«Nuestra música hace mover las piernas sí o sí, te guste o no el funky»

«Nuestra música hace mover las piernas sí o sí, te guste o no el funky»
La banda Watch Out, con el cantante Garret Wall, en primer término. Kike Tejada, el segundo por la derecha, en segunda fila. / LVA

Dos décadas después de haber actuado por primera vez en Avilés, la banda madrileña regresa con la formación afianzada y un sonido más compacto

C. DEL RÍO AVILÉS.

Watch Out se define como una banda de street funk que, veinticinco años y un buen número de músicos después, mezcla y agita un cóctel de soul, funk y jazz que promete poner a bailar a todo el respetable. Hoy, a las nueve de la noche, abren la primera jornada del IV Festival La Grapa de música negra, por la que también pasarán Jp Bimeni con The Black Belts y Aretha Soul Divas & The Silverbacks. Kike Tejada, saxofonista y único miembro original de la formación, confía en recibir la cálida acogida que siempre les dispensa el público asturiano.

-¿Siguen celebrando su veinticincos cumpleaños?

-Bueno, para ser sinceros, no estamos seguros de cuándo nacimos. Si en 1992, como ponen nuestras redes o en el 93. O sea, que sí, podemos seguir de cumpleaños.

-Que van a festejar con un tercer álbum.

-Lo estamos grabando por singles. 'My girl' es el primero y se puede escuchar en nuestra web. El segundo y el tercer single saldrán dentro de poco. En octubre grabaremos otros dos.

-Perdón por una pregunta recurrente, pero ahora que habla de ello. ¿Internet les ayuda, no?

-Sí, claro, no cabe duda. Es un gran escaparate y una opción muy buena para grupos 'underground' como el nuestro que no tenemos ni promotores ni managers.

-Abren el festival La Grapa, que desde la primera edición demostró que había público de 'música negra'. ¿Lo hay? ¿Cómo se vive desde el escenario?

-Depende. En los últimos cinco años ha habido un 'boom' de bandas de 'música negra', pero la crisis afecta y los conciertos son una rifa. En los festivales es distinto porque allí sí tienes asegurado el público, pero en un concierto te la juegas. Las salas y el invierno son complicados, tienes que gastar mucho en publicidad. Aunque vamos muy contentos a Asturias, donde hemos tenido muy buena recepción en nuestras actuaciones anteriores. Hace veintitantos años en Gijón, en Oviedo y también en Avilés. Y hace un par de años en Piloña, de la mano de la Asociación Bocanegra. Había trescientas personas. Nos sorprendió.

-Dice que la música negra está de moda. ¿Y en 1992? ¿Fue una decisión arriesgada?

-En ciudades grandes como Madrid o Barcelona eran los años de la llegada del sonido del acid jazz, que estaba en auge en Inglaterra. Había muchos dj que ponían la música de Jamiroquay o James Taylor Quartet. Tirábamos por ahí y nos funcionaba porque éramos muy poquitos grupos. Éramos más jóvenes y todas la semanas tocábamos dos o tres días fuera de Madrid y mucho también en Madrid. Ahora, aunque la juventud la seguimos llevando (risas), somos más mayores, con responsabilidades familiares y el panorama musical es otro.

-¿Quién lleva la batuta en una formación tan amplia y por la que han pasado tantos músicos?

-Todos. Yo soy el único componente que lleva los 25 años. Los segundos más veteranos son el otro saxofón y el trompeta, quince. En estos últimos cuatro o cinco años la formación se ha afianzado y eso da confianza a la banda y se traduce en un sonido más compacto.

-Toda la vida han tenido una voz femenina y ahora es masculina. Imagino que ese es un cambio notable.

-Siempre habíamos tenido una cantante mujer, pero la última vez se nos ofreció Garret (Wall), que es islandés, y pensamos que por qué no. Sí, se nota el cambio, pero la verdad es que no sé en qué.

-Se 'venden' como «expertos en hacer saltar los plomos en las pistas de baile de los clubs». ¿Son las salas el mejor escenario para escuchar vuestra música?

-Cada festival y cada sala es un mundo. Incluso dentro de la misma sala, el público puede variar. Lo bueno que tenemos es que nuestra música hace mover las piernas sí o sí, te guste o no el funky. Somos muchos en el escenario y nos lo pasamos muy, muy bien. Eso se transmite. En Avilés seremos ocho, aunque a veces llegamos hasta los diez.

-¿Será todo el repertorio del concierto original?

-No, mezclamos. Tenemos dos discos con temas originales y un maxi single y solemos alternar. Generalmente, interpretamos un 70% propio y un 30% son versiones. Son versiones de todo tipo, incluso de Michael Jackson o Stevie Wonder. Además, como yo también soy dj y coleccionista de vinilos, tengo acceso a mucha música diferente y a grupos que llegan a poca gente, pero que también existen.

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