«San Nicolás tiene 150 años de historia, pero mucho más futuro»

El párroco Alfonso López, ayer en San Nicolás./MARIETA
El párroco Alfonso López, ayer en San Nicolás. / MARIETA

«La celebración me ha permitido ver la unidad de la parroquia. Las diferentes realidades que la forman se han portado como una gran familia» Alfonso López. Párroco de San Nicolás

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

Alfonso López Menéndez (Avilés, 1975) vivirá hoy jueves, seis de diciembre, una jornada muy especial: la celebración del 150 aniversario de la llegada de la parroquia al actual templo. Un momento para reflexionar sobre la historia pero, sobre todo, hablar del futuro.

-Avilesino e hijo de esta parroquia, ¿cómo vive esta celebración?

-Es imposible no ser feliz en Avilés. Sus gente, sus características hacen que sea muy acogedora, 'atopadiza' como se dice en asturiano. Hace que sea única. Es una ciudad abierta, cordial. Un acontecimiento como este para alguien de Avilés es doblemente especial. Por una parte porque has crecido entre sus muros, eres parte de su historia, y, por otra, ahora te conviertes en el custodio de una tradición de la que has formado parte y tienes la responsabilidad de que perdure este legado.

-¿La celebración de este 150 aniversario le ha ayudado a descubrir algo nuevo sobre San Nicolás?

-Sobre todo la unión. Tenemos muchísima gente: unas 2.000 personas comprometidas en diferentes actividades. Eso facilita que cada uno se centre en ella. Y, cuando viene un acto de estas características, encuentras la unión de todas esas diferentes realidades. De esa manera, ves a San Nicolás como una familia, una verdadera piña de la que te sientes orgulloso. Cada uno, con sus particularidades trata de sacar adelante el proyecto, construyendo juntos por el bien de la ciudad. La parroquia de San Nicolás es la entidad de Avilés con más historia, pero, sobre todo, con futuro. Ha cumplido 150 años pero tiene mucho más futuro, como mínimo, otros 150. Los diferentes movimientos, los jóvenes, las cofradías lo aseguran.

-Además, la celebración llega con la buena noticia de la incorporación de las Cofradías de San Juan y la Dolorosa a la Junta de Hermandades.

-Sí, están en este camino. Falta la confirmación de la junta de la Cofradía de San Juan. Además, estamos en el proceso de unidad de todas las parroquias en un proyecto común, enriquecedor que vertebre la Iglesia en Avilés para evitar parroquialismos.

-¿Cómo será la Iglesia en Avilés durante los próximos años?

-Hace unos años, los sacerdotes de Avilés tenían una edad avanzada. Ahora, los párrocos se encuentran entre los 40 y 60. Es algo que debemos al obispo, hay una decidida apuesta por la ciudad. Contamos con sacerdotes beneméritos como Gainza, Ángel Llano, Feito o Garralda, que continúan al pie del cañón, pero el protagonismo del trabajo recae en sacerdotes con una media de edad muy adecuada. San Nicolás no es ajeno a ese proceso.

-¿Y la realidad concreta cómo será?

-Será lo que nosotros decidamos, de lo que estemos decididos a trabajar. Tenemos que saber cual es nuestro papel en una sociedad secularizada, en una sociedad donde la Iglesia no es marginal, pero no debe tener un papel que no le corresponde. A partir de ahí, debemos ser luz y sal en el compromiso con los que más sufren; ofrecer una formación cristiana en los colegios, hacer el apostolado. Es un momento histórico importante.

-¿Cómo debe trabajar la Iglesia en este momento?

-Es lo que Benedicto XVI llama las comunidades creativas. Tenemos que acercarnos a la sociedad. A veces lo que sale de la Iglesia es lo negativo, y lo que debemos plantear a la sociedad son todas las cosas positivas que se hacen.

-¿El gran reto es plantear a la sociedad la antropología cristiana, su manera de entender al ser humano?

-Sí. Además ese es el mensaje de San Agustín: lo que verdaderamente nos importa es el corazón de la persona. La sociedad actual pone a la sociedad por encima de las personas. Y lo que realmente importa es cada persona. Estamos viendo que hay personas que mueren solas y luego tardan meses en descubrirse; la soledad existencial en tantas personas, que se encuentran sin respuesta a preguntas existenciales. Cada persona es importante y merece su sitio. A nosotros nos interesa llegar al corazón de las personas para que descubra que tiene su sitio en la historia, que tiene un papel y una dignidad. Y entre todos, unidos, sacar adelante un proyecto que enriquezca a la sociedad y a sus integrantes.

-¿Qué imagen debe quedar de esta celebración para los avilesinos?

-Sería como las dos caras de una moneda. Por una parte, el ayer; en estos muros se encierra la historia de la ciudad, como se ve en su archivo, con su arquitectura. Es el continente. Y, la otra, el contenido: todo esto es para construir una sociedad más justa, acogedora, integradora, como el colegio parroquial. Tenemos un ayer impresionante, pero también un futuro muy esperanzador.

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