El nuevo decreto de la DGT solo permitirá ir a 50 por hora en una quincena de calles de Avilés

En la avenida de Fernando Morán, la cercanía del colegio público de El Quirinal limita un tramo a 30 kilómetros por hora. En el resto, la limitación es de 50 kilómetros. / OMAR ANTUÑA
En la avenida de Fernando Morán, la cercanía del colegio público de El Quirinal limita un tramo a 30 kilómetros por hora. En el resto, la limitación es de 50 kilómetros. / OMAR ANTUÑA

La futura reglamentación fija como norma general un máximo de 30 kilómetros en las vías urbanas con un único carril por sentido

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

La Dirección General de Tráfico (DGT) prepara otra revolución en el límite máximo de velocidad, que tendrá una incidencia directa en la circulación de vehículos en los cascos urbanos de las ciudades y en Avilés supondrá que solo se pueda circular a cincuenta por hora en una quincena de calles. Este año 2019 comenzaba con la aplicación de la reducción de 100 a 90 kilómetros por hora en la mayoría de las vías convencionales, con una especial incidencia en el caso de Avilés en la Variante de la Nacional 632. Ahora, el Gobierno central aspira a aprobar antes del final de la legislatura nuevos límites genéricos dentro de las ciudades, que fijarán un máximo de 30 kilómetros por hora en el grueso de las vías urbanas, con contadas excepciones.

El Ministerio del Interior hizo público hace casi dos meses un borrador del real decreto que modificaría el artículo 50 del Reglamento General de Circulación, sustituyendo el actual límite de 50 kilómetros por hora por otros tres, en función de las características de la vía.

La limitación será de 20 kilómetros por hora en las calles «que dispongan de plataforma única de calzada y acera», donde se encuentran, por ejemplo, las semipeatonalizadas en Avilés. En vías con un solo carril para cada sentido, la gran mayoría, el límite genérico sería de 30 kilómetros por hora, y los 50 únicamente regirían, como norma general, en calles con dos o más carriles por cada sentido de circulación.

«En las ciudades hay un 20% de calles que acaparan el 80% del tráfico, y que son principalmente para entrar y salir del casco urbano o para conectar los principales nudos. Después hay otro 80% de calles que no son de paso, sino para estar, y que solo suponen el 20% del tráfico. Es en estas donde queremos que se impongan los 30 kilómetros por hora», apuntaba hace unos días el director general de Tráfico, Pere Navarro, quien añadía que los ayuntamientos podrán hacer excepciones y elevar, si lo desean, la velocidad de determinadas calles hasta los 50 kilómetros por hora.

«Ahora todas las calles son de 50, salvo que pongas una señal diciendo que hay que ir a 30. Queremos darle la vuelta, para que haya que ir a 30 salvo que el Ayuntamiento quiera poner una señal de 50». La Dirección General de Tráfico justifica este «cambio de paradigma» en la necesidad de incrementar la seguridad vial también en el casco urbano, donde en 2017 fallecieron en España en accidente 509 personas, un 80% de ellos peatones, ciclistas y motoristas, considerados los colectivos más vulnerables. Y aunque solo en un 2,4% de los siniestros con víctimas (muertos o heridos) se pudo constatar la existencia de infracciones de velocidad (en el 37,1% no las hubo y en el 60,5% restante se desconoce), el preámbulo del real decreto destaca que «el riesgo de fallecer como consecuencia de un atropello» es cinco veces menor si el vehículo que impacta circula a 30 kilómetros por hora que si lo hace a la velocidad ahora permitida.

«Ir a 50 en una calle de un carril es una burrada, porque si te sale un niño o un anciano te lo llevas por delante. A 30 por hora, en cambio, solo hay accidentes de chapa. Puedes tener heridos, pero no muertos», asegura Pere Navarro. Su departamento defiende además que esta reducción general de las velocidades en casco urbano «no supondría una ralentización del tráfico» porque «los vehículos a motor no superan velocidades medias superiores a los 20 kilómetros por hora en los centros urbanos». Considera que la medida, al mantener los límites actuales en los principales ejes urbanos, «garantiza la fluidez de los desplazamientos realizados en las grandes avenidas». Actualmente el texto está aún en el Ministerio del Interior y debe someterse a un proceso de consulta por parte de otros ministerios, trámite que después debe repetirse con el Consejo de Estado. No obstante, Pere Navarro señalaba la semana pasada en una entrevista en Europa Press que le gustaría que el documento pudiera salir adelante antes de las elecciones generales del 28 de abril.

Si el borrador que maneja el Ministerio del Interior se mantiene en los términos actuales, en Avilés solo se podría circular a 50 kilómetros por hora en menos de una veintena de calles de la trama urbana, en concreto en quince, más el entramado de viales internos del Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA). Se trata en casi todos los casos de las principales vías de acceso y salida de la ciudad, además de arterias que comunican esas entradas con los barrios y equipamientos públicos.

Las calles en las que en principio se podría circular a 50 kilómetros por hora serían El Muelle, Llano Ponte, Pruneda, avenida de Fernando Morán, Eduardo Carreño Valdés, avenida de San Agustín, avenida del Marqués de Suances, avenida de Gijón, Santa Apolonia, Gutiérrez Herrero, Río San Martín, Severo Ochoa, acceso al poblado de Llaranes, varios viales interiores del PEPA y tramos de otras calles que combinan el doble sentido de circulación con un solo carril, como Leopoldo Alas Clarín en La Magdalena.

Aunque el decreto permitirá a las administraciones locales señalizar como vías de 50 kilómetros por hora calles que no cumplan con esa característica, todo apunta a que ocurrirá lo contrario. Es decir, que vías que cumplan esa condición se fijen también como zona 30, algo que en el caso de Avilés ya ocurre en algunas avenidas en función de las necesidades del tráfico y de la seguridad de los peatones.

Un ejemplo es la avenida de Fernando Morán. Aunque es una vía de doble sentido de circulación y de dos carriles en cada sentido, el Ayuntamiento de Avilés ya establece en un tramo una limitación de velocidad distinta. En concreto, a la altura del colegio público y la guardería de El Quirinal, los vehículos que circulan en los carriles más próximos a estos equipamientos educativos tienen una limitación de 30 kilómetros por hora, señalizada con un gran disco pintado sobre la calzada. Curiosamente, en ese mismo tramo pero en sentido contrario (dirección Eduardo Carreño Valdés) la limitación es de 50 kilómetros por hora, que aparece también con claridad a través de un gran disco sobre el pavimento.

Aunque la aplicación del decreto de la DGT llegaría antes, Avilés está pendiente de la redacción del Plan de Movilidad, en el que, entre otros aspectos, también se hará un análisis en profundidad de las necesidades del tráfico en la ciudad. Será en ese documento en el que se recogerá la reorganización del mapa de circulación, la posible peatonalización o no de nuevas calles y la limitación de zonas con una velocidad adecuada a la seguridad de los peatones.

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