«No nos oponemos al 'alcolock', pero sí a que se pongan cámaras en el autobús»

Un autobús de la Compañía del Tranvía sale de la parada de la calle Jardines. / OMAR ANTUÑA
Un autobús de la Compañía del Tranvía sale de la parada de la calle Jardines. / OMAR ANTUÑA

La sección sindical de UGT en la Compañía del Tranvía Eléctrico pide que cualquier medida que tome la empresa sea refrendada en asamblea

RUTH ARIASAVILÉS.

La propuesta realizada por la Compañía del Tranvía Eléctrico de Avilés a sus trabajadores de implantar el sistema de control de alcoholemia en los autobuses incluye también la puesta en marcha de un sistema de videovigilancia mediante cámaras, que se instalarían en los autobuses, según han alertado desde la sección sindical de UGT. Su representante, Herminio Rodríguez, asegura que el sindicato no se opone a la puesta en marcha del conocido como 'alcolock', un mecanismo por el que los conductores deben someterse a un control de alcoholemia antes de arrancar el autobús, pero no están de acuerdo con la instalación de cámaras de seguridad.

«Nos parece bien que se instale el 'alcolock' siempre y cuando sea debatido y refrendado en una asamblea de trabajadores», señala Rodríguez, un paso que aún no se ha dado. «Es una medida de seguridad para todos, incluidos los trabajadores», destaca.

La empresa, dependiente de ALSA, también ha defendido, según relata, que la instalación de videocámaras dentro de los autobuses es una medida para mejorar la seguridad, pero esto no lo comparten desde UGT: «Estar vigilado constantemente, con una cámara que apunta directamente al conductor, es un estrés añadido al que ya tiene el propio puesto de trabajo, en el que hay que estar pendiente del tráfico, de la gente...», apunta. Rodríguez teme que algunos incidentes acaben suponiendo sanciones para los conductores, y defiende que «si lo que quieren es mejorar la seguridad, que nos pongan pantallas para aislarnos como ya hay en los autobuses de Madrid».

Las nuevas medidas no han caído bien en el seno de la plantilla, aunque también tienen su contrapartida. El compromiso de la empresa es el de mantener la plantilla, en la que hay ahora mismo 41 trabajadores fijos, 35 de ellos conductores, y establece unas condiciones sobre esa garantía en caso de que haya que aumentar por alguna circunstancia el número de empleados. La compañía ha rechazado concretar cuáles son las previsiones para poner en marcha estas nuevas medidas, aunque a los trabajadores les ha comunicado que la puesta en marcha del 'alcolock' será paulatina, pero al final será obligatorio para todos los conductores.

El sistema

De esta manera, en un futuro a corto plazo, los conductores de los autobuses de la compañía en Avilés, que gestiona buena parte de las líneas regulares de viajeros entre Avilés, Castrillón y Corvera, deberán soplar en una boquilla, del mismo modo que si se estuviesen sometiendo a un control de alcoholemia de la Policía Local o la Guardia Civil. El aparato detectará el nivel de alcohol en el aire espirado y, si es superior al admitido para conducir, el 'alcolock' bloqueará el motor de arranque del vehículo, que no podrá ponerse en marcha.

En el caso de que esto ocurra, el planteamiento del CTEA es que se avise inmediatamente al técnico del servicio o a un superior para que pueda asignar a otro conductor a esa línea, de modo que sufra el menor retraso posible. El que diera positivo quedará inmediatamente relevado del servicio y el día contará como permiso de libre disposición, es decir, que se restará de los que tenga disponibles el trabajador. Tendrá además la posibilidad de realizar un contraexamen y, en el caso de que este fuera negativo, recuperaría el día. Si no, un positivo significa la apertura de un expediente disciplinario y podría aplicársela una suspensión de empleo y sueldo de quince días.