El número de viviendas de uso turístico en la comarca de Avilés aumenta un 67% en un año

Un piso turístico se anuncia en un edificio de la calle San Francisco de Avilés. / MARIETA
Un piso turístico se anuncia en un edificio de la calle San Francisco de Avilés. / MARIETA

36 viviendas turísticas ofertan ya 180 plazas, concentradas sobre todo en Avilés y Castrillón, y otras diecinueve están tramitando su licencia

EVAFANJUL AVILÉS.

La oferta de alquiler turístico reglado en la comarca de Avilés continúa creciendo. En el último año, el número de viviendas de este tipo que se incluyen en el Registro de Empresas y Actividades Turísticas del Principado de Asturias se ha incrementado un 67% respecto al censo de abril de 2018.

En total, 55 pisos y casas unifamiliares de la zona se ofertan como de uso turístico y vacacional. Diecinueve de ellos se encuentran en fase de tramitación. Los otros 36 ya están plenamente operativos con 180 plazas de alojamiento que se suman a las más de mil que ofertan los hoteles, pensiones y apartamentos turísticos en la comarca.

La mayor parte de estos alquileres turísticos se concentran en los concejos de Avilés y Castrillón. Solo en la ciudad se contabilizan ya veintisiete viviendas de uso turístico registradas, trece de ellas en fase de tramitación, y otras catorce activas. Estás últimas aportan 87 plazas turísticas, lo que equivale al 10% de la oferta hotelera de la ciudad. En Castrillón se localizan dieciséis viviendas de uso turístico, que ofrecen 55 alojamientos, la mayoría en Salinas, seguidas de Piedras Blancas y Raíces Nuevo.

Por el momento, este sensible y paulatino crecimiento de los alquileres turísticos en la comarca de Avilés parece no amenazar al sector hotelero. «Considero que es una competencia sana y necesaria, siempre que sea legal. Si los clientes se decantan por un nuevo modelo de negocio el resto tendremos que ponernos las pilas», asegura Daniel Rodríguez, presidente del Avilés Club de Empresas y director del hotel URH Zen Balagares.

Desde el ámbito municipal, el Ayuntamiento de Avilés se muestra «vigilante, pero no preocupado», asegura Manuel Campa, concejal de promoción Económica y Ciudad. Campa destaca que el Consistorio vigila para que se cumplan las condiciones exigidas a un tipo de oferta turística que, «siempre que esté controlada, legalizada y sea de buena calidad, no nos viene mal para ese crecimiento turístico pequeño y controlado que necesitamos».

Daniel Rodríguez cree que el sector turístico «está entrando en un proceso de reconversión que responde a los movimientos de los clientes, al igual que ocurre en el del transporte». En buena parte, estos cambios se deben a la incursión de las plataformas de negocio de la llamada economía colaborativa, que se basa en el intercambio entre usuarios de productos o servicios que tienen un coste menor que los contratados o adquiridos de la manera convencional. En este nuevo contexto, «los hoteles debemos generar calidad en servicios que no ofrecen los pisos turísticos y saber resolver las expectativas de los clientes para que se decanten por nosotros», asegura Rodríguez.

«Hay muchos pisos ilegales»

En lo que también incide el Avilés Club de Empresas es en la urgencia de acotar de manera estricta la actividad del alquiler turístico a aquellos alojamientos que cumplan la normativa del Principado. «Nos parece bien siempre que esté regulada, cumpla la ley y se paguen los correspondientes impuestos. Todo lo que no sea esto supone competencia desleal, una práctica ilegal que se debe perseguir. Por eso creo que hay que observar con lupa este tipo de oferta y regularla», afirma.

Rodríguez pone el foco sobre los pisos turísticos ilegales porque asegura «tiran los precios». Según explica, «no están dados de alta, no pagan impuestos ni nóminas, así que los propietarios no tienen inconveniente en bajar los precios». El presidente del Avilés Club de Empresas reclama una vigilancia más exhaustiva de los pisos turísticos. «Sólo hay que echar un vistazo a algunos portales web donde se anuncian estos alojamientos para comprobar que el número de pisos que se ofertan es mayor que el que recoge el registro del Principado», lamenta.

Normativa turística

La regulación de esta actividad recae únicamente en el Principado de Asturias, en concreto a través del Decreto 48/2016, de 10 de agosto, de viviendas vacacionales y viviendas de uso turístico, cuyo incumplimiento puede acarrear sanciones de hasta los 60.000 euros, la suspensión o el cierre de la actividad .

Todas las viviendas de uso turístico y vacacional autorizadas cuentan con un número de identificación junto a las siglas VUT o VV, que debe constar en todas su promociones y anuncios. Según la normativa, se consideran viviendas de uso turístico o VUT a «las ubicadas en un edificio de varias plantas sometido a régimen de propiedad horizontal, en las que se presta únicamente el servicio de alojamiento mediante precio de forma habitual», es decir, más de una vez al año. Estas viviendas pueden contratarse íntegramente o por habitaciones.

Las viviendas vacacionales (VV), por su parte, «prestan únicamente el servicio de alojamiento, mediante precio, de forma habitual y profesional, contratándose íntegramente y no por habitaciones». Los pisos no entran en esta categoría.

Entre otros requisitos, estas viviendas deben contar con seguro de responsabilidad civil de mínimo 150.000 euros, botiquín, teléfono, cédula de habitabilidad y cumplir las condiciones técnicas. Además, deben estar amuebladas y equipadas con electrodomésticos y enseres necesarios para su ocupación inmediata, y en perfecto estado de mantenimiento e higiene. Todos estos requisitos y la acusada temporalidad del turismo en la comarca hacen que la rentabilidad de este tipo de alquiler sea menor que la del convencional. Aunque cada vez son más las empresas que gestionan este tipo de alojamientos, la mayor parte de los propietarios de las viviendas turísticas son particulares que encuentran en esta actividad una vía de ingresos complementaria o de cubrir el mantenimiento de la propiedad.

Este es el caso de Teresa Rodríguez, propietaria de la vivienda vacacional 'El Olivo', en Illas. «Fue mi vivienda familiar, alquilarla solo ayuda a mantenerla abierta y cubrir gastos», asegura. En Avilés, Roberto Bacigalupe es de la misma opinión, «quisimos ofrecer una experiencia de calidad, pero supone poco dinero y mucho trabajo, por lo que nos planteamos pasar a un alquiler a largo plazo», asegura.