La nave de la discoteca Quattro en Avilés sale a la venta por 1,1 millones de euros

La nave que ocupó la discoteca Quattro Dance, en Demetria Suárez. / MARIETA
La nave que ocupó la discoteca Quattro Dance, en Demetria Suárez. / MARIETA

El local de la calle Demetria Suárez, que cuenta con 1.300 metros cuadrados, abrió en 1993 y funcionó como sala de fiestas y conciertos

RUTH ARIAS AVILÉS.

La nave que albergó la discoteca Quattro Dance está en venta. Después de pasar por varias fases como sala de fiestas y de conciertos, el inmueble sale al mercado a un precio de 1,1 millones de euros, aunque la propiedad está dispuesta a negociarlo. La nave tiene 1.300 metros cuadrados, a los que se suman otros trescientos de oficinas en la primera planta, y un aforo de 1.800 personas, uno de los mayores de la comarca.

La discoteca ya no estaba en sus mejores tiempos. Quattro Dance abrió en 1993 y se convirtió en un lugar de referencia para los varias generaciones de la zona. Sus tardes y también sus noches fueron muy populares durante años, pero una demografía a la baja, con cada vez menos población joven, la crisis económica y los cambios en los hábitos de ocio en la ciudad, donde la actividad nocturna ha ido en decadencia, terminaron por motivar su cierre.

Quattro fue también una notable sala de conciertos, destacada en el circuito musical asturiano. Allí tocaron en los años 90 bandas norteamericanas como Green Day o NOFX, entre otras muchas, y la actividad se mantuvo aún en esta década, con grupos como Barón Rojo, Medina Azahara o Cómplices.

Varias fases

La sala Quattro vivió fiestas de todo tipo, electrónicas, de dance y hasta universitarias. Hubo desfiles de moda y concursos, eventos para todos los gustos y edades, todos ellos en la nave de la calle Demetria Suárez, junto a la ría, que cerró y reabrió varias veces. Su última aventura se había iniciado a principios del año pasado rebautizada como Sala Imperio, pero la iniciativa no gozó del éxito esperado y el negocio lleva ya meses con las puertas cerradas a cal y canto.

El cartel con el nombre de la discoteca ha desaparecido, y al paseante le podría pasar desapercibido que allí hubo una sala de fiestas. Su fachada ha sido remozada y pintada y ya no hay nada que recuerde a Quattro, salvo el interior. Allí se conservan las instalaciones de luz y sonido, el escenario para eventos y un restaurante propio. El mismo propietario vende además otras tres naves en la misma finca, una de ellas acondicionada como taller.

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