempo y tratan de aprovechar las mejores posibilidades.

-¿Los profesores también?

-Medio departamento de informática asumió 21 horas lectivas, lo que es una excepcionalidad. Todo el mundo viene aquí a aprovechar el tiempo y eso es una ventaja que tenemos respecto a otros centros.

-¿Cómo es la relación con la consejería?

-Buena. Son perfectamente conscientes de las características de este centro. Conocen la situación y, en la medida de lo posible, intentan ayudar y responder.

-Pero no pueden ampliar la oferta.

-No, porque no podemos asumirla. Necesitaríamos doblar el ciclo medio de soldadura y construcciones metálicas. Es inviable. Ya hemos desdoblado todo lo que teníamos capacidad para desdoblar y estirando mucho las costuras, como se suele decir. Con la oferta que tenemos, la más amplia de Asturias, no tenemos la infraestructura necesaria para impartir la formación profesional que todos demandamos. Tal vez es demasiado para un centro integrado...

-¿Hay alguna característica que defina al alumno de FP?

-Hoy en día el alumno de FP viene muy definido. Tiene claro lo que quiere hacer. El de grado medio sabe perfectamente lo que le gusta y no va a cambiar de idea. Otra cosa es que luego las materias o el sistema no le agraden. En los grados superiores se aprecia una tendencia hacia aquellas estudios a los que se supone mayor empleabilidad. Como está ocurriendo con mecatrónica.

-¿Arrastra todavía la FP los clichés antiguos, de que es para gente que no quiere estudiar?

-Quizás mucha gente no sepa que en Asturias hay más matrículas en la FP que en la Universidad. Tiene mucha lógica porque en las empresas por cada licenciado se requieren varios técnicos. Estamos poniendo racionalidad en la cualificación de los trabajadores. Y cabe añadir que ahora la gente sin cualificación no se emplea. Hace años se hablaba de la 'sobrecualificación'. Ese concepto ya no existe porque las empresas pasan de él. Lo que está claro es que el mercado laboral demanda técnicos y el vivero está en la FP.

-Es obligado hablar de la FP Dual, una de las apuestas del sistema.

-No va a ser la panacea. Desde un punto vista educativo, estamos perfectamente preparados para afrontarlo y así lo hemos venido haciendo, pero se necesitan dos cosas: los puestos formativos en los centros y los puestos en las empresas, que no siempre resultan atractivos para los chavales porque supone trabajar en julio, la mayoría de las veces sin compensación económica. Además, hay que tener en cuenta que nosotros debemos formar a estudiantes polivalentes en su sector y no muy especializados en los procesos productivos muy concretos de empresas muy concretas porque luego llega una deslocalización, como ocurre ahora con Alcoa, y el abanico laboral para ese estudiante sería muy reducido.

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