El mercado de la vivienda consolida su recuperación en Avilés y dobla las ventas de 2013

El mercado de la vivienda consolida su recuperación en Avilés y dobla las ventas de 2013
La venta de vivienda en Avilés lleva cinco años experimentando ligeros ascensos. / MARIETA

La mayor parte de los compradores son familias en busca de pisos grandes que solo encuentran de segunda mano

RUTH ARIAS AVILÉS.

La compraventa de viviendas sigue creciendo a buen ritmo en Avilés y, aunque está muy lejos aún de las cifras de hace diez o quince años, el ritmo ha ido subiendo desde que se tocara suelo en el año 2013, y ya se ha conseguido doblar las cifras de aquel año. Si el ritmo sigue tal y como ha ido en estos últimos meses, el año cerrará con un número de operaciones superior a las seiscientas, cuando el año 2013 se quedó en únicamente 271.

Hasta el pinchazo de la burbuja del ladrillo, hace una década, el ritmo habitual en Avilés era el de unas 1.300 viviendas vendidas por año, pero el número comenzó a caer en picado a partir de 2008. Desde hace cinco años, en cambio, la tendencia es a la inversa, y aunque parece difícil volver a las cifras de antes de la crisis, la mayor parte de los agentes inmobiliarios muestran una satisfacción contenida. «La cosa va mejor, pero no se pueden lanzar las campanas al vuelo», advierte Víctor Antuña, propietario de la agencia que lleva su nombre, ubicada en la calle Rivero.

Allí se dedican tanto a intermediar entre propietarios y compradores como a lanzar sus propias promociones, principalmente rehabilitaciones de edificios antiguos en calles muy céntricas, y observan que las promociones de vivienda nueva tienen salida, así como también los pisos de segunda mano «buenos».

En los últimos tiempos, los edificios de nueva construcción son muy escasos. En Avilés ahora mismo solo se levantan dos inmuebles, uno en la promoción de Campelo en la calle Fuero y otro de Rubín en la manzana de los Chaplin, y ambos están teniendo una buena aceptación.

Sin embargo, se está dando una situación en la que coinciden muchos agentes: la mayor parte de los compradores busca pisos de mayor tamaño del que ofrecen los constructores. «En obra nueva las viviendas están rondando los ochenta metros, y la mayoría de la gente está buscando algo más grande, por encima de los noventa, y hay mucha gente que está optando por comprar de segunda mano y reformarlo», señala Rafael García de la Vega, de la inmobiliaria De la Vega.

El mercado de la rehabilitación está en auge desde hace tiempo, y prácticamente se ha convertido en la única opción para muchas familias. Ahora mismo, el principal perfil de comprador, según coinciden los agentes, es el de una pareja relativamente joven, desahogada económicamente por trabajar ambos o disponer al menos de un sueldo alto, y con hijos. La mayoría de ellos acuden para hacer su segunda compra de vivienda, porque hace algunos años tenían menos posibilidades y se tuvieron que decantar por un apartamento o un piso de dos dormitorios y ahora, con la familia aumentada, buscan pisos de tres dormitorios con un salón grande o viviendas de cuatro habitaciones.

Y lo que ocurre es que resulta complicado encontrar lo que buscan. Las viviendas de cuatro dormitorios son prácticamente inexistentes en las promociones nuevas, y no queda más remedio que irse a la segunda mano. «Se están vendiendo bien los pisos en edificios que, aunque tengan treinta o cuarenta años, se hicieron en su día con buenas calidades», señala Antuña. El otro requisito es que los propietarios ajusten el precio al mercado, olvidándose de las cifras desorbitadas de hace una década. «Lo bueno es que hay hipotecas baratas y a tipo fijo, lo que es una ventaja», añade Ángel Fernández Gutiérrez», de la agencia Maspalomas.

La vivienda nueva es casi una excepción, una cifra anecdótica en la suma global de operaciones inmobiliarias, donde reina la segunda mano, aunque no toda por igual. Lo que se está vendiendo ahora mismo son sobre todo pisos grandes y céntricos. «Ahí se vende bien, pero hay poco», indica Antuña. García de la Vega añade otra circunstancia y es que, aunque se están vendiendo pisos de valores elevados, «el público es pequeño», lo que está motivando que a pesar de la mejoría las ventas no acaben de despegar del todo.

Los barrios

El mayor problema ahora es «colocar» las viviendas de los barrios. En zonas como Versalles o La Luz resulta complicado vender un piso por varias razones. Una es que son zonas que no resultan atractivas para una buena parte de los compradores, sobre todo por las características de las propias viviendas, de pequeño tamaño y frecuentemente si ascensor. La otra es que el publico objetivo de estos pisos son los trabajadores que tienen más problemas a la hora de conseguir una hipoteca.

Son pisos más baratos que en otros tiempos fueron el objetivo de jóvenes en busca de su primera vivienda, pero esta tipología de cliente apenas llega a las inmobiliarias, y ahora mismo las parejas ya están comprando viviendas con vistas al futuro, con tres habitaciones como norma general. «Hay poca vivienda para jóvenes», lamenta Fernández Gutiérrez.

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