«La revocación de las subvenciones del Niemeyer no fue la causante del concurso de acreedores»

«La revocación de las subvenciones del Niemeyer no fue la causante del concurso de acreedores»

La secretaria entre junio de 2012 y noviembre de 2014 expone la grave situación financiera en la que se encontraba la Fundación y los poderes que el Patronato había concedido a su predecesor y ahora acusado, José Luis Rebollo

CRISTINA DEL RÍO

María del Pino del Río, secretaria de la Fundación Niemeyer del 22 de junio de 2012 al 12 de noviembre de 2014, ha asegurado hoy que la decisión de acudir a un concurso de acreedores fue estrictamente «técnico jurídica» y se habría tenido que adoptar aunque la Consejería de Cultura no hubiera revocado las subvenciones concedidas de 2007 a 2010. «La Fundación habría tenido que ir al concurso de acreedores porque muchos proveedores estaban insatisfechos. Esta revocación agravó inmensamente la iliquidez, pero no fue la causante del concurso. Solo por la deuda también habría tenido que ir a concurso», ha aseverado hoy en el juicio por el 'caso Niemeyer' que se sigue en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.

La secretaria, muy contundente en su declaración, ha censurado la modificación estatutaria aprobada el 4 de junio de 2011 por la que se concedían plenos poderes al anterior secretario, el acusado José Luis Rebollo. En su opinión, excedía las competencias que la Ley de Fundaciones contempla para esta figura, por lo que «el control pasaba a ser cien por cien del secretario general», al que por cierto afeó el haber facturado 80.800 euros y cobrado casi 300.000 euros en plena situación de insolvencia.

Defendió el trabajo realizado con su equipo a pesar de que «fue todo tremendamente precipitado» y el interés de la consejera de Cultura Ana González por aclarar y depurar responsabilidades en la situación financiera de la Fundación. De ella recibió la «orden expresa» de buscar toda la información posible «con el ánimo de intentar justificar y aminorar la cantidad (económica) objeto de revocación (de subvenciones)». La documentación facilitad por el despacho de Rebollo no fue suficiente, según declaró, y hasta en tres ocasiones tuvieron que requerir información a Viajes El Corte Inglés, el principal proveedor. Solo cuando se dirigieron a la central de Madrid obtuvieron lo que necesitaban porque hasta entonces solo les habían llegado facturas «que no estaban emitidas conforme al reglamento de IVA». «Eran documentos extraños. (...) Se lo dijimos a José María Vigil (el agente de viajes, también acusado) que nos contestó de forma ambigua. El plazo se agotaba y eran momentos tensos», entonces vino personal de Madrid y «nos explicaron que este señor había sido despedido y ya no estaba en al organización».

En su opinión, en la gestión económica del Centro Niemeyer, que adoleció de un plan de actuación, hubo «una nefasta previsión».

La funcionaria de la Consejería de Cultura y el interventor delegado que instruyó el expediente de revocación de subvenciones y que también han declarado hoy han asegurado que las subvenciones de 2007 a 2010 se aprobaron de forma «tácita», pero acabaron siendo parcialmente revocadas al no superar el control del Principado. Los problemas encontrados fueron dos: facturas manipuladas o contravenir la ley que obliga a solicitar tres ofertas a empresas para la prestación de un producto o servicio menor.

El juicio continuará el próximo lunes 29 con la declaración del perito de Hacienda que firmó el informe clave en la instrucción de este procedimiento.