El ministerio acepta revisar su decisión de obligar al Puerto a aportar arena a Salinas

La medida afectaría exclusivamente a los dragados que de forma regular se realizan en el canal de acceso a la ría, en la imagen visto desde San Balandrán, no a los ocasionales en aguas interiores. / MARIETA
La medida afectaría exclusivamente a los dragados que de forma regular se realizan en el canal de acceso a la ría, en la imagen visto desde San Balandrán, no a los ocasionales en aguas interiores. / MARIETA

El presidente de la Autoridad Portuaria considera que «se ha entendido la gravedad del problema» tras la reunión mantenida ayer en Madrid

J. F. GALÁN AVILÉS.

El Ministerio de Transición Ecológica acepta revisar la nueva autorización ambiental que regula los dragados en el canal de entrada de la ría y obliga a la Autoridad Portuaria de Avilés a reponer a la playa de Salinas tanta arena como sea extraída en cada uno de ellos. Con tal fin se constituirá un grupo técnico, según se acordó en la reunión que mantuvo ayer el presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega, con el secretario de Estado de Medio Ambiente, el asturiano Hugo Morán, el director general de Biodiversidad, Francisco Javier Cachón, y la presidenta de Puertos del Estado, Ornella Chacón.

«Les hemos trasladado que la autorización recoge medidas desproporcionadas que no corresponden al puerto y pondrían en riesgo su viabilidad y además poco arreglarían. Lo que no puede ser es que después de que Costas lleve diez años sin hacer nada se nos emplume ahora esa responsabilidad», manifestó Rodríguez Vega. Según sus palabras el mensaje ha sido recibido y comprendido. «Nos marchamos con la impresión de que han entendido el gravísimo daño que se causaría al puerto, y han mostrado su disposición a revisar algunas de las disposiciones que recoge la nueva declaración de impacto ambiental». Rodríguez Vega considera que se abre una vía, pero todavía está por ver que da de sí, y la sensación es de moderado optimismo. «Mantengo la esperanza de que al menos algunos de los elementos que más preocupan puedan ser aclarados pero, al mismo tiempo, mantengo la preocupación porque el tema no está ni mucho menos resuelto, hay mucho trabajo por delante y hay que ver qué da de sí», añadió.

El puerto estima en unos 2,9 millones de euros el coste de cada uno de los aportes que según la nueva declaración de impacto ambiental habría que realizar cada vez que se acomete un dragado en canal de entrada - no hay que confundirlos con los que en contadas ocasiones se llevan a cabo en aguas interiores- siempre y cuando se realice en las condiciones exigidas.

«Les hemos trasladado que la autorización recoge medidas inviables para el puerto» «No puede ser que tras diez años sin hacer nada Costas no emplume esta responsabilidad» «Se podría verter la arena de los dragados en el canal, es la misma que la de la playa»

Esta cantidad multiplica por doce el coste de cada dragado, una operación que se acometen poco menos que anualmente, por lo que habría que reservar la correspondiente partida ejercicio tras ejercicio. Tales desembolsos comprometerían no solo las inversiones necesarias para mantener al puerto al día y reducir su impacto en el medio ambiente, apartado al que se destina cerca de un millón de euros al año, sino también «los pagos ordinarios», según Rodríguez Vega.

Búsqueda de arena

¿Y cuales son esas condiciones? La más severa obligaría al puerto a extraer la arena en bancos ajenos a sus aguas para garantizar así su limpieza y calidad y a verterla bajos unas determinadas condiciones. Al margen de los más que previsibles conflictos con ecologistas y el sector pesquero, es el factor que dispara los costes. Rodríguez Vega sostiene por contra que el aporte podría hacerse con la misma arena que se extrae del canal, lo que reduciría enormemente los costes. A fin de cuentas ahora se vierte a la altura de Xagó.

Tal afirmación se sustenta en el informe redactado en 2008 por el entonces Ministerio de Medio Ambiente, que cifra en un 14% la incidencia de los dragados, mediante un 'efecto sumidero' en la pérdida de arena que, al igual que otras tantas playas del resto de España, de Europa e incluso del mundo, padece Salinas desde hace décadas. «Es la misma arena, idéntica composición y granulometría. Pues entonces la vertemos en Salinas. Otra cosa es que si quieren arena más limpia que la de la playa, que no imputen al puerto esa obligación. Ni nos corresponden ni tenemos capacidad. Además esos aportes no van a resolver el problema», reiteró.

Por último, subrayó que el puerto está dispuesto a cumplir sus obligaciones medioambientales. «Lo hacemos con el aire y con el agua y también estamos dispuestos a hacerlo con la playa de Salinas en términos que económicamente sean razonables. Lo que no podemos es ir más allá y pone en peligro la viabilidad del puerto», explica.

El grupo técnico que en la reunión de ayer se acordó constituir para abordar el asunto quedará integrado por representantes de las direcciones generales de Costas y de Biodiversidad, de Puertos del Estado y de la propia Autoridad Portuaria de Avilés, con su director, Rubén Marín, a la cabeza, e iniciará su tarea en fechas cercanas que no han sido comunicadas.

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