San Nicolás celebra su historia

La comitiva recorrió el camino desde San Antonio hasta la campa de San Francisco escoltado por maceros municipales. / OMAR ANTUÑA
La comitiva recorrió el camino desde San Antonio hasta la campa de San Francisco escoltado por maceros municipales. / OMAR ANTUÑA

Un desfile y una misa solemne conmemoran los 150 años del traslado de la parroquia

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Sonaron voces de 1849, redobles de tambor y pasos por el centro de la villa; habló el párroco, Alfonso López Menéndez, en el atrio de la actual basílica de San Antonio de Padua y saludó la alcaldesa, Mariví Monteserín que, simbólicamente, entregó las llaves en el atrio de San Nicolás de Bari. Pero la celebración de los 150 años del traslado de la parroquia al actual templo fue, ante todo, una celebración del futuro, de la vitalidad de la parroquia ante los retos y las nuevas realidades, tal como señaló el sacerdote Juan José Blanco Salvador durante la homilía.

Los actos comenzaban con puntualidad en la campa de Carlos Lobo donde, minutos antes de las 18.15 llegaban los fieles para participar en el desfile cívico que recordaría el traslado parroquial. El historiador Javier Menéndez Ferré leía el acta que el secretario municipal Simón Fernández Perdones firmaba en 1849 para dar cuenta del cambio de sede.

Antes de iniciar la marcha, el actual párroco, Alfonso López, recordaba que hace 150 el cambio de templo eran obligado por las necesidades de una iglesia mayor para atender a la villa. Dejando la vieja parroquia en las «buenas manos» del sacerdote Ángel Fernández Llano y la tercera orden seglar de los Franciscanos, la comitiva iniciaba su camino con los dos maceros municipales, un tamborilero de época y jóvenes con antorchas. Tras ellos todos los fieles.

En la campa de San Francisco aguardaba la alcaldesa, Mariví Monteserín, que recordando lo sucedido hace 150 años entregaba simbólicamente las llaves de la parroquia después de que Joaquín García, diese fe de la voluntad de San Nicolás de mantenerse «abierto siempre a la ciudad» y de «seguir construyendo Avilés».

El párroco y la alcaldesa accedían al interior mientras la Escolanía de San Nicolás interpretaba el 'Te Deum'. Minutos después, comenzaba una misa cooficiada por doce sacerdotes y presidida por Juan José Blanco Salvador, que recordó la historia de la parroquia pero, sobre todo, destacó el futuro que aseguran las algo más de 2.000 personas implicadas en las diferentes realidades parroquiales.

Antes de que el Casino de Avilés entregase la ofrenda anual a San Nicolás de Bari, intervino el párroco para explicar la ausencia de sus predecesores vivos. El delicado estado de salud de Ángel Garralda impedía su presencia y «si no puede venir quien fue párroco sesenta de esos 150 años, mejor que no venga ninguno», apuntó, en una intervención donde no faltó un apoyo a la plantilla de Alcoa. Tras la misa, los jóvenes de la hermandad El Beso de Judas procesionaban a San Nicolás por el centro de la ciudad, portando antorchas para iluminar el camino.

Temas

Avilés
 

Fotos

Vídeos