Música y color de cinco naciones

El grupo argentino llenó las calles del casco de sus notas de guitarra durante el desfile. / FOTOS: OMAR ANTUÑA
El grupo argentino llenó las calles del casco de sus notas de guitarra durante el desfile. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Las agrupaciones que participan en el XXXIX Festival Folclórico desfilaron por las calles de Avilés

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

Las calles de Avilés se llenaron ayer de música y color con el tradicional desfile de las cinco agrupaciones que participan en el XXXIX Festival Folclórico Internacional, que se inauguró el pasado martes. En torno a las siete y media de la tarde, los grupos folclóricos procedentes de Argentina, Serbia, Sri Lanka y Tahití se reunieron en el parque de Las Meanas para iniciar la ruta. Allí se empezaron a juntar vecinos y turistas, sorprendidos por las curiosas vestimentas de estos visitantes. «Es fascinante ver esos trajes tan elaborados y a gente tan exótica en Avilés, es uno de nuestros festivales favoritos del verano», comentaban dos vecinas justo cuando arrancaba la marcha en dirección a la plaza de Álvarez Acebal.

A la cabeza del desfile iban los anfitriones del festival, la Agrupación Sabugo ¡Tente Firme!, ofreciendo un recital de músicas de la tierra y bailes folclóricos que todos reconocemos. «Lo que hacen los demás es precioso y nos encanta, pero la verdad es que en Avilés escuchamos una gaita y se nos quitan las ganas de salir fuera porque tiene algo emotivo muy especial», confesaban otros vecinos que se encontraron el desfile alrededor de El Atrio.

La marcha enfiló la subida de la calle de La Cámara en pleno apogeo y entre músicas del mundo que se fusionaban unas con otras. Al menos hay que vivir una vez en la vida esa curiosa sensación de estar escuchando un cántico serbio, caminar unos pasos y notar como la música se transforma y toma tintes más exóticos y distendidos con los tahitianos, para terminar con una gaita y un tambor asturiano.

«Además todas van preciosas, quiero irme con ellas a su país», gritaba sorprendida una niña mientras admiraba los trajes del grupo Sama Ballet de Sri Lanka, llenos de tachuelas, joyas y abalorios que llenaban de sonido las calles con solo moverse.

También llamaban notablemente la atención los vestidos rosas de las bailarinas del Gran Ballet Argentino, procedentes de la localidad de Córdoba. «Es la segunda vez que visitamos Avilés pero esta vez venimos con más tiempo y hemos podido conocer la ciudad, que nos parece preciosa y es muy acogedora», confesaba el coordinador de la agrupación, Alejandro Tapia

Este grupo ha traído a Avilés a un total de veinticuatro bailarines y músicos argentinos, «y venimos con un repertorio que recorre las diferentes regiones de Argentina. El contacto con otras culturas es increíble y de aquí nos vamos de gira por Europa para seguir conociendo tradiciones diferentes», destacaba Tapia ayer durante el desfile.

Una vez dejada atrás la plaza de España, los grupos llegaron en orden y muy coordinados en sus ritmos a la plaza de Álvarez Acebal, donde fueron recibidos por cientos de personas que se agolpaban para sacar una foto con su teléfono a todos los grupos juntos. «Esto es genial, porque hay pocas ocasiones de fotografiar a gente tan exótica sin salir de casa y es una gran oportunidad», celebraba Lucía Sarria, una fotógrafa aficionada que siguió el desfile de principio a fin, cámara en mano.

La ruta por el centro de la ciudad hizo que quienes estaban tomando algo en las terrazas, aprovechando el buen tiempo de última hora, se levantasen para disfrutar del espectáculo. «Parece que no, pero todas estas actividades mueven mucho a la gente y hacen que los avilesinos salgan más a la calle», comentaban varios hosteleros de la calle La Cámara, que también dejaron sus labores durante unos minutos para disfrutar de las actuaciones.

Una vez realizado el acto de izado de banderas de los cinco países y entonado el himno de Asturias en la plaza de Álvarez Acebal, los grupos retomaron la marcha para desandar el camino y dirigirse a la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, donde cientos de feligreses y curiosos esperaban para ver entrar a los grupos en el templo avilesino. Allí se desarrolló una misa solemne de las Naciones, que empezó con un mensaje de unión «porque aquí nadie, siendo de naciones y pueblos diferentes, se debe sentir excluido», destacó el párroco avilesino, Reinerio Rodríguez.

«Mira que curioso, esos chicos van descalzos, como en la Semana Santa», apreciaba sorprendida una pequeña dentro de la iglesia, refiriéndose a los integrantes del grupo Hey Show Tamure de Tahití. Los tahitianos, junto al resto de agrupaciones, actuaron dentro del templo al finalizar la misa, para poner el broche final a una jornada festiva que constituye el eje del Festival Folclórico. «Ha salido todo muy bien y parece que la gente ha disfrutado mucho con el desfiles. Ahora toca descansar, que quedan dos días de fiesta», concluyó ayer el fundador del festival, Abelardo González Blanco.