El número de niños atendidos en el punto de encuentro aumenta un 49% en el último lustro

El punto de encuentro familiar de Avilés se encuentra en la calle Balandro. / MARIETA
El punto de encuentro familiar de Avilés se encuentra en la calle Balandro. / MARIETA

134 menores de la comarca tuvieron que ver a sus progenitores con supervisión profesional en 2018, frente a los noventa de 2013

YOLANDA DE LUISAVILÉS.

El número de menores que atiende el punto de encuentro familiar de Avilés en la calle Balandro va en aumento. En los últimos cinco años ha crecido casi un cincuenta por ciento, concretamente un 48,8%, pasando de los 90 niños y adolescentes de la comarca que tuvieron que ver a sus progenitores separados con supervisión profesional en el año 2013 a los 134 que lo hicieron el pasado ejercicio, según recoge la memoria del Instituto Asturiano para la Atención Integral a la Infancia.

La mayor parte de estos menores son hijos de parejas separadas con diferencias irreconciliables que necesitan de la mediación profesional para cumplir el régimen de visitas establecido por un juzgado de familia o de violencia contra la mujer (en el caso de Avilés el Número 5), aunque también se puede llegar al punto de encuentro familiar después de que el caso sea derivado allí por los servicios sociales de los ayuntamientos o de la Consejería de Bienestar Social y, en casos excepcionales, por solicitud directa.

Así que las dos tareas fundamentales de los profesionales que forman parte de este servicio -educadores, psicólogos, abogados, pedagogos- son apoyar el cumplimiento del régimen de visitas fijado y guiar a los padres para que tengan actitudes positivas con sus hijos.

Existen tres fórmulas de relación. Una de ellas son las visitas tuteladas, aquellas en las que el progenitor que no tiene la custodia del menor visita a su hijo en el propio centro siempre bajo la supervisión de un equipo técnico. La segundas son las visitas en el propio centro sin supervisión. Y, finalmente, el uso del centro como mero punto de intercambio en los que los profesionales solo controla la entrega y la recogida de los menores para la realización de encuentros con sus padres fuera del centro.

El aumento ha sido paulatino, así en 2015 ya eran 107 los niños que se atendían, un año más tarde pasaron a ser 118 y ya en 2017 fueron 133, una cifra muy similar a la del año pasado. Avilés no es un caso excepcional en el conjunto de Asturias, puesto que también en este tiempo ha crecido mucho la actividad de los otros dos centros de las grandes ciudades de la región, en Oviedo se atendieron 221 niños frente a los 132 de 2013 y en Gijón 244 frente a los 197 de hace cinco años.

El pasado año, la franja de edad de los menores más numerosa en el punto de encuentro familiar de Avilés fue de seis a once años. Vieron a sus progenitores con supervisión 65 niños con esas edades. Le siguió la de los que tenían entre cero y cinco años, fueron 56. La menos numerosa es la de 12 a 17 años, que fueron trece.

Este servicio tiene como objetivo mediar y que la situación de conflicto pueda solucionarse para que las visitas puedan celebrarse con normalidad sin tener que recurrir al punto de encuentro, lo que hace que se cierre el expediente. No obstante, existen algunos casos en los que la situación está tan deteriorada que tienen que para garantizar el bienestar del menor los progenitores se ven obligados a utilizar este espacio durante años.