Nunca es tarde para cumplir retos

Fermín Rodríguez con su valiosa bicicleta y su uniforme de duatleta. / MARIETA
Fermín Rodríguez con su valiosa bicicleta y su uniforme de duatleta. / MARIETA

Fermín Rodríguez tuvo que esperar a jubilarse para competir y conseguir victorias | Ha ganado varias carreras populares y desde hace dos años es uno de los mejores duatletas de España y del mundo en su categoría de edad

NACHO GUTIÉRREZAVILÉS.

El mundo del deporte nos ofrece muchas y variadas historias de superación personal, de cumplir sueños afrontando retos que se cumplen cuando las circunstancias lo permiten. Un ejemplo lo encontramos en Avilés en la persona de Fermín Rodríguez García (Bárcena del Monasterio, Tineo, 19-8-1953). Afincado en nuestra ciudad desde hace más de cuatro décadas, lo conocimos como entrenador de escuelas de ciclismo en la extinta escuela del Roxín. También como cicloturista con el propio grupo del exciclista profesional de Miranda, en el San Agustín o en el extinto Clas.

Mucho tiempo después se presenta orgulloso por cumplir un sueño de juventud: competir por ganar y conseguirlo. Fermín luce en su corto palmarés dos campeonatos nacionales de duatlón sprint y una medalla de plata en el reciente Mundial celebrado en Pontevedra, en su banda de edad, 60-65 años. «Siempre me gustó hacer deporte. En el colegio de Luarca en el que estaba interno hacía cross y con 18 años empecé a salir en bici por mi cuenta. Decían que tenía buenas condiciones y yo quería competir, pero estudiaba y trabajaba, así que no podía plantearme nada serio».

Fermín tiene claro que para competir con objetivos en cualquier categoría, sea senior o veteranos, hay que dedicarse a ello con tiempo para entrenar y descansar. La recuperación es una de las claves para poder rendir y evitar lesiones, algo que no he podido hacer hasta que me prejubilé». Desde entonces no ha parado de superar objetivos y adversidades que pospusieron su debut en el duatlón: «En julio de 2015 sufrí una caída en la llamada París-Ruboix del cicloturismo, la ruta del Canal de Castilla. Sufrí una luxación acromio clavicular y los planes, clasificarme para el Mundial de duatlón de Avilés en 2016, se vinieron abajo. Me costó un año recuperarme y le cogí mucho miedo a la bici».

Damos un paso atrás para recordar que Fermín nunca dejó de hacer deporte por su cuenta, saliendo a correr y en bicicleta para cubrir rutas con un grupo de amigos. Gracias a esa afición fue captado por el CLAS en sus años de mayor presencia en el ciclismo: «Mi empresa llevaba el mantenimiento de la Central Lechera Asturiana y por medio de un compañero supieron que era un cicloturista muy activo. Me propusieron poner en marcha un grupo allí y también colaboré como ojeador de la escuela de ciclismo».

Esas mismas funciones las desempeñó años después en el Club Ciclista Opel Roxín y Descubre Avilés, alternando con sus salidas en bicicleta sin olvidar el atletismo, lejos entonces de plantearse mezclarlos para acabar en el duatlón.

En 2006 se animó a participar en algunas pruebas populares defendiendo la camiseta del Tineo Atletismo y «cuando dejé de trabajar ya pude marcarme más objetivos» que la mera presencia en esas carreras. Entonces empezaron a llegar los resultados, ganando sus primeras pruebas ya con 60 años, estrenando su palmarés cerca de casa, en los 10 Kilómetros de Luanco. También cayeron tres triunfos en su grupo de edad en la San Silvestre avilesina.

Volver a empezar

Regresamosal punto en el que Fermín se recuperaba de su luxación de clavícula: «Mi hijo Pablo, que es ciclista, me animó a volver a coger la bici y empecé en mayo de 2016». Hasta que el duatlón se cruzó en su camino, disputando en 2017 su primera prueba, en Cangas de Onís, que ganó como también hizo en Arriondas, Gijón, Castrillón y Navia. Lo hizo con licencia de independiente de un día antes de ser reclutado por Toni Sánchez Casado para el Multideportes Oviedo.

Entonces llega el mejor momento, el de las grandes conquistas. Tras arrasar en Asturias gana el campeonato de España individual en 2018 en Avilés, título que repitió este año en Soria antes de afrontar la mayor empresa, el campeonato del Mundo en Pontevedra y en el que obtuvo la medalla de plata solo superado por el murciano Paco Morales.

Fermín Rodríguez confiesa que «me he sacado la espina» al demostrarse a sí mismo que «si quieres, se puede, solo hay que intentarlo y contar con la ayuda de tu gente, como mi esposa, Rosa, que ha sido el primer apoyo». Su pasión por el deporte ha calado en su hijo Pablo, el mayor y en su nieto Omar, uno de los jóvenes integrantes de la escuela del MMR.

A Fermín le quedan «dos años antes de dedicar todo el tiempo a mi familia». En 2020 el Europeo y en el 21 el Mundial... en Avilés.