Las obras de la nueva terraza del Ferrera sacan a la luz las canalizaciones del siglo XVIII

El muro encontrado en las excavaciones. / LVA
El muro encontrado en las excavaciones. / LVA

Los trabajos en la parte posterior del palacio tuvieron seguimiento arqueológico que dató cada uno de los hallazgos

YOLANDA DE LUISAVILÉS.

Las obras realizadas en la trasera del Hotel NH Palacio de Avilés, el palacio de Ferrera, han sacado a la luz antiguas canalizaciones. Como cualquier trabajo realizado en el casco histórico, ha sido necesario un seguimiento arqueológico, realizado por la empresa L'Azagaya, que ha permitido descubrir cómo eran las antiguas canalizaciones del edificio en el siglo XVIII, que llevaban el agua a una fuente y lavadero que probablemente utilizaría el servicio del palacio, una estructura documentada incluso en imágenes, pero que ya no se encuentra en el lugar, ahora convertido en un espacio más del hotel de cinco estrellas que se ha denominado 'Bosque Urbano'.

Los primeros trabajos realizados se centraron en el muro del jardín que se constató que eran de épocas modernas y no se correspondían con antiguas edificaciones, de hecho se sospecha que en la zona no las hubo hasta que se construyó el palacio en el siglo XVII.

Los trabajos para crear el nuevo jardín del hotel fueron seguidos por la arqueóloga Paula Bartolomé en las varias fases de la obra. En la primera se habrían encontrado el muro citado, mientras que en la segunda se localizó una arqueta de piedra en la zona sureste de la finca, que fue estudiada pormenorizadamente, retirando el material que la rodeaba siguiendo criterios estratigráficos.

La estructura que finalmente salió a la luz era una arqueta de planta circular realizada con sillares trabajados de piedra arenisca, perfectamente escudrados. Incluso se conservaba la tapa del registro superior. Esta estructura funcionaba como un desembarcadero de la fuente y el lavadero, era un sumidero que recogía las aguas superficiales.

El palacio sufrió varias reformas a lo largo de su historia. Las importantes obras llevadas a cabo en 1860 habrían motivado el traslado de la fuente y el lavadero de la zona del patio de servicios y por tanto la arqueta y su canalización de desagüe habrían sido inutilizadas.

La arqueóloga señala en su informe que la arqueta «es un elemento interesante tanto por su planta circular, que no es habitual en este tipo de construcciones, como por su relación con estructuras relacionadas con el abastecimiento y conducción de agua del palacio barroco en el siglo XVIII»,