«El número de delincuentes con una afección psiquiátrica es muy pequeño»

José Faustino Brañas estará hoy en el Aula de LA VOZ. / ÁLEX PIÑA
José Faustino Brañas estará hoy en el Aula de LA VOZ. / ÁLEX PIÑA

El decano del colegio profesional pone en valor un trabajo que trata de atajar el número de víctimas y cuyos estudios están en auge

C. DEL RÍO AVILÉS.

José Faustino Brañas, decano del Colegio de Criminólogos de Asturias, hablará hoy su profesión en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, a partir de las 19.30 horas, en el Centro de Servicios Universitarios (C/ La Ferrería, 7-9).

-¿Cómo reacciona la gente cuando saben que es criminólogo?

-Suele suscitar mucha curiosidad porque te imaginan haciendo lo que hace el CSI y las películas americanas.

«En una comunidad pequeña como Asturias hay un control social bastante fuerte»

-Y no es así. Una cosa es criminología y otra, criminalística.

-Exacto, la criminalística es una rama de la criminología que trata de reconstruir retrospectivamente lo que ha ocurrido en un lugar con las huellas y vestigios. Todos los criminólogos lo han estudiado criminalística, pero son pocos los que se dedican finalmente a ello.

-Y menos en Asturias, supongo, que tiene unos índices de delincuencia bajos.

-La razón del ser del criminólogo es que no existan víctimas. Investigar lo suficiente para que el número sea cero. Y por ciertas circunstancias, en la región casi lo es. Somos una región uniprovincial con un millón de habitantes y somos una comunidad final, en el sentido de que no somos de paso. Esto hace que mucha gente conoce a otra gente, ejerciendo un control informal social bastante fuerte. Aquí es fácil integrarse dentro de la sociedad y el que no se integra llama la atención y rápidamente se ponen los focos sobre él. Además, hay una buena cooperación con las fuerzas de seguridad por parte de la sociedad.

-¿Qué es lo más atractivo o interesante de su profesión?

-Para mí, lo más importante y lo que me llena es poder llegar a las víctimas. De hecho, nos gustaría montar una oficina de atención integral a las víctimas. Es un proyecto que tenemos antiguo, pero para el que necesitaríamos la colaboración del Principado porque es una idea ambiciosa. Necesitamos medios para poder llegar a la víctima.

-¿Están de moda los estudios de criminología?

-Tienen una gran demanda desde finales del siglo pasado. En 2003, por las presiones de las asociaciones profesionales y por el auge de los estudios, se abordó su reforma. Se optó por una licenciatura de segundo ciclo tras cursar una diplomatura. Así, en 2005 salieron los primeros licenciados. Con Bolonia, se saltó al grado y eso nos lleva al momento actual, en el que está funcionando muy bien. En la Universidad en Madrid, por ejemplo, tiene unos números clausus similares a los de Medicina.

-¿Cuáles son las salidas profesionales de la criminología?

-Hoy en día el más habitual es en los cuerpos de seguridad del Estado, donde el grado es más valorado. Igualmente, en instituciones penitenciarias. Ellos conocen la capacidad y el valor de los criminólogos. La seguridad privada se está abriendo bastante porque es un sector que intenta trabajar en la prevención y poner la venda cuando ya está la herida no resulta demasiado interesante.

-En su formación tocan muchos palos.

-Cuando terminas la carrera te das cuenta de que llegas a ser muy buen penalista porque has tenido asignaturas troncales sobre la materia que para los estudiante de Derecho son optativas. Lo mismo ocurre con la medicina legal y forense, una de nuestras asignaturas fuertes y que en Medicina es optativa. La psiquiatría y la psicología también son muy importantes.

-¿En cuántos delincuentes se da una afección psiquiátrica?

-Es mínimo. Soy consciente de que es una de las técnicas de la abogacía, pero el número de personas que ven su voluntad distorsionada o alterada hasta el punto de ser incapaces de distinguir si están provocando un mal es muy pequeño.

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