Las mujeres con vida y voz propia de Mercedes de Soignie

Mercedes de Soignie, durante la presentación ayer de su libro. /  OMAR ANTUÑA
Mercedes de Soignie, durante la presentación ayer de su libro. / OMAR ANTUÑA

La escritora confía en «despertar conciencias» con su libro 'Sin A de femenino', una novela muy diferente a sus anteriores trabajos

C. DEL RÍO AVILÉS.

'Up45' fue su debut literario en 2015, una recopilación de los artículos de temática variada publicados en su blog; en 'Caminos del ayer, huellas del mañana' repasó la historia de su antepasado Adolphe Desoignie, un ingeniero belga que con 22 años llegó a la Real Compañía Asturiana de Minas; 'Diez años con nuestra gente' recuperó en 2017 las instantáneas de la vida social de la ciudad y, tan solo un año después, Mercedes de Soignie se reencuentra con sus lectores con una historia «muy diferente a lo anterior», que incluso a ella misma sorprendió. 'Sin A de femenino' es una novela protagonizada por Deva y Elia, dos mujeres tan diferentes como sus generaciones con la que no pretende «ni lanzar dogmas ni lecciones, pero sí despertar conciencias». «Me gustaría que cuando lo leáis, os paréis a pensar un poquito. Casi nada», reconoció una autora «adicta» a unos encuentros de amigos «en los que me siento como en casa».

La escritora y colaboradora de este periódico Mercedes de Soignie volvió a ayer a la sala Santa Cecilia pero en esta ocasión no para inmortalizar una de las fotos de grupo que cada domingo publica en esta cabecera, sino como protagonista. Y lo hizo como le gusta hacerlo a ella, a su manera, en una presentación que combinó la recitación con el teatro, la música en directo y la coreografía.

Con la sala llena y precedida por una tormenta simulada por Miguel Herrero, Mercedes comenzó a leer. Despacio, entonando y mirando de cuando en cuando a Toñi Puerta que iba interpretando por la sala las palabras de 'Sin A de femenino', en un momento dado se sumó también el cantautor Nacho García con su música, para continuar luego en la barra la teatralización con la actriz. Subió Mercedes el tono y la intensidad en una narración acompañada por una singular coreografía interpretada a través de una tela por Myriam Chamorro y Rebeca Ibáñez, una creación con la que celebraron la Noche Negra en la Factoría Cultural.

Después le tocó a la autora enfrentarse a lo más difícil: reconectar con una sala metida de lleno en la historia de una barra de bar que para entonces ya no protagonizaban ni Toñi Puertas ni Nacho García. De Soignie se confesó «orgullosa y feliz» y también «adicta a estos momentos y encuentros». «Por eso publico tantos libros, para revivirlos», bromeó antes de explicar el qué, el porqué y el cómo del libro.

Aseguró que tenía en mente desde hacía tiempo escribir algo sobre mujeres más adelante cuando, de repente, «dos amigas que ni se conocen entre ellas, me confiaron sus historias, que me impactaron por su grado de confianza y de realidad». Así, sin haberlo planificado, el contenido de un libro que ya tenía título y final («por alguna extraña razón, los títulos y los finales los tengo muy claros desde el principio») fue adquiriendo su «columna vertebral».

«Habla de muchas mujeres porque en Deva y Elia podemos descubrir pequeños detalles e historias de muchas de nosotras», de un universo femenino que la autora define como «muy complejo» porque «la experiencia y la edad cambian la forma de ver lo que tienes delante». Así, Elia cree que no hay por qué levantar la voz si hay otras mujeres por ella haciéndolo y Deva, más joven, a pesar de no tener tan clara esa conciencia de género, sí reivindica su derecho a hacerlo. No desveló más de una novela que se fue transformando hasta el último momento y que podría tener segunda parte. «Me sentaré con Deva y con Elia y veremos qué camino tomar las tres», avanzó Mercedes tras compartir cómo una sucesión de historias fue llegando cuando el libro ya estaba en la imprenta. «Pedí que lo pararan, pero hubo un momento en el que ya no se podía retrasar más. Quedan ahí un montón de historias en el tintero a la espera de ver cómo las encajo», compartió. Eso será tras las fiestas y tras haber superado el momento de estrés que le generó 'Sin A de femenino' al principio, cuando cambió hasta tres veces la persona en la que se narraba la acción. Finalmente, se quedó en primera persona, «en la que me siento mucho más cómoda».